por Ian Vásquez
Ian Vásquez es Director del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute.
Presentado
el 21 de Mayo del 2002 en la Conferencia "Hispanos y la Seguridad
Social" del Cato Institute realizada en Washington, DC.
Los
hispanos en Estados Unidos pueden sentirse orgullosos de que hay una
idea emanando de América Latina que puede solucionar la inminente
crisis en la Seguridad Social de una manera que aumenta la libertad
individual y la riqueza personal, además de proveer seguridad
en la edad de retiro. En palabras de la revista Newsweek, la
reforma de las pensiones es quizás la primera iniciativa política
proveniente de América Latina con relevancia y aplicabilidad
en Estados Unidos y otros países ricos.
Todos los estadounidenses tienen mucho que ganar de una reforma profunda
al sistema de Seguridad Social. El elemento singular más importante
de un sistema de pensiones basado en cuentas individuales de retiro
es la libertad de escoger. Un sistema privado incrementa su libertad
para escoger cómo invertir, con quién y cuándo
invertir, cuándo usar su dinero y cuándo retirarse. Un
sistema privado también tendría un efecto profundo en
la economía estadounidense. Con ahorros en aumento, y por lo
tanto inversiones crecientes, un sistema privado crearía una
clase de círculo virtuoso en el cual habría mayor productividad,
salarios más altos, más oportunidades de trabajo y crecimiento
económico. Ya hemos observado dicho fenómeno en los países
que han implementado esta reforma.
El economista de Harvard, Martin Feldstein, calcula que la privatización
de la Seguridad Social en Estados Unidos aumentaría permanentemente
el Producto Interno Bruto de este país en un 5%, lo cual se traduce
en un incremento de cerca de $5.000 por año para cada familia
de cuatro. Pero son los hispanos como grupo los que desproporcionadamente
tienen más que ganar a partir de la reforma y tienen mucho que
perder de la falta de ésta. Esto es así ya que hoy en
día los hispanos obtienen un trato injusto por parte de la Seguridad
Social. Es cierto que como resultado de sus ingresos bajos y su mayor
expectativa de vida los hispanos se benefician desproporcionadamente
bajo el sistema actual. Pero eso no quiere decir que las ganancias que
tienen actualmente sean buenas. No significa que las ganancias vayan
a durar. Y no quiere decir que las ganancias que reciban se puedan siquiera
comparar con las que obtendrían bajo un sistema de cuentas de
retiro privadas.
El sistema actual le ha fallado a los hispanos y ha fracasado en reducir
la pobreza entre los hispanos de mayor edad. Los ha hecho extremadamente
dependientes de la Seguridad Social para sus pensiones, poniéndolos
en una situación precaria.
Cerca del 24% de los hispanos mayores de 65 años viven bajo
la línea de pobreza, comparado con cerca del 9% de los blancos
y aproximadamente 25% de los negros. Las familias hispanas tienen pocos
activos. La familia hispana promedio tiene cerca de $1.200 en activos
financieros y menos de la mitad de dichas familias ahorraban en 1998.
El hecho de que el sistema actual no permite la creación de riqueza,
y en su lugar desvía parte del ingreso hacia el impuesto a la
planilla, el cual por cierto es el impuesto más grande que la
mayoría de las familias hispanas tienen que pagar, mantiene rezagados
a los hispanos.
En contraste, un sistema de retiro privado no solo incentivaría
la acumulación de riqueza que le pertenece a los contribuyentes,
sino que sus ganancias superan en mucho a las del sistema actual. Por
ejemplo, Naomi López, de la Hispanic Bussiness Roundtable, observa
que el promedio de los hombres latinos nacidos después de 1950
recibirá una ganancia de 1.4% a 2.3% de sus contribuciones al
Seguro Social. Sin embargo, esto es magro si se compara con una carpeta
que es conservadoramente invertida en 50% de acciones y 50% de bonos.
Esta inversión brindaría 4.95%, más del doble de
lo que da el sistema actual.
Para tomar otro ejemplo, un hombre promedio nacido en 1973 puede esperar
tan sólo 1.57% de ganancia del Seguro Social. Si pudiera invertir
sus impuestos sobre la planilla y ganar tan solo 4.5%, lo cual es una
tasa modesta dado el estándar histórico, duplicaría
su ingreso a la hora del retiro. Esta es una diferencia tremenda que
tendría un impacto enorme en la calidad de vida de los hispanos
pensionados y que, por lo tanto, ayudaría a reducir la pobreza
y aumentar la seguridad. Es una diferencia entre manejar un Mercedes
Benz y sentarse en un bus público. Pero incluso la más
tímida de las reformas basadas en la privatización parcial
muestra el potencial de mejoras dramáticas en la condición
de los hispanos pensionados.
