Centros de Progreso, Parte 4: Nan Madol (navegación)

Chelsea Follett destaca la importancia de Nan Madol, ciudad que muestra el alcance de los primeros navegantes en la historia de la humanidad.

Por Chelsea Follett

Hoy presentamos la cuarta parte de una serie de artículos publicados por HumanProgress.org (EE.UU.) denominados Centros de Progreso. ¿Dónde se da el progreso? La historia de la civilización es de muchas maneras la historia de la ciudad. Es la ciudad la que ha ayudado a crear y definir el mundo moderno. Esta columna le dará una breve introducción a los centros urbanos que fueron los sitios de grandes avances en la cultura, la economía, la política y la tecnología, etc. La tercera edición puede encontrarse aquí

Nuestro cuarto Centro de Progreso es Nan Madol, una ciudad que muestra el lejano alcance de los primeros navegantes. Micronesia, donde Nan Madol fue eventualmente construida, empezó a ser establecida por los antiguos austronesios hace más de cuatro mil años atrás. Fueron estas personas quienes se cree que fueron los primeros humanos que inventaron navíos marítimos.

Su invención les permitió explorar y poblar gran parte de la región Indo-Pacífica durante la llamada Expansión Austronesia. La expansión llegó a su pico entre 3000 y 1000 AEC —aunque los Austronesios no llegaron a algunas islas de Polynesia hasta el año 1000 EC y puede que no se hayan asentado en Nueva Zelanda hasta alrededor de 1300 EC.

La ciudad de piedra de Nan Madol, construida alrededor de 1100 CE (con partes que datan quizás de tan temprano como el año 500 CE), hacia finales de la Era Austronesia de Descubrimiento, permanece como un testimonio del ingenio y del largo alcance de su exploración.

Antes de la llegada de los navíos marítimos, las personas no podían viajar más allá de las costas. Como tal, muchos territorios acogedores permanecieron sin ser habitados por seres humanos porque nadie podía llegar allí. Varias culturas crearon de manera independiente canoas esculpidas para viajar a lo largo de ríos, pero los océanos seguían siendo intransitables. 

Eventualmente, las personas llegaron a imaginar qué había más allá —al otro lado de los océanos. La invención de embarcaciones marítimas permitió que los antiguos Austronesios exploraran nuevos territorios y expandieran de manera literal los horizontes de la humanidad. 

La invención de embarcaciones marítimas probablemente fue un proceso gradual de mejorar los botes de río hasta que estos podían soportar las corrientes del mar abierto. Para las personas en ese entonces, el océano debe haber parecido un obstáculo desalentador como el espacio parece para nosotros, pero ellos persistieron. Algunos intentos tempranos de viajar fueron sin duda un fracaso, resultando en muchas vidas trágicamente perdidas en el mar. Pero cada vez que los exploradores exitosamente se aventuraban un poco más lejos de la costa y volvían sanos y salvos, su confianza aumentaba.

Los primeros y verdaderos navíos marítimos fueron los barcos estabilizadores: embarcaciones con flotadores de soporte lateral conocidos como estabilizadores, que estaban asegurados en ambos lados de la parte principal del barco. Los flotadores ayudaban a estabilizar el barco y prevenir que este se vuelque en las aguas agitadas del mar abierto. Los primeros barcos estabilizadores puede que hayan consistido de simples troncos o ramas caías de árboles, pero su forma fue refinada a lo largo de los años con la cuidadosa destreza para maximizar su estabilidad. Para conducir los barcos estabilizadores, los primeros navegantes muchas veces utilizaron velas tejidas con hojas pandanus resistentes a la sal.

Eventualmente, los navegantes desarrollaron catamaranes, o embarcaciones que tenían cascos paralelos en lugar de simples flotadores. Algunos catamaranes eran suficientemente largos como para cargar más de 80 personas, y podían soportar estar en el mar durante meses enteros.

Hoy, la ciudad de piedra en ruinas Nan Madol permanece en los islotes artificiales y elevados en la punta Este de la isla de Pohnpei, que es un área un poco más pequeña que la ciudad de Nueva York. La isla es ahora parte de los Estados Federados de Micronesia. Nan Madol ha sido designada Sitio Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Nan Madol significa “en el espacio entre las cosas”, en referencia a los canales que entrelazan los islotes. Las ruinas de la ciudad han sido parcialmente recubiertas con manglares y otras plantas, dándole a las ruinas un aura espeluznante. El conocido escritor de ficción H.P. Lovecraft se inspiró en las ruinas y diseñó la ciudad donde su famoso monstruo ficticio Cthulhu reside a imagen y semejanza de Nan Madol.

