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Ecuador: ¿Salvaguardar o no salvaguardar?

Publicado por Francisco Briones

A partir de hoy (11 de marzo) entra en vigencia la Resolución N° 011-2015 del Comité de Comercio Exterior (COMEX) del Ecuador que establece sobretasas arancelarias entre el 5% y 45% para la tercera parte de los productos importados, exceptuando la mayoría de materias primas y bienes de capital. Según las autoridades gubernamentales, con esta medida se busca mitigar el efecto que tendrá la caída del precio del petróleo en las exportaciones, estimada en unos $3.000 millones, y así proteger la balanza comercial y la dolarización.

Aunque no es la primera vez que el Gobierno se decide por este tipo de medidas, sí es la restricción más fuerte al comercio que ha impuesto. Al igual que ahora, en enero de 2009 el Consejo de Comercio Exterior e Inversiones (Comexi) estableció una salvaguardia para precautelar la balanza comercial, también por la caída del precio del petróleo. Sin embargo, en aquella ocasión la sobretasa máxima fue del 35% para bienes como bebidas alcohólicas, cosméticos, celulares, entre otros bienes de consumo. Esto afectó a un poco más de 600 artículos de importación. En cambio, la restricción del 2015, aumenta hasta en 45% los aranceles vigentes y afecta a más de 3.000 productos como televisores, repuestos automotrices, cerámicas, camiones, alimentos y demás.

Además, a pesar que las autoridades han sugerido que la salvaguardia dure 15 meses, la Resolución no especifica la fecha de expiración, solo establece que es de “carácter temporal”. En cambio, en la del 2009, el Artículo 1 definió explícitamente que la salvaguardia sería “temporal y por el periodo de un (1) año”. Actualmente solo se conoce que tras los 15 meses sugeridos por el Ministerio Coordinador de la Política Económica se revisará para determinar su fin, o continuidad.

Pero Ecuador no es el único país sin moneda propia con problemas deficitarios en su cuenta corriente. Si comparamos el promedio del déficit de la cuenta corriente en relación al Producto Interno Bruto (PIB) entre 2005-2013 de Panamá (-8,1%) con Ecuador (0,8%), se podría concluir que Panamá necesitaría mucho control sobre sus importaciones. Pero a pesar de no tener política monetaria, no ha optado por la aplicación de medidas restrictivas al comercio. La estrategia de Panamá se fundamenta en atraer grandes flujos de capital además de libertad de comercio y financiera.

Otro factor importante de considerar es el problema fiscal que atraviesa el Estado ecuatoriano. Entre 2007 y 2014 el gasto del Sector Público no Financiero, que engloba toda la actividad del Estado, pasó del 25% a más del 45% del PIB. Esto conllevó pasar de un resultado global superavitario del 1,9% del PIB a un déficit del 4,6% en el 2014. Para el 2015, con la caída de los ingresos petroleros (tercera parte del total), la necesidad de financiamiento del Estado superaría los $10.000 millones.

Esta agresiva medida para restringir las importaciones y la salida de divisas evidenciaría que la economía ecuatoriana no está “tan preparada” para asumir impactos externos como la caída del precio de petróleo y el fortalecimiento del dólar. Es ahora cuando no haber diversificado las fuentes de divisas le costará caro al país. Con una reducida inversión extranjera de menos de $800 millones por año, limitados mercados de exportación, elevado déficit fiscal y endeudamiento agresivo, el Ecuador es cada vez más vulnerable a los cambios repentinos de la economía mundial.

Es evidente que el 2015 será un año difícil para los ecuatorianos. No solo por la reducción del poder adquisitivo como consecuencia del aumento de aranceles sino también por la reducción de la actividad comercial que afectará al empleo y el crecimiento económico. Por último, la dolarización para fortalecerse no necesita salvaguardias, impuestos, aranceles, cupos, cuotas u normas técnicas, lo que necesita es mayor apertura comercial, inversión productiva y reglas claras que incentiven el empleo y la producción.

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