Cuándo empezó la derrota de ETA

Javier Fernández-Lasquetty relata cómo fue derrotada ETA, organización terrorista que acosó a España durante casi 50 años.

Por Javier Fernández-Lasquetty

El terrorismo de ETA ha martirizado España durante casi 50 años, la mayoría de los cuales ya en un régimen de plenas libertades políticas. Han asesinado a 857 personas, cada una de ellas una persona con una vida de la que nadie tenía derecho a disponer. En este momento el partido que es el brazo político de la banda terrorista ETA, Bildu, gobierna en decenas de ciudades y pueblos del País Vasco y de Navarra, y es el segundo partido en el Parlamento vasco. Es decir, se han ido acercando a sus objetivos de imposición de un poder liberticida, ya sin tener siquiera que disparar para conseguirlo. Rodríguez Zapatero negoció con ellos para sacarlos de la ilegalidad y evitarles la derrota. Mariano Rajoy ha permitido que la traición de Zapatero siguiera su curso.

Pero hubo un tiempo en el que en España al terrorismo se le combatió y se le ganó. Fue el tiempo en el que gobernó José María Aznar (1996-2004), y se hizo con una estrategia política aplicada dentro de la ley, y con toda la fuerza de la ley. La ley que protege la libertad de cada individuo frente a quienes quieren imponer sus opiniones por la fuerza y con la violencia.

Estos días recordamos los momentos más dramáticos de la lucha de los españoles contra el terrorismo. Se cumplen 20 años desde que, en julio de 1997, la Guardia Civil liberó a José Antonio Ortega Lara, secuestrado y encerrado vivo durante 532 días en un agujero inmundo. La explosión de alegría de los españoles fue inmediatamente congelada por ETA, que pocos días después secuestró y asesinó con lenta crueldad al joven concejal del PP Miguel Ángel Blanco. Por primera vez centenares de miles de vascos salieron a la calle, como el resto de los españoles, a gritar sin miedo su ansia de libertad.

Muchas veces se ha dicho que ese fue el principio del fin de ETA, pero yo creo que ese comienzo de la derrota de ETA empezó exactamente un año antes, en mayo y junio de 1996, cuando llegó Aznar al gobierno y sustituyó la estrategia derrotista y acomplejada de Felipe González por una estrategia de derrota total de la banda a través de la aplicación de la ley. La liberación de Ortega Lara, el asesinato de Miguel Ángel Blanco y la reacción ciudadana masiva fueron decisivamente importantes, además de moralmente emocionantes. Pero nada de todo ello se hubiera producido si antes no hubiera existido una determinación política de ganar la batalla mediante la aplicación de los principios.

Las primeras semanas del gobierno de Aznar, en mayo de 1996, fueron también en este punto determinantes. El propio José María Aznar lo ha contado en sus memorias y en numerosas entrevistas, lo mismo que Jaime Mayor Oreja. El libro España, camino de libertad, editado por FAES, describe muy bien cómo en las primeras semanas de gobierno de Aznar se van descubriendo toda una serie de hilos de contacto y "tomas de temperatura" que Felipe González mantenía con ETA, incluyendo al argentino Pérez Esquivel, entre otros expertos en moverse en las tinieblas.

Lo que todo el mundo recomendaba a Aznar era que continuara adelante con esos contactos, para buscar una manera de pactar o capitular ante ETA. Aznar hizo todo lo contrario: despidió a todos e hizo llegar muy claro el mensaje de que no habría pactos bajo la mesa con los terroristas. Tomar esa decisión debió ser difícil, pero mucho más lo fue mantenerla, especialmente cuando la pistola apuntaba a la sien de un joven como Miguel Ángel Blanco. Pero los resultados fueron espectaculares: en pocos años los terroristas habían quedado reducidos a un puñado de pistoleros acorralados y los dirigentes de la banda criminal eran detenidos a las semanas de ponerse al frente de sus cada vez menores huestes. Al mismo tiempo la violencia callejera era enérgicamente perseguida hasta casi hacerla desaparecer. Y lo más importante: el brazo político de ETA fue ilegalizado en aplicación de los mecanismos del Estado de Derecho, convalidados por los tribunales internacionales.

Así fue como ETA fue derrotada. Lo primero, los principios: la libertad se defiende con la ley, pero aplicando todo el peso de la ley. Después, la política definida a partir de esos principios. A continuación, la determinación de mantenerse firme en esa política y llevarla hasta el final. Y después, solo después, viene el éxito y el triunfo.

Ortega Lara y Miguel Ángel Blanco, junto con muchos miles de personas, fueron víctimas. Pero entonces tenía sentido: eran víctimas porque España no se rendía. Ahora, después de la vuelta de Zapatero a la negociación con ETA, inalterada por Mariano Rajoy, es cuando sus familiares se preguntarán qué sentido tiene ahora su sacrificio.

Este artículo fue publicado originalmente en Libertad Digital (España) el 7 de julio de 2017.