11 de abril de 2007

Venezuela: La fórmula de PDVSA

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por Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000) y autor del estudio "Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez" publicado por el Cato Institute (Noviembre 2006).

I= Ineptitud

fT= Falta de Transparencia

C= Corrupción.

Lejos están los días en los cuáles Petróleos de Venezuela presentaba cuentas claras. Hoy en día nadie sabe que es lo que sucede “allá adentro”. El cese de la presentación de Estados Financieros a la Security Exchange Commision de Estados Unidos y la incapacidad de PDVSA para ponerse de acuerdo en lo que va a publicar en Venezuela ha creado una gran confusión en quienes desearíamos saber que es realmente lo que sucede en esa empresa.

El Jueves 15 de marzo de 2007 el Reporte Diario de la Economía presentó un titular de primera página: “Petróleos de Venezuela presenta balances falsos”, y hablaba de pérdidas en esa empresa en 2006 de $2.956.000.000, casi tres millardos de dólares. Adentro, en la página 4, el mismo diario contenía una extensa crónica firmada por Leocenis García, en la cuál se transcriben tres declaraciones sobre finanzas de PDVSA, todas hechas en el 2007 sobre los resultados del 2006.

¡Resulta que las tres muestran cifras diferentes! Según nos dice el informe de García, una fue usada por Chávez en su discurso ante la Asamblea Nacional el 13 de enero de 2007; otra fue usada por el Ministro de Energía el 15 de enero de 2007 y la otra fue parte de la Memoria y Cuenta del Vicepresidente de la República ante la Asamblea Nacional, del 27 de febrero de 2007. En las tres hay cifras diferentes de pérdidas netas para el ejercicio 2006 por parte de PDVSA.

Sin embargo, la cosa no termina allí. Hay un cuarto juego de cifras que publica PDVSA posteriormente, el 26 de marzo de 2007, las cuáles tampoco están auditadas y parecen obedecer al deseo de la empresa de ilustrar a los inversionistas que han adquirido o piensan adquirir los bonos que la empresa acaba de emitir. Estas cifras son totalmente diferentes, no tienen ninguna relación con las otras tres y ahora si es verdad que estamos totalmente confundidos. Pedimos ayuda a quienes sepan más que nosotros de Finanzas y Contabilidad para tratar de entender lo que pasa.

Los tres juegos de cifras presentadas en Reporte Diario de la Economía hablan de ingresos totales de PDVSA en 2006 por unos $55.500 millones de dólares mientras que las últimas cifras publicadas por PDVSA hablan de ingresos totales de $101.838 millones, casi el doble. Evidentemente no se está hablando el mismo lenguaje en los cuatro casos. ¿Qué sucede? ¿Cómo se explica esto?

En los tres primeros casos no se incluyen los gastos de compras de petróleo a terceros y se hablan de inversiones por $5.940 millones y de gastos de operación de $8.000 millones. En la publicación de marzo se incluyen gastos de compra de petróleo a terceros y se hablan de gastos de operación por $15.198 millones, casi el doble. ¿En qué quedamos?

En los tres primeros juegos de cifras se habla de gastos sociales de $$9.929 millones y en las cifras de marzo se hablan de gastos sociales por $13.261 millones. ¿Nadie sabe cuánto dinero le está sacando Chávez a PDVSA? ¿Para qué se usan esas inmensas sumas?

¡Las cuatro cifras de ganancias o pérdidas son diferentes! La tres primeras presentaciones hablan de pérdidas de unos $ 3.000 a $4.0000 millones mientras que la cuarta habla de una ganancia de $4.774 millones. ¿Qué es lo que sucede?

Aún admitiendo la reciente publicación de PDVSA como correcta (recordemos que las cifras no están auditadas) podremos observar que, mientras en 2001 la empresa obtuvo ganancias netas de $4.332 millones en base a unos ingresos totales de $46.250 millones, en 2007 la empresa alega obtener ganancias netas de $4.774 millones con ingresos totales de $101.838 millones. Es decir, las mismas ganancias con mas del doble de los ingresos. Aquí hay algo muy raro, suficiente para botar a toda esa caterva de ineptos. Alegarán seguramente que ahora se destina más dinero al campo social pero eso no explicaría las inmensas diferencias. Además el llamado gasto social es, precisamente, una de las áreas criminales en la gestión de la empresa. Ese dinero sale de PDVSA antes de ser sometido a la captación fiscal de la nación, se va a los bolsillos de Chávez antes de entrar al fisco. Y se usa sin sometimiento a procedimientos presupuestarios y administrativos que deberían existir en un país normal y democrático. PDVSA afloja ese dinero sin dar cuenta a nadie, sin transparencia, sin que el país conozca cuál es la eficiencia en su utilización. Eso representa un crímen de malversación por el cuál esta gente merece ir presa.

Estas cuatro presentaciones diferentes de las finanzas de PDVSA, hechas públicas en menos de tres meses, muestra un grado de incompetencia que no es tolerable ni siquiera para administrar una cantina militar, mucho menos una empresa petrolera de la cuál depende la vida de los venezolanos. Lo increíble es que la gente que ha emitido estas cifras aún no haya sido despedida ignominiosamente. (¿Quién los va a despedir, si ellos tienen todo el control de las instituciones?).

Como accionista de PDVSA protesto energicamente contra este desastre en PDVSA, contra la ineficiencia e ineptitud de Rafaél Ramírez y su grupo de amigos.

Las discrepancias existentes en las cifras no son lo peor, aunque sean tragicómicas. Lo peor es el drenaje de fondos de PDVSA hacia un gasto social cuyo destino, utilización y eficiencia nadie conoce. La corrupción en este gobierno está apuntalada por el total misterio con el cuál se maneja el dinero. Si existiera justicia y honestidad entre las agencias fiscalizadoras y controladoras del gobierno toda esta gente, incluyendo al presidente Chávez, estuviera ya acusada de peculado de uso. Por mucho menos salió Carlos Andrés Pérez de la presidencia. Y pensar que lo sucedido con Pérez fue la excusa para permitir que un Chávez se montara en el poder.

Hasta el logo de PDVSA, que era azul, ha sido cambiado a rojo en la publicación de marzo 2007, el color de la desverguenza.

El país tiene que reaccionar frente a este gigantesco abuso, frente a esta criminal ineptitud.