El despojo en Venezuela

Manuel Hinds indica que la enorme bonanza petrolera "no han ayudado a Venezuela, que con sus enormes ingresos debería tener los mejores sistemas de salud y educación de América Latina, además de contar con una economía muy desarrollada y pujante. En vez de eso, el desperdicio ha sido tan grande que la economía no ha crecido, la escasez y la inflación están destruyendo la capacidad adquisitiva de las mayorías, los servicios sociales están cada vez peores, y la economía está cayendo por falta de dólares para comprar materias primas".

Por Manuel Hinds

El gobierno salvadoreño y el FMLN siguen demostrando una enorme admiración y dependencia emocional al régimen venezolano. Los ejemplos de esta servidumbre son tantos que no pueden caber en una columna como esta. Solo hace unas semanas, nuestro presidente asistió a las celebraciones del 60 aniversario del natalicio de Hugo Chávez y dijo que América Latina y el Caribe deben continuar con el legado que dejó el fallecido Chávez, añadiendo que guarda cada palabra de Chávez como un tesoro en su corazón, y refiriéndose a él como "nuestro comandante" en una sorprendente admisión de su subordinación a un presidente extranjero (ahora muerto pero con un sucesor igualmente venerado).

Toda esta admiración contrasta con la desastrosa actuación del Socialismo del Siglo XXI bajo las presidencias de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, que han llevado a Venezuela a ser no sólo el país con la inflación más alta en el mundo sino a uno con serias escaseces que dificultan enormemente la vida de sus ciudadanos y la producción de cualquier cosa.

La semana pasada el presidente Maduro hizo un anuncio que muestra los extremos a los que ha llegado la penuria económica del país y los esfuerzos del gobierno para disfrazarla con mensajes populistas. Anunció que la gente tendrá que registrarse con sus huellas digitales y pasar por un sistema de control para comprar cualquier bien en Venezuela, incluyendo los básicos —lo cual es obviamente una preparación para luego racionar el consumo como, con métodos menos modernos, se raciona desde hace décadas porque no alcanza para todos.

Al anunciar estas medidas el presidente hizo también un llamado a los venezolanos para que "no compren por comprar" y los exhortó a "despojarse de sus ambiciones materiales". Esta espiritualización del régimen venezolano se debe claramente a que el régimen ha causado un desastre tal en la economía del país que la sociedad está desabastecida hasta de los bienes más esenciales. Después de haber despojado a los venezolanos de los bienes y servicios que siempre han recibido, el gobierno ahora quiere que se despojen de las necesidad de consumirlos. Ya ahora el tema no es reducir la pobreza aumentando el consumo sino disminuir este despojándose de las ambiciones materiales de mejorar el nivel de vida de los venezolanos.

La economía venezolana sigue recibiendo enormes ingresos por el petróleo, que a pesar de que ha bajado sustancialmente de precio con respecto a sus récords de 2007-2008, tiene precios que son mucho más altos que los que había tenido ningún gobierno antes de la presidencia de Hugo Chávez. La ineficiencia de esa administración fue tal que, como se ve en la gráfica 1, el volumen de exportaciones de petróleo en barriles cayó en un 30 por ciento. Sin embargo, Chávez y Maduro han tenido la suerte de que sus precios subieran estratosféricamente, con lo que Venezuela recibió enormes cantidades de dinero, mucho más de lo que nunca antes había recibido.


Fuente: World DataBank, Banco Mundial.

Inicialmente, como se ve en la gráfica 2, Venezuela acumuló grandes reservas porque no alcanzaba a gastar todo lo que le entraba. Sin embargo, como se ve en la misma gráfica, con el tiempo el gasto ha excedido enormemente a los ingresos, y las reservas han caído casi a cero.


Fuente: World DataBank, Banco Mundial.

Estos gastos no han ayudado a Venezuela, que con sus enormes ingresos debería tener los mejores sistemas de salud y educación de América Latina, además de contar con una economía muy desarrollada y pujante. En vez de eso, el desperdicio ha sido tan grande que la economía no ha crecido, la escasez y la inflación están destruyendo la capacidad adquisitiva de las mayorías, los servicios sociales están cada vez peores, y la economía está cayendo por falta de dólares para comprar materias primas.

¿Qué pueden los del gobierno y el FMLN admirar de estos gobiernos, los peores de la América Latina si excluimos a Cuba, a la que también admiran? Sólo hay una cosa que pueden admirar, porque sólo en esa es en la que han mostrado competencia: la manera en la que han establecido una dictadura que ignora con gran efectividad las protestas de la gente y la desfachatez con la que se han convertido en una elite de funcionarios viven como millonarios mientras la gente común y corriente pasa por hambre y grandes necesidades —y todo diciendo que es por el beneficio de los pobres.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 26 de agosto de 2014.