Huyendo del socialismo

Juan Manuel Nieves R. dice que Colombia está recibiendo a miles de venezolanos, cada vez más de estos se quedan, dado que los países vecinos están restringiendo su ingreso y que los venezolanos se merecen solidaridad luego de haber recibido a tantos colombianos en el pasado.

Por Juan Manuel Nieves R.

Transitando con mi padre por las carreteras de Santander, nos llamó la atención la cantidad de personas que, al borde de la vía, caminaban hacia algún lugar, llevando maletas, mujeres y niños. Al parar por la carretera en un restaurante, observamos que allí le daban de comer a dos caminantes y al preguntar quiénes eran, comprobamos las sospechas: venezolanos buscando mejor vida.

Ofrecimos llevarlos al pueblo a que se dirigían; eran 15 km y a las 7 de la noche, calculamos que se demorarían tres horas en llegar, recorrido que en carro tardó 15 minutos. En este corto trayecto contaron que venían solos, buscando al menos comida, soñaban con tener algo estable y así traer a sus familias. La situación de este par explicaba el éxodo por las carreteras de Santander y tantas otras del país: los venezolanos llegan a pie buscando lo básico para vivir, pues una semana de trabajo en su país, en palabras de estos sobrevivientes, les alcanzaba para comer dos días.

El socialismo es un experimento primero político y después económico, que ha fracasado una y otra vez en la historia, pero aun así se sigue intentando. George Orwell en la rebelión en la granja describió por medio de animales la situación que una y otra vez se viene repitiendo: primero entablan una revolución usando a las personas que han sido oprimidas o tienen algún ideal de justicia social; se hacen al poder, antes por las armas y ahora democráticamente; paulatinamente cooptan las instituciones empezando por las fuerzas armadas y la justicia, ambas las mantienen con especiales beneficios y, por medio de elecciones consecutivas, van apoderándose de las instituciones democráticas, al tiempo que buscan un enemigo a quien culpar por todo lo malo que pasa.

EE.UU. suele ser el gran enemigo en los últimos años; para Venezuela, también lo es Colombia; mandando sobre casi todo el país, intervienen la economía, quitando a las empresas productivas y repartiendo en los más necesitados, cosa que les hace tener unas bases fuertes; después comienzan las expropiaciones y así la capacidad productiva privada se va minando hasta desaparecer y el hambre y los éxodos humanos hacen su aparición.

Colombia está recibiendo miles de venezolanos y los países vecinos cada vez les hacen más exigencias para poder entrar. En estos momentos es necesaria una fuerte presión internacional por parte de la ONU, OEA y EE.UU.; no pueden seguir siendo aquellos organismos cómplices de la barbarie socialista, ya que más allá de una ideología, los afectados son seres humanos que aguantan hambre, violencia y el desmembramiento de familias enteras; Colombia que durante tantos años envió compatriotas a Venezuela, debe ser solidario en este episodio de dolor. Lo peligroso, y habrá que enfrentarlo, es que estos regímenes buscarán una agresión internacional para calmar un poco sus propias desgracias y para ello el presidente Duque debe estar preparado, porque de estos sistemas fracasados es muy fácil adivinar el futuro; lo difícil es encontrar el pasado, pues lo viven cambiando a su acomodo.