31 de diciembre de 1969

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Tecnología y libertad

por Carlos Ball

Carlos Ball es Periodista venezolano, director de la agencia de prensa AIPE (www.aipenet.com) y académico asociado del Cato Institute.

En Vancouver, la linda ciudad del Pacífico canadiense, Milton Friedman y el Fraser Institute organizaron la semana pasada una extraordinaria conferencia de cuatro días de la Sociedad Mont Pelerin, sobre el tema "¿Puede detenerse el furtivo avance del socialismo?"

Centenario de Hayek

por Carlos Ball

Carlos Ball es Periodista venezolano, director de la agencia de prensa AIPE (www.aipenet.com) y académico asociado del Cato Institute.

Tuve recientemente el enorme placer de cenar en Filadelfia con Laurence Hayek, hijo del profesor Hayek, durante una conferencia de la Atlas Economic Research Foundation. El 8 de mayo se celebra el centenario del nacimiento de Friedrich von Hayek, doctor en economía, ciencias políticas y derecho, quien fue galardonado con el premio Nobel de economía en 1974.

De vez en cuando me preguntan quién ha tenido mayor influencia en mi manera de pensar o cuál libro describe mejor la filosofía de la libertad individual. No son preguntas fáciles, pero suelo contestar "Los fundamentos de la libertad" de F. A. Hayek, publicado originalmente en inglés en 1960 bajo el título "The Constitution of Liberty". Allí Hayek sostiene que aun un modesto grado de planificación central requiere de una maquinaria coercitiva y el poder que esta brinda atrae a líderes sin escrúpulos.

En "Camino de servidumbre", Hayek nos advirtió sobre la concentración del poder en manos de funcionarios y su creciente discrecionalidad, afirmando que la barbarie es el resultado, no intencional pero sí inevitable, de los intentos socialistas de reorganizar nuestra civilización comercial.

En nuestro siglo Hayek fue el principal defensor del orden espontáneo, en oposición a las múltiples utopías propuestas por los socialistas de todos los colores y partidos, que de alguna u otra forma pretenden planificarnos la vida y decirnos lo que más nos conviene. Ha sido el orden espontáneo a lo largo de la historia de la humanidad lo que impulsó el desarrolló del idioma, de nuestras costumbres, de la jurisprudencia, de los gobiernos liberales bajo constituciones que limitan el poder del estado y también de la economía de mercado, es decir, de las instituciones fundamentales del hombre libre. Según Hayek, el progreso de la humanidad proviene del genio y creatividad de individuos en su libre interacción con los demás, no de los designios de reyes, politicastros y caciques.

Para Hayek y también para su viejo maestro, Ludwig von Mises, el progreso "es el producto de la acción humana, pero no del diseño o planificación".  Así como el lenguaje surgió de individuos tratando de comunicarse entre sí, los mercados surgen por la acción de individuos intercambiando bienes y servicios, aportando trabajo y cosas de menos valor para ellos a cambio de otras de mayor valor para sí.

La inmensa aceleración del progreso y bienestar humano, el fin de las pestes y hambrunas que mantenían estática la población del mundo, se despliega primero en aquellos países donde se vive bajo el imperio de las leyes y no de los hombres. Ese es un tema permanente en la obra de Hayek, gran defensor de la seguridad jurídica y de "leges", palabra latina, antónimo de "privilegios".

Esa conexión íntima y directa de la igualdad ante la ley con el bienestar económico y ausencia de corrupción la vemos claramente al comparar los actuales niveles de vida en países como Singapur vs. Cuba, Irlanda vs. Libia, Chile vs. Venezuela.

Mientras tantos de nuestros intelectuales contemporáneos han dedicado sus vidas a imponernos soluciones supuestamente "científicas" a los problemas de la humanidad, Hayek ha sido el más exitoso adalid de la libre y espontánea interacción de la gente, radicalmente opuesto a todas las formas de estatismo que no nos ofrecen verdadero bienestar ni progreso ni paz ni libertad.

