Argentina

Por Manuel Hinds

En el artículo anterior discutimos cómo escuchar los cantos de sirena de los políticos cuando hablan de intervenir en el agro llevó al sector agropecuario del país a un desastre que ha tomado veinte años superar. Notamos también que dichas intervenciones tienden a ser más desastrosas para los productores de comida cuando la población rural es menor que la urbana. En este artículo vemos la historia de las intervenciones políticas en el agro de Argentina—un país que era considerado ya prácticamente desarrollado a principios del siglo XX y que con el transcurso del siglo retrocedió para adquirir todas las características de una sociedad subdesarrollada. ¿Qué fue lo que pasó?


FUENTE: Argentina, Oxford Latin America Economic History Database; el resto de los países hasta 1973, Angus Maddison, Dynamic Forces in Capitalist Development, A Long Run Comparative View, Oxford University Press, New York, 1991, y World Development Indicators del Banco Mundial para 1973-2006.

Argentina tenía en 1913 aproximadamente el mismo ingreso por habitante que Alemania, Suecia y Francia (alrededor de 2,500 dólares de 1985). Ciertamente que los tres países europeos tenían un desarrollo industrial mucho mayor que Argentina, pero los precios de los productos agropecuarios de éste último (carne, trigo) eran tan altos y la demanda por esos productos tan fuerte que los ingresos promedio de los argentinos tenía más o menos el mismo poder adquisitivo del de los europeos. En las siguientes cuatro décadas todos los países enfrentaron graves dificultades) la Primera Guerra Mundial en 1914-18; la Gran Depresión en los años treinta y la Segunda Guerra Mundial en 1939-45). Como se muestra en la gráfica adjunta, estas dificultades resultaron en tasas muy bajas de crecimiento en todos los países. Fue de allí en adelante que los tres países europeos mostrados en la gráfica se despegaron de la Argentina, de tal forma que ahora tienen ingresos reales por habitante que son casi el triple de los de los argentinos. Es claro que fue en esa época, entre 1950 y 2006, que Argentina se atrasó con respecto a los países desarrollados. ¿Qué pasó?

Este período muestra la marca de las políticas de Juan Domingo Perón, que subió al poder por primera vez en 1946 prometiendo que iba a transformar Argentina con ideas nuevas, superiores al funcionamiento del mercado libre, dando a las masas urbanas comida barata y empleo en la industria. Para satisfacer a las masas urbanas, que como en El Salvador ya eran más que las rurales, forzó la reducción de precios de la carne en el mercado local y prohibió su exportación para que los estancieros tuvieran que vender barato dentro de Argentina; al mismo tiempo, protegió la industria contra la competencia extranjera para que diera empleo sin preocupaciones. Se pasó de vivo. La producción agrícola colapsó. Del lado de la industria, las empresas protegidas no podían exportar porque eran muy ineficientes—hacían sus grandes utilidades vendiendo a precios exorbitantes a los compradores locales, que no tenían ninguna otra alternativa que comprar los malos y caros productos nacionales porque Perón no permitía la competencia extranjera. Así, mientras los países europeos competían en los mercados internacionales y se volvían cada vez más eficientes—lo cual les permitía pagar más a sus obreros y educar mejor a sus poblaciones—Argentina se empantanó en una economía que daba incentivos a sus industrias para explotar al consumidor en vez de aumentar su eficiencia. Sin aumentos de eficiencia, las empresas argentinas no podían aumentar sus salarios.

Los regímenes populistas que siguieron al de Perón de todos modos forzaban los aumentos de salarios, lo cual causaba inflación y desempleo. De esta manera, con gobiernos populistas, Argentina se fue atrasando, hasta que ahora no es ni la sombra de lo que fue a principios del Siglo XX. Ese es el destino de los países que se venden a gobernantes populistas a cambio de promesas de paraísos que nunca llegan.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 9 de mayo de 2008.