España: Pagar la avaricia

Carlos Rodríguez Braun dice que los bomberos de la Comunidad de Madrid que se manifestaron en el interior de la Bolsa culpando al mercado de la crisis debieron haberse manifestado ante las entidades públicas que distorsionaron los mercados.

Por Carlos Rodríguez Braun

En la portada del diario Público se pudo ver a unos bomberos de la Comunidad de Madrid que se manifestaron uniformados en el interior de la Bolsa, desplegando sobre el parqué y frente a las pantallas de las cotizaciones dos pancartas donde se leía: "Los mercados causan la crisis" y "El ciudadano paga vuestra avaricia".

La idea de que las transacciones libre y voluntarias que los ciudadanos emprenden con sus propios recursos puedan ser el origen de la crisis no se sostiene, porque cualquier análisis que hagamos de la misma necesariamente nos conduce a las autoridades, en particular las monetarias, y a sistemas económicos y financieros que no se basan en la libertad y la propiedad privada.

No digo que los mercados no puedan ser distorsionados por esas autoridades: al contrario, pueden serlo y lo son a menudo, en particular cuando las entidades públicas que gobiernan y controlan las finanzas inflan burbujas de crédito, como ha sucedido reiteradamente en la historia y otra vez en tiempos recientes. Lo que sí digo es que los bomberos tendrían que haberse manifestado en otro lugar y con otra pancarta, porque los mercados no causan la crisis.

Igualmente absurda es la idea de que la avaricia de quienes invierten en bolsa descarga sus costes sobre la ciudadanía. En un mercado, el afán desordenado de poseer riquezas puede existir y existe, pero su coste es asumido por el inversor, aunque, otra vez, las autoridades pueden engañarlo y de hecho lo engañan. Los inversores no pueden obligar a los ciudadanos a que paguen sus errores, salvo que presionen al Estado, pero en tal caso, que sin duda existe, habrá que repetir la conclusión anterior: la manifestación de los bomberos fue convocada en el sitio equivocado.

Y hablando de obligaciones, es curioso que los bomberos no hayan reflexionado sobre dos circunstancias que tienen que ver con ellos mismos y con la coacción. En primer lugar, son empleados públicos, es decir, ellos sí cobran porque la Administración fuerza al conjunto de los ciudadanos a pagarles el sueldo. Y en segundo lugar, no siempre fue así. Los bomberos, en efecto, fueron uno de los servicios públicos prestados durante muchos años de forma voluntaria.

Este artículo fue publicado originalmente en Libertad Digital (España) el 27 de junio de 2010.