Laurance Hayek contaba que su padre, ya viejo y enfermo, se sonreía de oreja a oreja cada vez que alguien le recordaba lo acertado de su predicción sobre el colapso de la cleptocracia soviética. Otra anécdota tiene que ver con Sir Antony Fisher, quien a raíz de la publicación de "Camino de servidumbre" visitó a Hayek en la London School of Economics para contarle de sus planes de lanzarse a la política y así tratar de revertir el impulso estatista de la postguerra. Hayek, por el contrario, lo instó a fundar un instituto que promoviera las ideas liberales entre intelectuales, quienes influirían en la ciudadanía y esta entonces impulsaría a los políticos por el camino de la libertad. Sir Antony procedió a fundar el Institute of Economic Affairs en Londres y, luego, el Manhattan Institute y la Atlas Foundation en Estados Unidos.

Mi propia anécdota no es de similar importancia, pero muestra la sencillez de este gigante. Luego de la conferencia de la Sociedad Mont Pelerin (fundada por Hayek) en la Universidad de Cambridge en 1984, cuyos temas principales fueron discusiones del "Camino de servidumbre" que cumplía 40 años y del libro "1984" de George Orwell, publiqué un suplemento de varias páginas en El Diario de Caracas. Recibí una carta de Hayek agradeciendo el envío del suplemento y pidiéndome que le mandara copias de algunas de las fotografías, prometiendo reembolsarme su costo.

De la vigencia del pensamiento de Hayek no hay ninguna duda. En 1978 publicó "La desnacionalización del dinero", recomendando la abolición del monopolio estatal sobre la moneda para impedir el empobrecimiento de los pueblos por indisciplina fiscal y regímenes inflacionarios. Con razón mantenía que se trata de una reforma crucial que puede dicidir el destino de la civilización. ©

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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El Cato Institute de Washington

Memorias de Rose y Milton Friedman

por Carlos Ball

Carlos Ball es Periodista venezolano, director de la agencia de prensa AIPE (www.aipenet.com) y académico asociado del Cato Institute.

Si usted piensa leer sólo una biografía este año, le recomiendo que sea las memorias de Rose y Milton Friedman ("Two Lucky People", Chicago University Press, 1998). Friedman es el economista más famoso e influyente a fines del siglo XX. El y Rose Director se conocieron en una clase de economía en la Universidad de Chicago en 1932, dictada por el profesor Jacob Viner, quien solía sentar a sus alumnos por orden alfabético. Luego de un romance de seis años, se casaron en 1938; desde entonces han compartido una intensa y fecunda vida de trabajo intelectual.

Rose nació en Ucrania y emigró de niña a Estados Unidos. Milton era hijo de inmigrantes pobres, en Brooklyn. Parte de la fascinación de estas memorias es que cada uno va contando la historia de su vida. Uno de ellos habla por varios párrafos, seguidos por otros párrafos de relato del otro. Así vemos que con determinación y trabajo comprobaron el "América gonif", expresión hebrea que asegura que en este país de oportunidades, todo es posible.

Milton comenzó desde muy temprano a refutar la sabiduría convencional. Su tesis de doctorado en la Universidad de Columbia acusaba a la Asociación Médica Americana de prácticas monopólicas, por lo cual los médicos obtienen ingresos muy por encima del nivel de competitividad. Por ello, su tesis terminada en 1940 no fue publicada sino hasta 1946 y, aún hoy en día, en ciudades como Miami vemos a muchos médicos competentes de América Latina que no pueden ejercer su profesión por absurdas trabas legales. La eliminación de certificación y licenciatura de taxistas, peluqueros o abogados es una de las grandes batallas por la libertad individual que todavía están pendientes.

Rose, en la página 87 admite: "Desde el principio, nunca tuve el deseo de competir con Milton profesionalmente, quizá porque soy lo suficientemente inteligente para darme cuenta que no podría". Eso es algo "políticamente incorrecto" hoy en día, donde tantas esposas se sienten que tienen que competir con el marido y con todos los demás hombres a su alrededor, pero qué bendición para ese matrimonio ideal que ha trabajado de la mano por más de 60 años.

