Crudo liberalismo

Carlos Rodríguez Braun dice que rara vez hay un caso crudo y rotundo de liberalismo o de antiliberalismo, sino que, en el mejor de los casos, hay políticas liberales mezcladas con sistemas híbridos de libertad y coacción.

Por Carlos Rodríguez Braun

Rodrigo L. Espinosa me preguntó en twitter: “¿Podría ponerme @rodriguezbraun un ROTUNDO caso de éxito de políticas liberales crudas (opuestas al Keynesianismo) a largo plazo en países de segunda y tercera fila? Es decir, blanco sobre negro. Sin eternos caminos sacrificados hacia el ‘paraíso’ que nunca llega”.

Toda la pregunta reviste un gran interés, en la forma y en el fondo, en lo implícito y lo retórico, en lo metodológico y hasta en lo ortográfico. No quiere don Rodrigo un caso de éxito liberal, sino un caso de éxito ROTUNDO, con todas las letras mayúsculas, de políticas liberales “crudas”. Como si esto fuera posible en la vida real, donde no hay diagnósticos rotundos, y donde las políticas liberales nunca son crudas, sino que, en el mejor de los casos, vienen mezcladas dentro de sistemas híbridos de libertad y coacción. Lo mismo pasa, por cierto, con las políticas antiliberales, salvo en sus extremos: rara vez hay un caso crudo y rotundo de antiliberalismo. Hay matices y grises.

También esta parte de la pregunta es relevante en lo metodológico: parece dar por sentado implícitamente que es el liberalismo el que tiene que justificarse, y no el antiliberalismo. Y lo mismo vale para eso de los sacrificios hacia el paraíso que nunca llega. Como si esta fuera una señal exclusiva del liberalismo, como si las políticas intervencionistas de “los socialistas de todos los partidos”, por evocar a F.A. Hayek, jamás pidieran sacrificios y siempre lograran la llegada de los paraísos que prometen.

Don Rodrigo, asimismo, matiza su pregunta. Ante todo, porque habla de “Keynesianismo”, con lo cual elude la fácil respuesta a la pregunta de si tuvo más éxito el capitalismo que el socialismo.

Pero, además, y aparte de que exige una “crudeza” al liberalismo de la que exime al keynesianismo, circunscribe el interrogante al largo plazo, y a países de “segunda y tercera fila”. Puede que esto se deba a que reconoce que en los países de primera fila el liberalismo ha tenido éxito, y que sólo desea defender la idea de que el liberalismo fracasa a la hora de reducir la pobreza en los países subdesarrollados.

Si todo esto es así, se puede responder a la pregunta del señor Espinosa, no de manera rotunda, ni negro sobre blanco, pero sí a grandes rasgos. Veo en su cuenta de twitter una preciosa fotografía de un glaciar, posiblemente en el sur de mi Argentina natal, de cuya Patagonia don Rodrigo se declara amante. Igual cabría empezar por la Argentina.

En 1880 no era un país rico, pero sí llegó a serlo en el medio siglo siguiente. Hubo, como siempre, una mezcla de políticas económicas, pero la tendencia entonces fue más bien liberal. A partir de 1930 la tendencia se invirtió. ¿Qué políticas tuvieron relativamente más éxito?

Este artículo fue publicado originalmente en La Razón (España) el 29 de diciembre de 2017.