11 de junio de 2009
Una Venezuela posible
por Gabriela Calderón
Gabriela Calderón es editora de ElCato.org, investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador).
Guayaquil, Ecuador— A fines de mayo estuve en Venezuela para realizar un seminario auspiciado por el Cato Institute y el Centro para la Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE) de Caracas. Nuestro seminario, al igual que otros que Cato realiza desde los ochentas, se llamaba “Universidad” ElCato-CEDICE, y estaba dirigido principalmente a jóvenes universitarios.
La iniciativa no fue concebida como una provocación al gobierno venezolano ni mucho menos a los venezolanos. Fue más bien parte de nuestro trabajo en Cato y en CEDICE: ampliar el parámetro de la discusión de políticas públicas proponiendo ideas innovadoras que sean consistentes con la libertad individual, los mercados libres y la paz. Hicimos un seminario similar en enero en Guatemala con la colaboración de la Universidad Francisco Marroquín, y realizamos eventos similares alrededor del mundo.
En estos seminarios les proveemos a los jóvenes un ambiente auspicioso para el debate de ideas. Nuestros ponentes exponen su visión desde una perspectiva liberal, siempre respaldándola en hechos y experiencias de la vida real.
Nuestros participantes suelen discrepar y discutir con los ponentes. Es precisamente cuando eso sucede que hemos logrado nuestro propósito: despertamos la curiosidad en otras personas lo suficiente como para que cuestionen y piensen acerca de ideas que afectan sus vidas a diario pero que no necesariamente están relacionadas a la coyuntura actual.
Las discusiones no terminaron ni llegaron a una conclusión. Simplemente a muchos nos dejaron con preguntas, dudas y certezas acerca de lo que habíamos creído antes de exponernos a las mismas. Había chicos de diversos tintes de izquierda, otros de varias tonalidades de derecha y otros liberales en todo el sentido de la palabra. Todo se realizó en un clima de absoluto respeto a las ideas y convicciones del otro.
El lunes por la mañana, luego de que se había inaugurado este seminario, llegaron a la hacienda en Caucagua representantes del Ministerio del Poder Popular de Educación Superior de Venezuela, Venezuela TV y la Guardia Nacional. Pedían que se cierre el evento por hacer “falsa publicidad” ya que el evento se llamaba “Universidad” y no ofrecíamos títulos universitarios, y si de hecho los ofrecíamos, pues no teníamos autorización del ministerio para emitirlos. Como los organizadores de nuestro seminario inmediatamente contactaron al único canal independiente, Globovisión, para que reportara lo que sucedía, se volvió políticamente costoso para el gobierno clausurar nuestro seminario y no lo hizo (Ya se imaginará por qué el gobierno quiere librarse de Globovisión).
El foro organizado por CEDICE que tuvo lugar días después también obtuvo muestras de intolerancia por parte del gobierno venezolano. Hubieron alrededor de 200 manifestantes, acompañados por intelectuales y representantes del gobierno, lanzando insultos a los Vargas Llosa y a los participantes en general. También la maquinaria de comunicación estatal se dedicó a satanizar el foro. Afortunadamente, todo el mundo lo vio en las portadas de periódicos y en CNN. Ya se sabe que en Venezuela hay un gobierno que como dijo Mario Vargas Llosa, “le teme al debate de ideas”. No obstante, en Caucagua yo vi la posibilidad de una Venezuela con tolerancia y civilidad.
Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 3 de junio de 2009.



























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