El Salvador: El FMLN y la distribución del ingreso

Manuel Hinds considera que plantear la eliminación de la desigualdad "no puede ser un objetivo de política económica seria" ya que "Lo malo es la pobreza, no la desigualdad".

Por Manuel Hinds

En la visión moderada que está recientemente tratando de proyectar, el FMLN ha hecho énfasis en tres puntos que desea promover para generar el desarrollo económico: la creación de nuevos empresarios; basar la economía en la agricultura; y reducir las desigualdades de ingreso, que el FMLN sigue insistiendo en que son peores en El Salvador que en el resto de Latinoamérica. Estos temas están o a medio cocinar o mal cocinados.

La creación de nuevos empresarios es un objetivo muy práctico y deseable. Sin embargo, el FMLN deber añadir que no permitirá que estos nuevos empresarios se creen con base en privilegios obtenidos a través del poder político. Permitir esto tiene un nombre: corrupción. Y el sistema que se basa en empresas privadas construidas sobre privilegios obtenidos políticamente tiene un nombre: fascismo. El Salvador no quiere ninguno de los dos.

Los otros dos objetivos mencionados por los líderes del FMLN no están ligados a una idea realista del desarrollo. Es bien conocido que la productividad del empleo de la agricultura es mucho menor que el de la industria y los servicios, de tal forma que circunscribir el desarrollo a la agricultura es equivalente a condenar a la población a vivir en la pobreza. Es equivalente a ignorar la historia desde la Revolución Industrial hasta este momento —es decir, ignorar los 200 años en los que el ingreso de la raza humana ha crecido más que en toda la historia anterior debido precisamente a que se inventó la industria. También es evidente que una economía agrícola no puede sostener a una sociedad que ya es primordialmente urbana. Y, por supuesto, aún para aumentar la productividad de la agricultura es necesaria la industria.

Con respecto a plantear la eliminación de la desigualdad es necesario repetir algo que es muy obvio —que éste no puede ser un objetivo de política económica seria. Desde el punto de vista de la economía, el problema no es la desigualdad sino la pobreza. Esto puede verse muy fácilmente si uno piensa en los vecinos de Bill Gates, que pueden ser 55 mil veces más pobres que éste y aún así ser millonarios ya que la fortuna de Gates se estima en 55.000 millones de dólares. La diferencia porcentual entre Gates y sus vecinos que sólo tiene un millón de dólares es la misma que existe entre dos personas cuyos ingresos diarios son de 100.000 y de 2 dólares respectivamente. Cualquiera puede ver que tener una persona que tiene sólo 2 dólares de ingresos diarios es un problema social, pero que el tener un millón de dólares cuando Bill Gates tiene 55.000 millones no lo es —excepto si el problema es la envidia, que es una fuerza negativa con la que ningún partido serio se debería de asociar.

De hecho, la inversión y el crecimiento generan una desigualdad natural, ya que los dueños, los gerentes y los técnicos ganan más que los obreros, pero también generan empleo y nueva actividad económica que no existía antes de su inversión. Las dos cosas están ligadas, como se vio en China, en donde la pobreza se comenzó a eliminar sólo cuando se permitió la inversión privada, que generó desigualdad de los ingresos y la riqueza pero también gran crecimiento. Lo malo es la pobreza, no la desigualdad.

Finalmente, lo que dice el FMLN con respecto a que la desigualdad del ingreso en El Salvador está entre las peores de Latinoamérica es una prueba clarísima de que el FMLN tiene que volverse más técnico en sus análisis económicos. Es posible que el FMLN no lo sepa pero hay un índice que mide la desigualdad del ingreso, que puede usarse para ver si es cierto lo que dicen en sus discursos. El índice se llama Gini y se mide entre cero (todos los miembros de la sociedad tienen ingresos iguales) y cien (uno tiene todo el ingreso y todos los demás no tienen nada). De esta manera, mientras menor es el índice, menor es la desigualdad. La tabla muestra este indicador para toda Latinoamérica, basado en datos del 2007-08 publicados por el Banco Mundial. El lector puede verificar que El Salvador tiene la segunda economía menos desigual de Latinoamérica. Esto es todo lo contrario de lo que el FMLN ha venido asegurando por muchos años.

Estos tres puntos son apenas una muestra de que el FMLN tiene que revisar a fondo sus pensamientos si es que quiere convertirse en un partido capaz de definir una posición seria en el tema del desarrollo económico de El Salvador, abandonando el discurso populista y las falsedades concebidas para generar la lucha de clases.

El Salvador merece vivir en la verdad.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 5 de noviembre de 2010.