Carlos Alberto Montaner dice que "quienes componen el abanico de la democracia liberal chilena —democristianos, socialdemócratas, liberales y conservadores, cualesquiera que sean sus denominaciones oficiales—, han entendido que no son enemigos irreconciliables, sino miembros de una misma familia política, capaces de hacer coaliciones, apenas diferenciados por matices que no cuestionan el sistema en el que viven, sino el estilo de la gerencia".