Daniel J. Ikenson asevera que "un Yuan subvaluado hace que los precios de los insumos (y los costos de producción) sean más altos de lo que serían. Un Yuan en apreciación reduciría los costos de producción, lo que le permitiría a los productores chinos de procesadores reducir sus precios de exportación y todavía obtener una ganancia, mitigando (algunas veces totalmente) los precios más altos que asociados con una moneda más fuerte".