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Archivo por Febrero 2016

Busqué la lista de los 10 países con mayor producción de petróleo y notará que con la excepción de Estados Unidos y Canadá, todos son dictaduras, o frágiles democracias plagadas por populismos ineficientes, mucha corrupción y pobreza.

¿Por qué los grandes productores de petróleo no pueden tener el nivel de desarrollo y estándar de vida que Estados Unidos, a pesar de sus vastos recursos naturales? La respuesta está en la diferencia del marco institucional, es decir en las diferentes reglas de juego que tiene cada país y uno de los aspectos más importantes, aunque no el único es el régimen de propiedad privada. Estados Unidos tiene un alto grado de respeto y protección a la propiedad privada hasta el punto que los recursos naturales como el petróleo son propiedad de quien es dueño de la tierra donde se extraen. Esto tiene muchas implicancias entre las que se encuentran los incentivos privados para explorar, producir, ser eficiente e innovar en un marco competitivo que premia a las mejores empresas y asigna eficientemente los recursos, además favorece la diseminación del poder económico en muchos dueños, lo cual significa un desconcentración del poder político.

En la mayoría de las naciones petroleras, este recurso pertenece al Estado. Esto crea un monopolio que genera ineficiencias y frena la innovación. En lo político genera gobiernos clientelistas, fortalece el poder del Estado en detrimento de los ciudadanos y de la democracia y genera incentivos para que grupos de poder controlen el Estado en beneficio propio. Por lo tanto, no es coincidencia que la mayoría de los países petroleros sean dictaduras, democracias débiles, regímenes plagados de corrupción y altos niveles de pobreza.

En general el mayor argumento para justificar el control del Estado sobre los recursos naturales es el de reducir la pobreza y evitar la riqueza excesiva de unos cuantos. En la realidad sucede lo contrario, la gente sigue pobre, es mantenida contenta con algunos subsidios y una pequeña élite política es inmensamente beneficiada. Es tan fuerte la relación entre el control de los recursos naturales y el auge de tiranías que difícilmente los actuales regímenes populistas de América Latina, especialmente en Venezuela, Ecuador y Bolivia pudieran haber surgido y mantenerse de no ser por el alto precio del petróleo. Aquí se da una paradoja interesante. El mayor producto de exportación de estos países se convierte en la causa de sus problemas políticos, en la causa de la ausencia de derechos civiles y de la perpetuación de la pobreza.

Santa Cruz de la Sierra, 31/01/16

Los emprendedores y el mercado

Publicado por Ivan Cachanosky

La figura del empresario se encuentra cada día con peor imagen. Pareciera que poco a poco, con el tiempo, se transformó en la representación funesta de una persona. Desde luego, hay empresarios que dan motivos para que se genere esta visión. Sin embargo, de esto no se desprende que todos los empresarios sean así y mucho menos que su función sea dañina para la sociedad. Más bien, todo lo contrario. Tal como menciona el Doctor Alejandro Gómez en su libro Creadores de Riqueza, es cierto que las acciones de los emprendedores fueron motivadas en muchos casos por la ambición y el afán de lucro, pero también es cierto que sus invenciones generaron no sólo bienestar para ellos mismos sino para la sociedad en su conjunto. De esto se desprende, que es falso que un empresario se enriquece a costa de la comunidad, sino que la favorece con sus innovaciones. Además, comentaremos las oportunidades para emprendedores que no necesariamente crean fortunas.

Existen muchos casos de empresarios exitosos que lograron crear fortunas para ellos mismos. Pero además, generaron un aporte a la sociedad. ¿Quién hoy en día no es más productivo gracias a los avances tecnológicos de la computación? Sí, es cierto, Bill Gates o Steve Jobs se habrán enriquecido, pero la otra cara de la moneda es el trabajo y esfuerzo por brindar un bien que hizo que la sociedad en su conjunto sea más eficiente y productiva. Es un gran aporte que la humanidad pueda progresar por las innovaciones tecnológicas. El empresario sólo debería ser juzgado sí para lograr su fortuna actuó de manera anti-ética y violando derechos de terceros. De lo contrario, su fortuna se encuentra totalmente justificada. De esta manera, los emprendedores, al generar bienes que favorecen a la comunidad crean riqueza. Es en los países en donde se concentran reglas de juego claras, respetando el derecho de propiedad, en donde los empresarios dirigen sus inversiones. Es en éstos países, en donde se reduce la pobreza y se genera desarrollo.

Es común escuchar, que los casos exitosos de empresarios que generan aportes a la sociedad y se enriquecen son uno en millones. Esto es absolutamente cierto. Sin embargo, abundan los casos en donde emprendedores pequeños, guiados por los precios de mercado logran salir de situaciones comprometedoras y logran un buen vivir, sin volverse multimillonarios. Al respecto, hay un excelente documental realizado por el Instituto Acton titualdo The Call of the Entrepreneur donde cuenta casos de este estilo. Uno de los casos más llamativos, es el del campesino Brad Morgan. Según el documental Morgan se encontraba en una situación comprometida y por innovar logra salir de su desgracia. El campesino descubre que un producto que tenía valor cero en el mercado, al combinarse con otros productos y procesarlo creaba un nuevo producto que sí tenía valor en el mercado. En este sentido, sí se acumulan casos de empresarios, que al entrar en el juego de libre mercado comienzan a detectar oportunidades que antes no veían y se les presenta una oportunidad para salir situaciones adversas.

