El riesgo de Latinoamérica

Manuel Hinds explica que el riesgo de gran parte de los países latinoamericanos sigue siendo su dependencia de los precios de productos primarios.

Por Manuel Hinds

Los países latinoamericanos que exportan productos primarios (que constituyen la mayor parte de la región) están recuperándose rápidamente de la crisis de 2008 como consecuencia del nuevo boom en los precios de estos productos.

En la gráfica adjunta se ve cómo estos precios comenzaron a incrementarse en 2003-04 hasta duplicarse o más que triplicarse en los años hasta 2008. En ese año vino la crisis financiera, que causó una caída casi vertical en esos precios, presagiando graves problemas para los productores de esos productos. Sin embargo, como consecuencia de las políticas expansionistas de EE.UU., las exportaciones chinas se han mantenido fuertes, con lo que los precios de los productos primarios están comenzando a experimentar otro boom. Note cómo los precios de los metales y el petróleo están aumentado otra vez a gran velocidad. En este boom, los precios del café están subiendo casi tan rápidamente como los de estos otros productos. Todo pareciera indicar que Latinoamérica va a seguir creciendo rápidamente por muchos años.


Fuente: International Financial Statistics, FMI.

Hay razones para no ser tan optimista, sin embargo, ya que la cadena de demandas sobre la que está construido el boom de productos primarios tiene algunos eslabones débiles. La cadena de transmisión es así. EE.UU. mantiene unas políticas monetarias y fiscales expansionistas, con lo que su demanda interna está creciendo más que su producción —es decir, sus importaciones están creciendo mucho más rápido que sus exportaciones, lo que abre su enorme mercado para las exportaciones chinas. Con las exportaciones a EE.UU. creciendo otra vez, y con políticas expansionistas para el mercado interno, China ha vuelto a crecer rápidamente, haciendo que crezca el mercado de materias primas y causando un nuevo boom en sus precios. La expansión China y estadounidense está creando también un mercado enorme para las exportaciones de maquinaria sofisticada alemana. Las exportaciones alemanas también crean un mercado fuerte para productos primarios.

El problema es que el crecimiento chino se está desacelerando y puede bajar todavía más, por dos razones. Primero, la recuperación estadounidense se está volviendo más lenta. El país no puede seguir endeudándose para siempre para pagar por el exceso de sus importaciones, y las exportaciones chinas tenderán a reducirse. Segundo, la economía doméstica china está sobrecalentándose, especialmente por el aumento rápido de los salarios, la inflación y los precios de los bienes raíces. Esto puede llevar a un bajón como el que sufrió EE.UU. en 2008, aunque menos severo, como resultado de que la gente no pueda comprar las viviendas y las oficinas que se están haciendo y de que el país pierda su competitividad internacional por los aumentos rápidos de salarios.

Si esto sucede —y es seguro que algún día sucederá aunque no se sepa cuando— la tasa china de crecimiento se reducirá drásticamente. Los precios de los productos primarios caerán otra vez precipitadamente —tal y como la gráfica muestra que cayeron en el 2008, y como han caído muchas veces en la historia como parte de los ciclos de los productos primarios. Esto va a llevar a una crisis seria en Latinoamérica, tal y como sucedió en la recesión de 2001, y antes de eso cada diez años aproximadamente. En cada una de estas crisis, los superávits fiscales de la época de las vacas gordas se tornan en grandes déficits, y las monedas se devalúan, con lo que el peso de las deudas en dólares de estos países aumenta drásticamente.

Es muy común ahora escuchar que estas crisis no se repetirán más en Latinoamérica, que ahora tiene monedas más duras que el dólar y cuentas fiscales más sostenibles que las de Europa y Japón. Esto, por supuesto no es así. Las monedas están aparentemente fuertes precisamente porque los precios de los productos primarios están altos. Nomás estos precios bajen, las monedas se devaluarán, los déficits fiscales aumentarán y la inflación subirá rápidamente. Ha pasado ya tantas veces que cualquiera puede describir la foto de lo que pasará.

Latinoamérica estará sujeta a estas crisis mientras no se transforme de exportador de materias primas a exportador de bienes industriales —como lo ha hecho cada país que se ha desarrollado, incluyendo China.

El Salvador ha dado este cambio ya hace algunos años, de tal forma que las crisis de este tipo, como las de 2001 y 1998, nos afectó mucho menos que al resto de la región. Antes, igual que el resto de la región, dependía de un producto primario, el café. Ahora depende de su industria. Ésta todavía es de bajo valor agregado. La tarea ahora es lograr, con educación y tecnología, que ese valor agregado vaya creciendo para poder pagar mejores salarios que los actuales. Si el gobierno busca una política industrial, ésta está en la educación y la salud. El capital humano, no otra cosa, es la fuente del valor agregado.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 24 de agosto de 2010.