India: Los peligros del lenguaje de Bush

Swaminathan S. Anklesaria Aiyar compara el ambiente y el lenguaje utilizado por la prensa y el gobierno indio luego de los ataques terroristas en Mumbai con aquel de la administración de Bush y la prensa estadounidense luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Por Swaminathan S. Anklesaria Aiyar

Luego de los ataques terroristas del 26 de noviembre, los ánimos y la retórica en India son parecidos a aquellos de EE.UU. luego del 11 de septiembre. Como en EE.UU. en ese entonces, los indios enfurecidos juran que esto “nunca más sucederá”. La frase “guerra contra el terror”, inventada en EE.UU. luego del 11 de septiembre ahora está siendo usada ampliamente en India.

Esto es un ánimo peligroso y militarista. Esto llevó a EE.UU. a inmiscuirse en la desastrosa invasión de Irak. Ojalá no conduzca a India a una problemática aventura similar.

Antes del 11 de septiembre, EE.UU. sufrió ataques terroristas en embajadas y otras instalaciones en el extranjero. Pero el 11 de septiembre fue el primer ataque terrorista en territorio estadounidense, y disolvió las ilusiones estadounidenses de ser impenetrables. Los estadounidenses lo denominaron otro Peral Harbour, y la analogía provocó la determinación de responder de forma militar.

Muchos indios, mientras que estaban de acuerdo con EE.UU. luego de los ataques del 11 de septiembre, indicaron que 6.000 supuestos muertos en el World Trade Center no era una cantidad grande comparada con los más de 50.000 muertes a lo largo de una década en Kashmir. EE.UU. estaba recibiendo una pequeña dosis del terrorismo islámico que desde hace mucho había devastado a Kashmir, y estaba reaccionando exageradamente. EE.UU. nunca percibió al terrorismo en Kashmir como una guerra, y siempre le dijo a India que mantenga la calma y no bombardee los campamentos de entrenamiento en Pakistán. Pero cuando EE.UU. recibió una muestra de esto en casa, se enloqueció y declaró una guerra contra el terrorismo, y prometió bombardear y matar a todos esos tipos malos.

Las cabezas más frías indicaron que una “guerra contra el terrorismo” era una frase sin significado. El terror es simplemente una táctica utilizada por determinados grupos, y uno no puede librar una guerra en contra de una táctica. Usted puede declararle la guerra a un país enemigo, pero no en contra de una ONG (los terroristas son precisamente eso—organizaciones no gubernamentales). Cuando el terrorismo surge de una ideología o serie de quejas, imaginarias o de otra índole, matar a un grupo de ideólogos puede que simplemente agrave los resentimientos y cree miles de terroristas nuevos.

Esto ha sido demostrado gráficamente en Irak y Afganistán. Muchos indios apoyaron la invasión estadounidense en Afganistán, ya que el gobierno Talibán criaba terroristas que tenían tanto a India como a EE.UU. como blanco de sus ataques. Pero la euforia inicial en Afganistán ha dado paso a una realización sobria de que la posición estadounidense ahí hoy es más como aquella de la Unión Soviética en los ochentas —controla las principales ciudades pero no el campo, o los corazones y mentes del pueblo. No había al-Qaeda en Irak antes de la invasión estadounidense, pero la invasión creó células grandes de al-Qaeda, las cuales ahora han sido reducidas en tamaño pero continúan siendo una piedra en el zapato.

El más importante poder militar del mundo se ha visto en la obligación de reconocer los límites de su poder.

Su tarea se ha complicado en Afganistán porque Pakistán, mientras que pretende ser un aliado, le ha dado a los terroristas apoyo y refugio. Aún así la respuesta estadounidense no puede ser la de una invasión de Pakistán para extinguir aquellos refugios. Inclusive si esto fuese un éxito desde el punto de vista militar, profundizará el sentimiento local de resentimiento y creará más terroristas.

Los indios que acusaron a EE.UU. de reaccionar exageradamente al 11 de septiembre están reaccionando exageradamente al 26 de noviembre. Nuestra prensa habitualmente utiliza frases como “guerra contra Mumbai”, “guerra contra India”, y “guerra contra el terrorismo”. Los periodistas y los políticos que nos advertían acerca del uso de la retórica en EE.UU. luego del 11 de septiembre están ventilándolo hoy en India.

Las personas de cabeza fría normalmente están tan agitadas que quieren bombardear los campamentos de entrenamiento y otros blancos en Pakistán. Luego de Irak, sabemos que el bombardeo no puede erradicar al terrorismo la manera de pensar de los extremistas. Esto provocará una respuesta militar por parte de Pakistán, y fortalecerá a todos los paquistaníes que respaldan al terrorismo. Constituiría un agravio que los extremistas utilizarán para su ventaja. No repitamos los errores de Bush.

Los analistas especializados en las fuerzas armadas como K Subrahmanyam creen que elementos de las fuerzas armadas pasquistaníes e Inter Service Intelligence (agencia de inteligencia paquistaní) puede que hayan estado detrás de los ataques en Mumbai para provocar una respuesta militar por parte de India. Esto, a su vez, proveería la excusa perfecta para transportar tropas paquistaníes desde la frontera afgana hacia aquella con India. India debe evitar tal trampa.

Los indios molestos dicen que algo debe hacerse. Es cierto, pero ese algo resulta que es una diplomacia paciente y una presión internacional, lo cual demorará algunos años en rendir frutos. Yo sospecho que el establishment paquistaní lidiará con el terrorismo seriamente solamente después de que más de sus miembros sufran el destino de Benazir Bhutto. Inclusive después de eso, los intentos paquistaníes serios puede que no logren más de lo que han logrado los esfuerzos serios por parte de India en el cinturón maoísta del centro del país.

Finalmente necesitamos cambiar la manera de pensar de los terroristas, y aquello puede que nos tome décadas. Algunas personas argumentan que si India y EE.UU. aceptan las soluciones islámicas para Kashmir y Palestina, aquello acabará con los resentimientos islámicos y el terrorismo que estos crean. No obstante, muchos resentimientos no son legítimos, y muchos terroristas ignoran los resentimientos de otros.

Los ciudadanos enfurecidos no quieren escuchar que tienen que tomar las cosas con calma y que respondan a los ataques solamente con diplomacia. De hecho, algunos problemas no tienen soluciones rápidas o militares. Gran Bretaña tuvo que vivir con el terrorismo irlandés por casi un siglo.

En tales tiempos difíciles, evitemos el “lenguaje-Bush” y acordémonos de una vieja oración: Señor, dame el coraje de cambiar lo que puedo, la fortaleza de aceptar lo que no puedo, y la sabiduría para notar la diferencia.