Ecuador: Planificación estatal vs. individual

Gabriela Calderón de Burgos dice que "La crítica a la planificación estatal suele ser una defensa de la planificación individual. Precisamente para que cada persona pueda planificar su vida es que es necesario que el gobierno se limite a funciones básicas y que haya un Estado de Derecho".

Por Gabriela Calderón de Burgos

Guayaquil, Ecuador— “La planificación, como nuestros contemporáneos usan el término, siempre significa planificación por parte del Estado. Los planes de los individuos no cuentan; simplemente no constituyen una planificación”.
--Ludwig von Mises, 1958

La semana pasada argumenté que la planificación centralizada en el Estado suele derivar en un gobierno autoritario. Pero esto no era una crítica de la planificación per se. El problema es que muchos, incluso desde 1958, asumen que si el Estado no planifica, nadie lo hará. Además, a los críticos de la planificación desde el Estado se nos suele acusar de ser simplemente negativos en lugar de ser propositivos. Esto se pensará, siempre y cuando se ignore la planificación por parte de los individuos y la iniciativa de estos para mejorar sus vidas.

En la reunión de 1958 de la Mont Pelerin Society (MPS)1, sociedad que tiene el propósito de discutir el futuro del liberalismo, hubo una discusión interesante acerca de dos trabajos del economista de desarrollo Peter T. Bauer. Allí habló el economista austríaco Ludwig von Mises para expresar su preocupación acerca del uso de la palabra “planificar”. Mises decía que cuando alguien propone resolver un problema mediante acciones por parte del Estado, se lo considera “positivo”, mientras que si alguien se opone a esto se lo considera “negativo”. “Usted es negativo porque se opone a una expansión de las actividades del Estado”, aseveraba Mises resumiendo la crítica popular.

Pero eso no es ser negativo, es simplemente proponer alternativas a la intervención del Estado. Esas alternativas pueden estar dentro del mercado o dentro de asociaciones voluntarias en barrios, comunidades, ciudades, etc. Los individuos, incluyendo a los menos preparados, no son seres inertes a la espera de que un burócrata los ayude. Suelen reaccionar a los incentivos y suelen ser ingeniosos para encontrar soluciones a sus problemas, ya que ellos son los que mejor conocen sus circunstancias.

La crítica a la planificación estatal suele ser una defensa de la planificación individual. Precisamente para que cada persona pueda planificar su vida es que es necesario que el gobierno se limite a funciones básicas y que haya un Estado de Derecho.

Nada ilustra más esta constante fricción entre la planificación del Estado y la de los individuos que lo que pasó con el Sucre. Cuando el Estado (léase “los políticos”) planificaba la política monetaria del país (con fines políticos), era poco lo que podíamos planificar los ciudadanos. Bastaba con una devaluación, realizada por algún político de turno, para arrasar con los planes de millones de individuos.

Y eso puede volver a pasar cuando llegue el ajuste debido al desaforado gasto público destinado a planificar la vida de los ecuatorianos en base a los designios de organismos como la SENPLADES.

Por eso vale la pena recordar lo que Mises explicó en esta discusión de 1958. “No fue la planificación estatal, sino las acciones de ciudadanos individuales las que crearon el bienestar de Occidente que las naciones subdesarrolladas quieren conseguir para sus ciudadanos. Lo que le hace falta a estas naciones pobres no es la intervención del Estado en las empresas ni la planificación estatal, sino la acción e iniciativa espontánea por parte de cada uno de sus ciudadanos”.

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 6 de julio de 2011.

Referencias:

1. The Mont Pelerin Quarterly Vol. 1, No. 1, abril de 1959. Disponible en: http://fee.org/doc/the-mont-pelerin-quarterly-vol-1-no-1-april-1959/