Convirtiendo a EE.UU. en Argentina

Richard W. Rahn asevera que "Las políticas de Obama están convirtiendo a EE.UU. en otra Argentina. Hace un siglo, los argentinos gozaban del cuarto ingreso per cápita más alto del mundo porque en su país funcionaba una economía de libre mercado y se respetaban los derechos de propiedad".

Por Richard W. Rahn

Las políticas de Obama están convirtiendo a EE.UU. en otra Argentina. Hace un siglo, los argentinos gozaban del cuarto ingreso per cápita más alto del mundo porque en su país funcionaba una economía de libre mercado y se respetaban los derechos de propiedad. Hoy, el crédito de Argentina está en el penúltimo lugar (sólo el de Venezuela es peor) y el gobierno se niega a pagar a quienes adquirieron sus bonos.

En los años 30 del siglo pasado, el gobierno argentino intervino la economía privada y en 1946 Juan Domingo Perón llegó al poder y nacionalizó los ferrocarriles, la marina mercante, servicios públicos, el transporte y otros sectores de la economía que habían estado en manos privadas. Desde entonces Argentina ha sufrido de excesivo gasto gubernamental, alta inflación y estancamiento económico. Según el Informe Mundial de Libertad Económica, Argentina ocupa el puesto 105 entre los 141 países de la encuesta y EE.UU. descendió al puesto número 8.

EE.UU. tiene un ingreso per cápita de 47.000 dólares al año, mientras que Argentina sólo 14.000 dólares. Los países pueden convertirse en naciones ricas en unas pocas décadas, como lo lograron hacer Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Singapur y Finlandia, instrumentando políticas económicas correctas. También pueden empobrecerse haciendo las cosas mal, instrumentando controles y prohibiendo importaciones, como han hecho Argentina, Cuba y Venezuela.

El gobierno de Obama ha estado impulsando políticas comerciales proteccionistas y se ha opuesto a la ratificación de acuerdos comerciales que ya habían sido negociados.

Argentina tiene tasas de impuesto sobre la renta equivalente a las de EE.UU., pero además tiene un impuesto al valor agregado (IVA) y un impuesto sobre el patrimonio. Los funcionarios de la administración Obama y algunos miembros del Congreso de los EE.UU. están coqueteando con el IVA.

En Argentina se instrumentan políticas monetarias inflacionarias e intentan contrarrestar las consecuencias con controles de precios.

La Reserva Federal ha aumentado considerablemente los dólares en circulación, abriendo las puertas a una futura inflación y funcionarios del gobierno de Obama defienden controles de precios a compañías de seguros, proveedores médicos e instituciones financieras.

En Argentina, el banco más grande y varios otros pertenecen al estado. La administración Obama ha obligado a varios grandes bancos estadounidenses a convertirse en bancos del gobierno. Las dos instituciones hipotecarias más grandes de EE.UU. —Fannie Mae y Freddie Mac— ahora pertenecen en gran parte al gobierno.

Los tribunales argentinos son lentos y corruptos. Los derechos de propiedad son débiles y el gobierno subestima deliberadamente la inflación, haciendo que los tenedores de bonos pierdan gran parte de sus inversiones. La administración de Obama eliminó unilateralmente los derechos de los tenedores de bonos de General Motors y Chrysler, poniéndole la mano a lo que pertenecía a unos para traspasarlo a manos de sindicatos que habían apoyado a Obama.

Argentina tiene regulaciones laborales extensas que favorecen a los sindicatos y aumentan considerablemente los costos de la contratación de personal. La administración Obama apoya costosas regulaciones laborales y el resultado será mayor desempleo.

Argentina tiene una larga historia de gasto deficitario y el gobierno se niega a pagar la deuda. Durante los próximos 30 años, economistas estiman que la deuda pública de EE.UU. se elevará a entre 200 por ciento y 500 por ciento del PIB. Actualmente alcanza 60 por ciento del PIB. Una deuda pública de 200 por ciento del PIB es impagable.

EE.UU. todavía no se ha convertido en otra Argentina, pero si no se da marcha atrás en muchas de las políticas de Obama, este país se empobrecerá, mientras que decenas de otros países disfrutarán mejor nivel de vida.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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