Bolivia 2011: La desilusión del cambio

Oscar Ortiz Antelo asevera que "El llamado proceso de cambio o la Revolución Democrática y Cultural, tal cual denomina el Movimiento al Socialismo a su gobierno, ha entrado en una crisis profunda y en una decadencia a la cual no se le ve solución".

Por Oscar Ortiz Antelo

El llamado proceso de cambio o la Revolución Democrática y Cultural, tal cual denomina el Movimiento al Socialismo a su gobierno, ha entrado en una crisis profunda y en una decadencia a la cual no se le ve solución. El país se ha desilusionado de la opción que representó el presidente Evo Morales.

Comenzamos el 2011 con el gasolinazo. El intento de subir los precios de los combustibles en 80% fracasó. Las bases de los movimientos sociales sobrepasaron a los dirigentes y los obligaron a salir tras de ellas a marchar en contra del gobierno. El Alto también marchó en contra, quemando fotos del presidente y banderas venezolanas e intentando derribar el monumento del Che.

Después vendrían una serie de conflictos sociales con las ciudades del occidente boliviano que constituían la base electoral del MAS. Conflictos con Potosí, que reclamaba por la desatención del gobierno a sus proyectos de desarrollo. Conflictos con Oruro, en cuyo aniversario el presidente tuvo que ser evacuado frente a las manifestaciones de la Central Obrera Departamental. Conflictos con la ciudad de El Alto, por la falta de realización de el censo, que debe redistribuir los recursos y la representaron política.

Conflictos con los grandes sectores asalariados del sector publico, que mediante el bloqueo de las mil esquinas, obligaron al gobierno a dar un incremento salarial que había rechazado. Conflictos con los mineros, a quienes el presidente Morales, acusó de querer asesinarlo por llegar con sus marchas explotando cachorros de dinamita a cien metros del palacio de gobierno. Conflictos con los transportistas, ante quienes el gobierno tuvo que retroceder en su pretensión de imponer regulaciones sobre la antigüedad de los vehículos del servicio público.

El general Sanabria, una de los máximos responsables de la lucha contra el narcotráfico fue detenido en Panamá por dirigir una red de exportación de drogas hacia EE.UU. Las elecciones judiciales fracasaron y el MAS perdió su primera elección a nivel nacional frente al rechazo ciudadano a la manipulación judicial expresado en el voto blanco y el voto nulo.

Por si no fuera poco, el conflicto del TIPNIS tuvo una trascendencia que el gobierno jamás imaginó. La marcha indígena en oposición a una carretera que atravesaría un parque nacional y territorio indígena y la violenta represión policial a los marchistas generó una solidaridad ciudadana sin precedentes que obligó al gobierno a cancelar el proyecto. Peor aun, lo dejó desnudo, sin las banderas del indigenismo y el ambientalismo con las que siempre revistió su proyecto de poder, aislado en la defensa de la producción de coca.

Terminando el año, las derrotas en las elecciones municipales en Sucre y Quillacollo, marcan el destino del MAS, las elecciones ya no son el instrumento para asegurar el poder. Inhabilitar a los liderazgos opositores, no le será suficiente. Cuando estos se unen para apoyar una opción, el pueblo le gana al miedo. Sucre mostró el camino.

Este artículo fue publicado originalmente en El Deber (Bolivia) el 28 de diciembre de 2011.