Entrevista a Ian Vásquez realizada por Emilio J. González
Ian Vásquez es Director del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute.
Las ayudas del Fondo Monetario Internacional no son para los países sino para
los inversores y los bancos. Esta es la opinión de Ian Vásquez, economista del Cato
Institute de Washington, sobre las intervenciones del FMI en la crisis asiática.
Vásquez, crítico con el Fondo, considera que sus ayudas estimulan las conductas
imprudentes de los gobiernos y los inversores, lo que genera tormentas como la de
Asia.
Entrevista a Ian Vásquez realizada por Emilio J. González
Ian Vásquez es Director del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute.
Las ayudas del Fondo Monetario Internacional no son para los países sino para
los inversores y los bancos. Esta es la opinión de Ian Vásquez, economista del Cato
Institute de Washington, sobre las intervenciones del FMI en la crisis asiática.
Vásquez, crítico con el Fondo, considera que sus ayudas estimulan las conductas
imprudentes de los gobiernos y los inversores, lo que genera tormentas como la de
Asia.
- ¿Es necesaria la ayuda del FMI para resolver la crisis asiática?
Hay tres grandes razones por las cuales hay que oponerse a la intervención del FMI. En
primer lugar, el rescate financiero produce un riesgo moral. Cuantos más países rescata
el Fondo, más países pueden entrar en crisis en el futuro porque los rescates estimulan
el comportamiento imprudente de los inversores y los gobiernos, que esperan que, sí algo
va mal, el Fondo estará ahí para rescatarles.
Si el FMI no hubiera salvado a México en 1995, no habríamos visto la crisis asiática
actual, por lo menos no con esta magnitud. Por otro lado, una vez que ocurren estas
crisis, la ayuda del Fondo no es tal, sino una ayuda a los inversores y a los bancos. Por
último, esta ayuda es contraproducente, porque el dinero va a gobiernos que causaron la
crisis y han mostrado poco interés en la introducción de las reformas necesarias. Dar
dinero a gobiernos que tienen esa actitud, tiende a desacelerar las reformas porque
elimina la presión que impone la crisis.
-Entonces, ¿ha perdido su razón de ser?
En un mundo sin su existencia, veríamos soluciones superiores, menos costosas y mucho
menos burocráticas, en las que los inversores y los deudores tendrían que renegociar su
deuda y entrar en bancarrota. Sin embargo, en un mundo con el FMI, ese ajuste automático
se desacelera, como hemos visto en Asia.
-¿Ese mismo principio es válido en el caso de Rusia?
Las reformas se han hecho cada vez que el Fondo ha recortado su ayuda porque concentra
las mentes de Moscú en los cambios.
-Pero esos créditos pueden ayudar a estabilizar al país.
Los que se han beneficiado han sido los que han prestado dinero a Rusia, pero no el
país. Ese dinero se ha empleado en sostener las estructuras ineficientes que han sido la
causa de la pobreza, y existen grandes fugas de capitales. Por otra parte, la amenaza de
una Rusia inestable sería muy baja comparada con la amenaza que existió con la URSS.
-¿Son correctas las recomendaciones del Fondo en el caso de la crisis
asiática?
En Indonesia, según un estudio del FMI revelado por el New York Times, los consejos
del Fondo sobre la reforma del sector bancario fueron los que causaron el pánico. Así
que tenemos que prestar atención a las recetas del Fondo y su papel en la generación de
la crisis en Asia.
- ¿Ese fallo se debe al carácter occidentalista del FMI?
Ese es uno de los más grandes problemas con este tipo de intervenciones, porque se
asocian con la imposición de políticas occidentales. El FMI se ve como un instrumento de
Washington, Londres y París para imponer por la fuerza a los asiáticos ciertos
resultados. Por eso propongo que EEUU no tenga nada que ver con la solución de Asia.
-¿Qué papel le corresponde, entonces al Fondo en el mundo actual?
El FMI no tiene papel en la economía global. Causa muchos más problemas que los que
resuelve.
-El FMI, sin embargo, alega que su intervención en Asia ha evitado que la crisis
sea todavía más grave.
Dice lo que hubiera pasado sin la intervención; yo también puedo decir qué hubiera
sucedido sin él: habría un mundo más estable.
-Brasil sobrevivirá a la crisis asiática, pero necesita ajustes.
Vásquez descarta un grave contagio de la crisis asiática en Brasil, aunque destaca
que todo dependerá de sus avances en las reformas económicas y constitucionales. "A
Brasil le ha salvado el proceso privatizador" y sus efectos sobre la reducción del
déficit presupuestario, apostilla.
Advierte, no obstante, al país del peligro de mantener la estabilidad en el tipo de
cambio de la moneda únicamente a través del banco emisor, lo que supone altos tipos de
interés dañinos para la economía.
A diferencia de México "Brasil sí cuenta con importantes reservas de
divisas" y un flujo de capital no tan a corto plazo, lo que refuerza su posición
contra la crisis, una crisis que si llegara sería muy grave, ya que arrastraría al
Mercosur. Y en este supuesto EEUU no podría ayudar. "Washington tiene influencia,
pero no el poder de decidir si va a extenderse una crisis o no"
Brasil, "un tigre que ha estado durmiendo muchos años" sólo puede hacer una
cosa: "introducir las reformas al ritmo más rápido posible.