América Latina: Las bondades de la crisis

Axel Kaiser considera que la actual caída de los precios de los commodities podría derivar en que los gobiernos de la región se vean en la obligación de reducir el gasto público y la intervención del Estado en la economía.

Por Axel Kaiser

Históricamente los ciclos políticos y económicos en América Latina han estado estrechamente ligados a los precios de las materias primas en el mercado internacional. Gobiernos latinoamericanos de distintos colores políticos han aprovechado los altos precios de los commodities para mantener redes clientelares con el fin de perpetuarse en el poder. Lo anterior ha impedido la consolidación de estrategias de desarrollo de largo plazo prolongando la dependencia de las materias primas, fenómeno que ha sido calificado por el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD), como “la maldición de las materias primas”.

La experiencia de países como Noruega y Australia, ambos ricos en recursos naturales, confirman el negativo diagnóstico sobre América Latina. El país nórdico ha sabido administrar su riqueza petrolera experimentando un aumento sostenido del PIB per cápita que en los últimos treinta años pasó de un 90% de la media de los países de la OECD a un 150%.

Pero también en Latinoamérica parece haber una excepción a la llamada “maldición de las materias primas”. Se trata de Chile, país que en treinta años ha logrado reducir la ponderación del el cobre en las exportaciones de un 90% a un 40%. A ello se suma un ahorro de más de 20 mil millones de dólares realizado por el fisco chileno con recursos derivados de los precios récord que ha alcanzado el cobre en los últimos tres años, lo cual lo convierte en el país latinoamericano mejor preparado para enfrentar la crisis mundial.

Los casos mencionados contrastan drásticamente con lo que ocurre en otros países de la región, entre los cuales Venezuela constituye el caso más extremo. En el país caribeño, a pesar de un incremento sin precedentes en el precio del petróleo —de 10 dólares el barril cuando asumió el poder Hugo Chávez en 1999 a más de 100 dólares el 2008— las condiciones económicas se han deteriorado de manera alarmante. El excesivo gasto del gobierno ha generado un déficit fiscal cercano al 7,5% del PIB y ha presionado la inflación a niveles cercanos al 30%. A lo anterior se suman fugas masivas de inversión extranjera, cierre de miles de empresas y una caída vertiginosa del PIB real.

En países como Bolivia y Ecuador por otra parte, los gobernantes han seguido la senda del “socialismo del siglo XXI” de Chávez con nacionalización de recursos naturales, aplicación de tributos con efectos retroactivos, amenaza a los inversionistas y atentados contra la propiedad privada, todo con efectos nefastos para las economías locales. Recursos naturales como el gas boliviano y el petróleo ecuatoriano han sido factores determinantes en la retórica y política de los presidentes Morales y Correa.

En Argentina, hoy golpeada por una inflación cercana al 20% en gran medida producto de un excesivo gasto público, el conflicto entre el gobierno de Cristina Kirchner y el sector agrícola a mediados de año fue detonado por la pretensión del gobierno de expropiar parte importante de la producción de granos, que han alcanzado precios récord en el mercado internacional.

En ese contexto, el desplome en el precio de los commodities producto de la crisis financiera mundial podría generar efectos positivos inesperados en varios países latinoamericanos. Con menor cantidad de recursos disponibles para mantener redes asistencialistas y promover proyectos político —económicos radicales como el denominado “socialismo del siglo XXI”, es seguro que el margen de acción de gobiernos con vocación populista e intervencionista se reduzca considerablemente. La escasez de recursos forzará así a llevar manejos económicos más prudentes en orden a evitar crisis económicas y sociales que podrían amenazar incluso la continuidad de algunos gobiernos.

La pregunta es si los gobiernos afectados serán capaces de reaccionar oportunamente ante el desplome en los precios de las materias primas. De no ser así, la crisis financiera mundial podría convertirse en el principio de un cambio importante en el cuadro político latinoamericano.

Referencias:

1. Goril Havro y Javier Santiso: ¿La maldición de las materias primas?, en http://www.oecd.org/dataoecd/30/38/41413422.pdf, p. 1. Última visita: 6-10-08.

2. Ibídem.

3. LyD: Venezuela: avanza con fluidez en el camino hacia la servidumbre y la concentración del poder, en http://www.lyd.com/LYD/Controls/Neochannels/Neo_CH4264/deploy/381_Venezuela%20Jun%202007.pdf , p. 4. Última visita: 6-10-2008.