Es esto lo que aporte el libre mercado, cantidad de oportunidades. Por el contrario, la igualdad de oportunidades es una falacia que nunca podrá concretarse. Ante eso, lo que sí puede prometer el mercado, para aquellos que estén dispuestos a competir e innovar es cantidad de oportunidades. No todos lograran acumular inmensas fortunas, pero quienes lo hagan será porque están haciendo un aporte importante a la sociedad. Quienes no logren hacerse millonarios, sabrán que hay muchas oportunidades de crear riqueza y progresar.

Los acuerdos con el FMI suelen posponer la implementación de reformas estructurales, y en este caso un acuerdo con este organismo le daría alivio a un gobierno que ha demostrado gastar de manera irresponsable la bonanza petrolera. Los ecuatorianos no necesitan que su gobierno sea rescatado, más bien necesitamos protegernos nosotros mismos de nuestro gobierno exigiéndole que corrija sus errores. El riesgo moral ha viciado la relación entre los gobiernos clientes y el FMI. Siempre ha sido así. Como ejemplo considere la historia del FMI en Argentina o incluso más recientemente en Grecia.

Antes de cualquier discusión acerca de una reestructuración de la deuda con el FMI y otro organismo multilateral, es necesario que el gobierno demuestre en los hechos un genuino esfuerzo por reducir el gasto público, la verdadera raíz de nuestros problemas actuales. Esto no derivaría como muchos dicen en una mayor recesión, de hecho hay varios ejemplos de países dolarizados o euroizados que realizaron drásticas reducciones del gasto público y experimentaron como resultado una saludable recuperación. Si es cierto que la distorsión acumulada por este gobierno en una fiesta de gasto público no hay forma de resolverla sin que exista costos de por medio. La cuestión está en reducir a un mínimo el costo del ajuste y la duración de la recesión. Eso no se logra consiguiéndole un salvavidas a alguien que no da señal alguna de querer rectificar.

Acá está un artículo con este argumento más desarrollado y con más fuentes.

Publicado originalmente en 4pelagatos.com el 4 de febrero de 2016.

Los últimos años he escuchado reiteradas veces planteamientos sobre la posibilidad inminente de que Venezuela entre en crisis. Y cuando escucho este tipo de interrogantes o augurios yo me preguntó ¿Acaso Venezuela no está en crisis hace muchos años? ¿Acaso llegar al punto donde no hay productos básicos como la leche o el papel higiénico no califica como una crisis? ¿Acaso entrar a un almacén y que le digan luego de una cola de horas que solo puede comprar un jabón no es digno de arrancarse los pelos? ¿Acaso tener una de las tasas de homicidios más altas del mundo no es evidencia de una descomposición social? ¿Acaso las miles de muertes que suceden porque ya no hay insumos en los hospitales o porque los diabéticos no pueden conseguir insulina no son suficiente tragedia? ¿Acaso tener un gobierno tiránico no es espantoso?

Tal vez quienes auguran que Venezuela entrará pronto en una crisis entienden por crisis un golpe de Estado, motines militares, cobertura de la prensa internacional, periodistas en chalecos antibalas reportando desde las calles con disparos de fondo, en fin algo entretenido, digno de Hollywood. Para mí, eso sería un desenlace, una posible consecuencia de lo que Venezuela está atravesando hace muchos años. Porque la crisis está bien instalada en ese país, como también lo está en Cuba, sin que eso signifique que se avizore una revolución política en la isla en el futuro próximo. El cambio de régimen y el fin de la crisis pueden ser pacíficos o con violencia, pueden llegar en unos meses o puede demorar 50 años más, dependiendo del comportamiento de los propios venezolanos, pero la crisis no hay que esperarla, ya llegó hace mucho.

La culpa de la paupérrima situación venezolana no es su actual presidente Nicolás Maduro. El principal responsable de la crisis es Hugo Chávez quien condujo a Venezuela por la senda socialista. Sin duda, la ineptitud de Maduro y su empeño por seguir el mismo camino que su antecesor solo pueden agravar algo que ya era desastroso.

Para los Venezolanos hay una leve esperanza en los resultados de las últimas elecciones parlamentarias donde el partido de Gobierno perdió abrumadoramente. Ese pueblo que contradiciendo a falsos adagios como que “el pueblo nunca se equivoca” o que “la voz del pueblo es la voz de Dios” votó reiteradas veces por Hugo Chávez y su partido y por ende se equivocó reiteradas veces, está empezando a rectificar su gravísimo error.

El caso de la “valija de Antonini” acaecido en 2007 en Argentina, puso al descubierto el interés de Hugo Chávez –los hermanos Castro, por involucrarse activa y económicamente en los asuntos internos de los países de la región, con el fin de que en cada uno de ellos obtuviera el poder un político afín. Los objetivos perseguidos eran dos:

Por un lado, que bajo su égida  las dictaduras de origen electoral se fueran expandiendo por el continente; y por el otro, que respaldaran al chavismo-castrismo silenciando o haciendo la vista gorda a sus violaciones de los derechos políticos, civiles y humanos.

