por Manuel Hinds
Manuel Hinds es ex Ministro de Finanzas de El Salvador y co-autor de Money, Markets and Sovereignty (Yale University Press, 2009).
Hace años hubo una discusión en Suecia sobre el lado de la
calle en el que deberían circular los carros. Tradicionalmente los
carros habían circulado por el lado izquierdo y ahora se proponía
cambiar a circular por el lado derecho. La discusión, por supuesto,
se llevó a cabo entre los que favorecían un lado o el otro.
A nadie se le ocurrió proponer que se permitiera circular tanto a la
izquierda como a la derecha, porque para todo ser humano normal es obvio que
dejar que los carros circulen al lado de la calle que quieran es la fórmula
más segura para crear terribles accidentes de tráfico.
A cualquiera, sin embargo, se le ocurre proponer que en el país circulen
igualmente los colones y los dólares, sin darse cuenta de que esto
también es una receta para desastres económicos. La falta de
conciencia del riesgo proviene directamente de ignorar lo que es una moneda
y las complejas interacciones que tiene con los riesgos del sistema bancario
y de la economía en general. Hay dos problemas con esa cándida
ignorancia:
Primero, el pensar que el permitir que circulen billetes de dólares
y de colones simultáneamente bajará los precios o disminuirá
la inflación, denota total inocencia aritmética. Obviamente
si la tasa de cambio entre las dos monedas es 8,75, lo que vale un dólar
valdría 8,75 colones. Más aún, si asumimos que el colón
no se devalúa, un aumento de precios en dólares se traduciría
inmediatamente en un aumento proporcional del precio en colones. Así,
si la gasolina cuesta 3 dólares y su precio se duplica a 6 dólares,
el precio en colones se duplicaría también de 26,25 colones
a 52,50 colones. En otras palabras, la introducción del colón
no haría ninguna diferencia si la tasa de cambio entre las dos monedas
se mantuviera constante.
El problema sería que en la realidad el colón tendería
a devaluarse. Los precios en colones aumentarían aun si los en dólares
se mantuvieran. En el ejemplo de arriba, si el colón se devaluara un
14,2%, lo que vale un dólar pasaría de valer 8,75 colones a
valer 10 colones. Si su salario estuviera en colones, usted sufriría
una reducción en su poder de compra.
Aquí es donde entra el segundo problema. A pesar de que mucha gente
así lo cree, los billetes y las monedas son la parte menos importante
del dinero que circula en una economía. Los depósitos en el
sistema bancario y los sistemas de pago que se realizan a través de
ellos son infinitamente más importantes. En una economía moderna
se paga muchísimo más con cheques, tarjetas de crédito,
transferencias electrónicas y otros movimientos bancarios, que con
todos los billetes y monedas en circulación. El sistema bancario es
el corazón del sistema de pagos y de las transacciones monetarias y
financieras. Y es allí donde el permitir que los carros circulen en
ambos sentidos es la receta del desastre.
Para entender este punto imagine que usted es un banco, es decir, usted toma
dinero prestado de Pedro (Pedro hace depósitos en su banco) y lo presta
a Juan. Ahora asuma que opera en dos monedas, pesos y dólares. Pedro
prefiere depositar en dólares porque así no perdería
poder adquisitivo si el colón se devalúa. En contraste, Juan
prefiere tomar el préstamo en colones para no tener que pagar más
si el colón se devalúa.
Supongamos que al principio de la historia un peso es igual a un dólar.
Supongamos además que usted le debe 1.000 dólares a Pedro, que
usted piensa pagar con el dinero que Juan le debe, igual a 1.000 pesos. Ahora
asuma que hay una devaluación del 100 por ciento, de tal forma que
un dólar sería igual ya no a uno sino a dos pesos. Usted seguiría
debiéndole 1.000 dólares a Pedro. Sin embargo, como ahora los
colones valdrían la mitad que antes, Juan le debería sólo
500 dólares. Su banco tendría pérdidas iguales al 50%
de los depósitos, no podría pagar su deuda y quebraría
en un choque sólo comparable al de dos carros colisionando de frente
por ir uno a la izquierda y el otro a la derecha.
Esta historia no es imaginación. Esta fue la razón por la que
los sistemas bancarios de muchos países (Uruguay, Argentina, México,
Venezuela, República Dominicana, Tailandia, etc.) han quebrado en las
últimas décadas. El riesgo es tan grave que el Fondo Monetario
Internacional ha puesto como una de sus prioridades el convencer a los países
en desarrollo de que no tengan dos monedas circulando en el sistema bancario.
Ya sabe usted, entonces, que cuando alguien propone que circulen a la vez
el colón y el dólar es como si estuviera proponiendo que los
carros circulen del lado que les dé la gana.
Este artículo fue publicado originalmente El Diario de Hoy
(El Salvador) el 1 de noviembre de 2007.