Los académicos discrepan acerca de precisamente donde se originaron los Austronesios, con teorías que van desde Taiwán hasta varias islas en el Sudeste Asiático. Pero cualquiera que sea su origen, las canoas estabilizadoras y los catamaranes de los Austronesios les permitieron esparcirse a lo largo del Pacífico, explorando y estableciendo asentamientos en nuevos territorios. Antes del la Edad del Descubrimiento en Europa en el siglo 16, los Austronesios fueron el grupo etno-lingüístico más esparcido, encontrándose en más de la mitad del planeta. Los restos de los asentamientos Austronesios se pueden encontrar en lugares tan distantes como Nueva Zelanda en Oceanía, Isla de Pascua en el Sudeste del Océano Pacífico cerca de Sudamérica, y en Madagascar en África.

Incluso conforme se esparcieron a lo largo de las mitad del mundo a lo largo de siglos, la población ampliamente dispersa de Austronesios mantuvo muchas cosas en común. Hablaban variaciones del mismo lenguaje, y compartían muchas de las mismas tecnologías y tradiciones, como los tatuajes en el cuerpo, las esculturas de jade, las construcciones megalíticas, casas en zancos, y varios motivos artísticos. 

Los Austronesios incluso practicaban una serie común de técnicas agrícolas y criaban muchos de los mismos animales, como pollos, chanchos, y perros, y cultivaban plantas similares. Estas incluían, banano, coco, frutipan, camote y malanga. Ellos transportaban las semillas y los animales en sus barcos durante sus migraciones a través del mar. Luego de que sus asentamientos alcanzaban su máximo grado de extensión hacia el este, introdujeron los boniatos de las de Sudamérica a las islas del Pacífico y en el Sudeste Asiático alrededor de 1000 EC-1100EC.

Entre los lugares que los Austronesios establecieron durante su expansión estuvieron las islas de Micronesia ubicadas en el Oeste del Océano Pacífico. Fueron los primeros seres humanos que habitaron ese lugar, dado que las remotas islas eran inalcanzables antes de la invención de embarcaciones con buen estado para navegar en alta mar. Se cree que en las islas de Micronesia como Pohnpei se asentaron por primera vez navegantes aventurándose desde las islas conocidas como Vanuatu y Fiji, en algún momento antes de 1000 AEC. La evidencia arqueológica y linguística sugiere que los colonos fueron subiendo por la cadena de islas.

Durante el pico de la Expansión Austronesia, a pesar de construir una variedad de impresionantes obras de arte megalíticas —como aquellas en el Parque Nacional Lore Lindu en la isla de Sulawesi en Indonesia, que datan de 2000 AEC— el pueblo Austronesio principalmente construyó sus hogares con materiales que se descomponen. Como resultado, no dejaron ciudades en ruinas bien preservadas de aquella época. 

En algún momento alrededor del año 1100 EC, los navegantes encontraron una razón para construir una ciudad de un material más duradero: la piedra. El sistema descentralizado basado en caciques de Micronesia había cambiado hacia una cultura más unificada y religiosa que giraba en torno a Pohnpei y el cacique de la isla. Ese cacique, quien estableció la dinastía Saudeleur y un sistema de reino absoluto, eligió construir una ciudad real y ceremonial de piedra debido al prestigio que el material confería. Las ruinas de Nan Madol han por lo tanto sobrevivido a través de siglos y nos ofrecen una ventana hacia las vidas de los Austronesios. La evidencia sugiere que Nan Madol fue la primera ciudad capital en el Pacífico que representaba la unidad bajo un solo cacique.

Los muros de la ciudad están construidas de basalto cortado en la forma de troncos entrelazados —quizás una herencia de las técnicas de construcción con madera que la cultura había practicado antes de cambiarse a la piedra como un material de construcción. Las paredes encierran un área de casi cinco mil pies de largo y casi dos mil pies de ancho. El peso total de las columnas de basalto o troncos que tenían que ser transportados para construir la ciudad se estima en alrededor de 750.000 toneladas métricas.

Eso significa que para construir Nan Madol, las personas de Pohnpei movieron un promedio de 1.850 toneladas al año durante cuatro siglos. Dado que la isla tenía una población de menos de 30.000 personas, esta fue una gran hazaña. El método que utilizaron para mover las piedras sigue siendo un misterio. “No está mal para personas que no tenían poleas, palancas ni metal”, señaló Rufino Mauricio —un arqueólogo que trabaja en el sitio Nan Madol y que está afiliado con la Oficina de Archivos Nacionales, Cultura y Preservación Histórica de los Estados Federados de Micronesia. 

