Chile y la crisis económica: Las tareas pendientes

Axel Kaiser dice que "De no tomarse medidas, la rigidez que exhibe el mercado laboral chileno hará que el ajuste se realice por la vía del empleo, tal como ocurrió en la crisis asiática, donde la tasa de desocupación superó con holgura el 10%".

Por Axel Kaiser

Con cerca de 40 mil millones de dólares en reservas acumuladas en la época de bonanza del cobre, el margen de maniobra de la economía chilena frente a la crisis se compara muy favorablemente con el de otros países de la región. Sin embargo, la posición de ventaja relativa de Chile no significa, a diferencia de lo que ha sugerido el Ministro de Hacienda Andrés Velasco, que el país pueda sortear la crisis sin verse mayormente afectado. Cabe recordar que en 1997 cuando comenzó la crisis asiática el entonces presidente Eduardo Frei anunció que Chile se encontraba “blindado” y que no sufriría los efectos de la crisis. Poco tiempo después, producto de un manejo económico interno desprolijo, el país se encontraba en recesión y jamás volvió a recuperar la tasa de crecimiento del 7% anual que exhibía hasta 1997.

A pesar de la aparente solidez con que el país enfrenta el actual escenario, el Banco Central del país en el informe de noviembre de este año volvió a corregir a la baja las proyecciones de crecimiento para el año 2009, esta vez de un rango de entre 3,5% y 4,5% a un rango de entre 2% y 3%. Mientras tanto, estimaciones del Economist Intelligence Unit pronostican un crecimiento de 1%, lo que podría dejar a la economía chilena al borde de la recesión.1

En ese contexto existen factores de gran relevancia que podrían afectar negativamente el desempeño económico chileno frente a la crisis y que no están siendo atendidos por el gobierno. Uno de ellos es la pérdida del potencial productivo en la última década, lo que ha impactado negativamente en la capacidad de generar riqueza y crear empleos. Según la Cámara de Comercio de Santiago, el impulso competitivo parece haber abandonado a la economía del país. Las cifras avalan esta afirmación. Luego de un incremento en la productividad total de factores cercana al 4% para el período 1991-1995, esta se desplomó en un 3,8% en el período 1996-2000 situándose en un magro 0,2%. Con una leve mejora en el período 2000-2005, la productividad cayó nuevamente en los años 2006 y 2007 ubicándose en un -0,7% y -0,3% respectivamente, tendencia negativa que se confirma con el -0,5% proyectado para el año 2008.2

Particularmente sintomático resulta que el crecimiento negativo de la productividad de la economía chilena se haya verificado en los años en que el país tuvo los mejores términos de intercambio de su historia y las mejores condiciones de crédito. Este fenómeno da cuenta de problemas endógenos que dicen relación con la proliferación de regulaciones, la ineficiencia del aparato estatal y particularmente, con la rigidez laboral. Este último factor ha pasado a ser el talón de Aquiles de la economía chilena y uno de los aspectos de mayor preocupación de cara a la crisis económica.

De no tomarse medidas, la rigidez que exhibe el mercado laboral chileno hará que el ajuste se realice por la vía del empleo, tal como ocurrió en la crisis asiática, donde la tasa de desocupación superó con holgura el 10%. Es un hecho no controvertido el que las economías más flexibles son las mejor preparadas para enfrentar escenarios económicos adversos, por lo que urge que el gobierno chileno adopte medidas que reinyecten dinamismo a la actividad económica desmontando las rigideces que la asfixian. De no ocurrir lo anterior, los efectos de la crisis se harán sentir con mayor violencia y el proceso de recuperación será más lento y costoso.

Referencias:

1. Ver: http://diario.elmercurio.com/2008/12/04/economia_y_negocios/economia_y_negocios/noticias/F31DF112-136D-400E-B895-06DE2B3053A9.htm?id=%7BF31DF112-136D-400E-B895-06DE2B3053A9%7D.

2. Ver: Cámara de Comercio de Santiago, Informe Económico, Abril 2008, disponible en: http://www.ccs.cl/html/informe_economico_files/04%20%20productividad%2017-04-08.doc.