Manuel Hinds dice que "Uno de los misterios más grandes de la mentalidad latinoamericana es la fe cuasi-religiosa que tiene en la existencia de un Estado que es como un padre para los ciudadanos, y que es manejado por gente que es competente, proba y justa en sus decisiones. Esta visión es misteriosa porque contradice la triste experiencia que la región ha tenido desde que existe".