Si pudiera visitar Nan Madol en su momento de máximo esplendor, le impresionaría la manera en que los barcos actuaban como una parte vital de la ciudad. La ciudad contenía casi 100 islotes o plataformas artificiales elaborados por hombres con piedra o corales, los cuales están entrelazados con canales de marea. Los canales de Nan Madol servían como carreteras mediante las cuales la gente viajaba alrededor de la ciudad, utilizando canoas de madera. La ciudad por lo tanto es apodada la “Venecia del Pacífico”. Es la única ciudad antigua que fue construida sobre un arrecife de coral. 

Levantando su mirada más allá de los canales, vería una ciudad afluente conteniendo palacios de piedra, templos, morgues y hogares residenciales para la nobleza de la sociedad. La ciudad estaba construida en parte para servir un enclave en el que residía el cacique y la nobleza. Usted hubiese notado inmediatamente que la mayoría de los cerca de mil residentes eran o individuos de un status alto, profusamente adornados con joyas tales como collares y anillos de brazo, o sus sirvientes. Los muros rodeando la ciudad actuaban como refuerzos para proteger a los habitantes de alto status. 

Pero Nan Madol también era el hogar de un creciente mercado urbano en el cual podía comprar productos que iban desde conchas y cristales de cuarzo hasta cerámicas peculiares. También hubiera visto mercaderes ofreciendo cañas y señuelos para la pesca, herramientas de piedra y de concha, y collares de cuentas cuidadosamente tallados. La evidencia sugiere que el mercado también puede haber vendido perros y tortugas como mascotas. Los puestos de comida probablemente vendían chancho, aves, pescado, arroz, copra, banano, frutipan y malanga —entre otros alimentos.

Ningún alimento era cultivado en Nan Madol en sí. En cambio, la ciudad servía como un centro de comercio para obtener alimentos y otros productos transportados en barcos desde otros lugares del cacicazgo. Nan Madol también era un importante centro espiritual y el sitio de muchas ceremonias religiosas, como la ceremonia anual de reparación en la cual los sacerdotes ofrecían una tortuga cocinada a las anguilas de agua salada (las anguilas eran consideradas sagradas). Adicionalmente, Nan Madol era el lugar de la diplomacia y de importantes reuniones políticas.

Luego de expandir su territorio hasta cubrir la mitad del mundo, los Austronesios misteriosamente dejaron de viajar y se asentaron permanentemente en lugares como Nan Madol. Según la leyenda, Nan Madol fue fundada por unos hermanos gemelos que llegaron a Pohnpei en barco desde una isla desconocida, buscando un lugar para construir un altar de tal manera que podrían alabar al dios de la agricultura. Esa leyenda refleja el fin de la era de los viajes y la transición hacia un estilo de vida estacionario y agrícola.

Hoy, Nan Madol es mejor conocida como el asiento del poder durante la dinastía de los caciques Saudeleur, quienes gobernaron desde alrededor de 1100 hasta alrededor de 1628. Según las historias orales desde Pohnpei, la dinastía se volvió cada vez más opresiva con cada generación, conforme cada nuevo cacique buscaba reemplazar la cultura Pohpeia con un sistema de control social cada vez más abusivo y centralizado. El reino del último cacique fue tan cruel que desató un descontento masivo.

Las historias orales relatan que la dinastía acabó cuando el cacique tirano fue derrocado (con el respaldo total de la población local) por Isokelekel —un héroe y guerrero semi-mítico. Se decía que él era un semi-dios de la vecina isla Kosrae en Micronesia y llegó al poder en el siglo 16 o 17 AC. Sus sucesores abandonaron Nan Madol a principios del siglo 19.

La invención de los viajes marítimos fue un avance revolucionario en la historia de la transportación. Al mostrar el lejano alcance de los primeros navegantes, Nan Madol ha ganado su lugar como nuestro cuarto Centro de Progreso. El mismo espíritu de descubrimiento que llevó a las personas a salir al océano en búsqueda de nuevos territorios, eventualmente guío a nuestra especie a desarrollar los viajes aéreos y espaciales, y puede que algún día ese espíritu lleve a la humanidad a caminar por otros planetas. 

Este artículo fue publicado originalmente en HumanProgress.org (EE.UU.) el 5 de junio de 2020.