A su vez, el “escándalo de Petrobrás” en Brasil, sacó a la luz métodos más sofisticados de apoyo a mandatarios amigos. El sistema se basa en una triangulación, donde algunas compañías ganan enormes sumas de dinero de forma ilegítima bajo el auspicio estatal, y la contrapartida es financiar al partido gobernante en las campañas electorales.

En Uruguay, parlamentarios de la oposición se aprestan a investigar si durante la presidencia de José Mujica (2010-2015), no se puso en marcha un mecanismo similar. Específicamente, han puesto el foco en una situación que se conoció hace poco tiempo: los acuerdos comerciales firmados por Chávez y Mujica en enero de 2011, durante una visita de este último a Caracas. De esos negocios lo que más les llama la atención, es el papel desempeñado por la empresa Aire Fresco S. A.

A esa empresa se le otorgó la exclusividad de intermediar en TODOS los acuerdos comerciales (de importación y exportación) entre Uruguay y Venezuela, desde esa fecha hasta el día de hoy. El titular es Omar Alaniz, ex integrante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Sus directivos son dirigentes o militantes del MPP  (sector político liderado por Mujica) y algunos de ellos forman parte del círculo más cercano del ex presidente.

A nivel parlamentario, el diputado de la oposición Alejo Umpiérrez sigue con atención esa situación porque le resulta “harto sospechosa” dicha intermediación. Señala que “el gobierno tiene que responder cómo fue que se seleccionó a esa empresa, qué antecedentes tiene, qué negocios tenía previo a que se la colocara en un memorándum oficial”. El legislador señala que lo que le llama poderosamente la atención, es que “generalmente los intermediarios, además de cobrar su porcentaje, hacen adelantos de pago de futuras exportaciones. Acá no hemos conocido ninguna mecánica de prefinanciación de exportaciones. Simplemente se ha transformado en alguien que lo que hace es cobrar un peaje”.

Frente a esas sospechas la reacción de Mujica fue restarle importancia a la situación, aduciendo que “es una manera de ganarse la vida como cualquier otra”.

Sus dichos provocaron la reacción de otros legisladores de la oposición. Entre ellos la del senador Pablo Mieres, quien expresa que “José Mujica salió presuroso a justificar la actividad de Aire Fresco S.A. diciendo que la intermediación comercial y el cobro de comisiones por tal concepto es una actividad lícita y legítima. Sorprendió que el ex Presidente saliera tan rápidamente a explicar, lo que de por sí daba por cierto que existía una efectiva vinculación entre los empresarios y Mujica. Es más, el actual diputado Placeres (que no lo era en el período anterior) tiene contabilizados un verdadero record de visitas a Caracas en los últimos años”.

Mieres afirma lo siguiente:

Lo que dijo Mujica sobre la legitimidad y licitud de la actividad de intermediación comercial es correcto. Sí, es correcto siempre y cuando no medie un vínculo político o gubernamental que direccione indebidamente los negocios hacia esa empresa. Es decir, la actividad es lícita en su contenido material, pero si se incorpora el elemento subjetivo de que una autoridad gubernamental le entrega el negocio a una empresa concreta, la licitud se convierte en ilicitud y esa actividad de intermediación se convierte en un ejercicio evidente de corrupción.

Para decirlo más claro, ya era sospechoso que una empresa dirigida por dirigentes y militantes del sector del Presidente de la República monopolizara los negocios con Venezuela. Pero si, además, el Presidente había realizado alguna acción específica para direccionar los negocios a favor de esa empresa, habría incurrido en un delito. Ineludiblemente.

Pues bien, existe documentación fehaciente que indica la existencia de esta vinculación espúrea y, a todas luces, ilegítima. En efecto, las actas de los acuerdos firmados entre ambos gobiernos durante el mandato de José Mujica que son públicas y están disponibles en Internet, incluyen con nombre propio a la empresa Aire Fresco S.A. e, incluso, su principal directivo aparece firmando uno de los convenios en los que se establecen vínculos comerciales entre ambos países. Único convenio que no firma ninguna autoridad de gobierno sino un empresario privado.

Los negocios con Venezuela siempre tuvieron aspectos poco claros. De eso no hay duda. Pero el otorgamiento "a dedo" de una actividad empresarial de intermediación a un grupo de amigos políticos por la que seguramente estos obtuvieron enormes ganancias, es un hecho que tiene toda la apariencia de la peor corrupción.

Por su parte Pedro Bordaberry --otro senador opositor-- se interroga: “¿Mujica defendiendo que se cobre comisión a los uruguayos para entrar en Venezuela? ¿Mujica defendiendo las comisiones? Y después llega al día de las elecciones y hay algunos sectores que te apabullan a publicidad. ¿De dónde sacan el dinero?”

Es indudable que  las autoridades competentes deberían investigar a fondo este tema.

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