Durante la II Guerra Mundial, Milton trabajó en el gobierno y una de las pocas cosas que se arrepiente es haber diseñado el procedimiento de descontar el impuesto federal por nómina de sueldos a los trabajadores, por lo cual la gente no llega a darse cuenta del inmenso peso del estado. Cambiar ese procedimiento "transitorio" y aplicado por las "necesidades de la guerra" no ha sido posible; a los políticos no les conviene y como escribe el profesor Friedman: "la primera ley de la burocracia es que la única manera posible de hacer algo es la forma como se está haciendo". Por ello es fácil introducir un nuevo programa gubernamental pero casi imposible eliminarlo. Ejemplo: el Fondo Monetario Internacional, que cómo organización multilateral es aún más difícil clausurarlo, aunque haya perdido su razón de ser hace años.

Encontré especialmente interesante las experiencias de Friedman en la India, un país sumido en la pobreza más dantesca y donde se le obliga a la gente a comprar costosos automóviles ensamblados por ineficientes plantas locales, mientras se mantiene prohibida la importación de autos usados baratos para "proteger" unos pocos miles de empleos. Igual ha sucedido por casi toda Latinoamérica, donde existe una descarada colusión entre ensambladoras y políticos, en evidente perjuicio del bienestar del pueblo. En mi país, Venezuela, donde 80% de la población es ahora pobre, está prohibida la importación de ropa usada. Qué importa, los políticos y tecnócratas se hacen sus trajes en Savile Row. Friedman también menciona el éxito empresarial de los hindúes que emigran a otros países, mientras que en casa están atados de manos por regulaciones absurdas, igual como sucedió con los chinos que se iban a Hong Kong y los cubanos y nicas a Miami. La libertad y la competencia producen bienestar y riqueza, mientras que el socialismo arruina a países ricos.

Friedman fue el primero en proponer, hace 25 años, la introducción de la competencia en las escuelas públicas, quitándole el control de la educación a los políticos, administradores y sindicatos de maestros, para pasarlo a los dolientes: los padres. Y de una manera muy sencilla: repartiendo cupones a las familias para que estas compren la mejor educación posible para sus hijos. Friedman y Rose inclusive establecieron una fundación con ese propósito y en noviembre la Corte Suprema dictaminó a favor de la libre opción de los padres, quienes podrán enviar a sus hijos inclusive a escuelas parroquiales, pagando con cupones o "vouchers" emitidos por el gobierno local.

Los Friedman le han dedicado su vida a dar la batalla intelectual por la libertad de la humanidad. Todos los honores y reconocimientos recibidos, incluyendo el Premio Nobel en 1976, no han afectado su manera de actuar. En sus memorias nos cuentan la experiencia de una larga y fructífera vida de trabajo compartido. Su lectura nos llena de optimismo y admiración.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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Julian Simon: Muerte de un abanderado de la libertad

por Carlos Ball

Carlos Ball es Periodista venezolano, director de la agencia de prensa AIPE (www.aipenet.com) y académico asociado del Cato Institute.

Me entristeció profundamente la muerte de Julian Simon: brillante economista, amigo generoso y abanderado de la libertad. En su última comunicación me hablaba de estar puliendo su español para recibir a fines de enero un doctorado honorario de la Universidad de Navarra. Murió repentinamente en su casa, en las afueras de Washington, el domingo 8 de febrero. Hubiera cumplido 66 años el día de su entierro.

La locura del actual sistema de salud

Milton Friedman señaló que en el sistema de salud vigente en EE.UU. "los trabajadores no tienen ningún incentivo para economizar en cuidado médico o en buscar alternativas más baratas".

La privatización de la educación

En este artículo, Milton Friedman, propuso el sistema de vales escolares como una solución a la mala calidad de la educación en EE.UU. y en América Latina.

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