Mario Rodríguez, quien fuera miembro de la Comisión Presidencial
para Reforzar la Seguridad Social, observa que bajo la propuesta de
la Comisión, los trabajadores con salarios bajos recibirían
más de lo que el actual sistema siquiera promete. Por ejemplo,
bajo la propuesta de la comisión, un trabajador de ingresos bajos
que se retira en el 2042 acumularía un ahorro personal neto de
más de $75.000. Combinado con sus ganancias tradicionales, éste
podría pagar $986 al mes durante el resto de su vida, lo cual
es $330 más de lo que el Seguro Social puede costear. La diferencia
entre los dos sistemas, entre el Mercedes Benz y el bus público,
se hace aún mayor si el bus público se descompone en el
caminoy esa es la situación en que se encuentra el Seguro
Social hoy en día. Eso constituye malas noticias para todos,
pero particularmente para los hispanos ya que éstos son abrumadoramente
una población joven.
Como grupo, están poniendo mucho más en el sistema de
lo que obtienen, sin ninguna garantía de que el sistema esté
allí para mantenerlos una vez que los hispanos que actualmente
están trabajando se pensionen. Para solucionar el déficit
en el sistema, el gobierno tendría que aumentar los impuestos
a las planillas de un 12.4% a eventualmente un 18%, o reducir los beneficios
en un 25% o incluso más. Y eso sólo pospondría
la crisis, no la solucionaría.
Esa es una solución draconiana e innecesaria. Además
sugiere que para obtener ganancias insignificantes, los hispanos tendrán
que sacrificar aún más o simplemente tendrán que
conformarse con un sistema cuyas ganancias son significativamente más
bajas que las de hoy en día. Es por eso que un sistema de cuentas
de retiro privadas beneficiaría desproporcionadamente a los hispanos.
Un sistema privado es sostenible y las ganancias son mucho mayores que
las de cualquier otro escenario.
Así que si las ganancias son tan claras, ¿por qué
no hacerlo? Sorprendentemente, una objeción hecha por aquellos
que dicen representar a los hispanos es que éstos de alguna manera
no son capaces de tomar sus propias decisiones ya que no tienen mucha
experiencia en dicha área, o que no son los suficientemente sofisticados
o incluso inteligentes para hacerlo. Y la evidencia muestra que poseen
muy pocos activos. Pero yo sostengo que la Seguridad Social es en parte
responsable por esta situación, ya que impide que los hispanos
acumulen riqueza. Además, un sistema privado permite que los
activos sean traspasados a los herederos, una opción que no existe
hoy en día.
Tal y como un gran número de estudios lo demuestran, es el sistema
de Seguridad Social que tenemos, al impedir la acumulación de
riqueza y que la misma sea traspasada a herederos, la que de hecho aumenta
la desigualdad social. El bajo nivel de activos que vemos hoy en día
con los hispanos es en todo caso una función del ingreso, ya
que existe una fuerte relación entre ambos. Pero la idea de que
los hispanos no son lo suficientemente sofisticados para participar
en un sistema privado es desmentida por el hecho de que decenas de millones
de hispanos comunes y corrientes ya están participando en sistemas
de pensiones privados en Chile, México, Perú y otros lugares
en América Latina. El número de hispanos participando
en dichos sistemas es cercano al número que vive en Estados Unidos,
y eso es en países con una infraestructura ni siquiera cercanamente
tan desarrollada como la de Estados Unidos.
Mi punto es que los latinoamericanos entienden muy bien cuando ven
sus cuentas, que es su dinero, que están acumulando riqueza para
sí mismos y sus familias, y que tienen más control sobre
los gerentes de fondos que ellos contratan o despiden que lo que tienen
sobre los políticos que controlan recursos públicos. Y
de hecho esa puede ser una de las razones del por qué las encuestas
muestran un apoyo mayoritario entre hispanos para alguna forma de privatización
de la Seguridad Social. Una encuesta hecha por el Hispanic Bussiness
Roundtable en el año 2000 mostró, por ejemplo, un apoyo
del 69% entre los hispanos para cuentas de retiro personales. El 58%
tienen poca o ninguna fe de que la Seguridad Social estará allí
para cuando se pensionen, y por supuesto, entre hispanos jóvenes
el apoyo hacia cuantas de retiro personales es incluso mayor.
Permítanme concluir al decir que los hispanos están listos
para la privatización de la Seguridad Social. Ellos entienden
los asuntos que están en juego. Ellos entienden lo mucho que
tienen que perder si no se lleva a cabo una reforma fundamental. Ellos
entienden lo mucho que tienen que ganar de una reforma fundamental.
Y estamos liderando el debate intelectual en este tema de política
pública, el cual ha sido puesto en práctica, con mucho
éxito, en nuestros países de origen. Muchas gracias.
Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.