31 de diciembre de 1969

Perú

Printer-friendly version

Avatares para definir la propiedad

Alfredo Bullard y Cecilia O'Neill reseñan la popular película Avatar desde el Derecho y concluyen que el verdadero villano en la vida real no son los empresarios ni los nativos sino "la falta de reglas".

Los costos del populismo

Manuel Hinds señala que además de afectar a los inversionistas, las políticas de un gobierno populista terminan resultando en salarios más bajos y menos empleo, cómo sucedió en el Nicaragua, Perú y Venezuela.

Veronica Bowers, la CIA y la lucha contra el narcotráfico

Mary Anastasia O'Grady considera que se podrían salvar vidas de inocentes como la de Veronica y su hija Charity Bowers si solo EE.UU. reversara su política de prohibición contra las drogas.

La percepción del Perú en América Latina

Pedro Pablo Kuczynski resalta el positivo desempeño económico del Perú en el periodo 2002-2008 e intenta explicar a qué se debe la baja popularidad de los presidentes peruanos durante este mismo periodo.

Perú sin perros del hortelano

por Gabriela Calderón

Gabriela Calderón es editora de ElCato.org, investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador).

Guayaquil, Ecuador— A mediados de abril asistí al II Foro Anual de Economía co-auspiciado por Cato Institute y la Cámara de Comercio de Lima.

Es realmente refrescante ese ambiente de cambio—positivo y en tranquilidad—que está viviendo ese país. Esto no lo deduzco únicamente de la charla del Ministro de Economía, Luis Carranza, quien se dedicó a mostrar por cerca de una hora gráficos sobre el excelente estado de la economía peruana.1 Me atrevo a deducirlo también de ese gran barómetro de opinión “en las calles” que suelen ser los taxistas.

Uno de ellos me contó un chiste que antes se contaba de los peruanos: Un pescador iba por la calle con dos baldes de cangrejos vivos, uno estaba tapado y el otro destapado. Se le acerca un señor y le dice: “¿Por qué solo tienes un balde cubierto? Se te van a escapar los del balde descubierto”. Y el pescador le contesta: “Los cangrejos chilenos necesitan estar cubiertos porque entre ellos se ayudan para salir del balde, los peruanos no porque entre ellos se boicotean la salida”. Esa actitud es parte de lo que el Presidente Alan García denominó como “el síndrome del perro del hortelano”.2

Este síndrome reza así: “Si no lo hago yo, que no lo haga nadie”. Es ese perro que no come ni deja comer. García fue el principal promotor de ese síndrome en los ochentas y ahora que ha vuelto a la presidencia—luego de que a los peruanos les tocó elegir, como ellos dicen, “entre el cáncer (García) y el sida (Humala)”—es el principal promotor de su derrota.

El Ministro Carranza dijo el jueves que la meta del gobierno es llegar a reducir la pobreza al 30% de la población para el 2011. No es nada despreciable considerando que actualmente se encuentra en el 42% y tampoco es algo fantasioso considerando que entre 2003 y 2007 se redujo por 10 puntos de porcentaje.3

“Hace nada menos que nueve años consecutivos que [la economía peruana] crece sostenidamente. El año pasado lo hizo a un ritmo del 9 por ciento de su PBI”, decía un editorial del diario La Nación de Argentina en abril.4 Según Carranza, desde el 2000 la productividad ha estado creciendo con una tasa promedio de 2,8%—muy similar a la de Chile en los noventas.5

Mientras tanto el ex Ministro de Trabajo y Previsión Social de Chile, José Piñera le recomendó a los peruanos tres reformas claves para continuar en el rumbo del progreso: (1) el mantenimiento de la reforma de seguridad social que desde hace 14 años le ha permitido a los peruanos tener una cuenta de ahorro individual si así lo desean con una rentabilidad promedio de 10,9%;6 (2) crear un mercado laboral flexible que promueva el empleo formal y amparado en la ley; y (3) una reforma minera que permita la participación del sector privado en el desarrollo y explotación de los abundantes recursos mineros del Perú.7

Estas tres reformas tienen en común lo siguiente: amplían la libertad para elegir del individuo y rechazan al perro del hortelano que no invierte y no quiere dejar que otros inviertan para poder sacar al país de la pobreza.

Me dio mucha pena que mientras que en el Perú se debatía una agenda concreta, sensata e inclusiva para el desarrollo, en Ecuador los perros del hortelano cada vez concentran más poder para hacer exactamente lo contrario de lo que han hecho los países latinoamericanos que están dejando atrás la pobreza.

Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 22 de abril de 2008.

Referencias:

1. Carranza, Luis. Discurso ante la Cámara de Comercio de Lima (CCL) el 17 de abril de 2008. II Foro Anual de Economía. Co-auspiciado por la Cámara de Comercio de Lima y el Cato Institute.

2. García, Alan. “El síndrome del perro del hortelano”. El Comercio. 28 de octubre de 2007. Lima, Perú. Disponible en: http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-10-28/el_sindrome_del_perro_del_hort.html.

3. Ibid., Carranza.

4. “La consolidación económica de Perú”. La Nación. 16 de abril de 2008. Buenos Aires, Argentina. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=1004707.

5. Ibid., Carranza.

6. Serie histórica de Inversiones y Rentabilidad (desde 1993 hasta septiembre de 2007) del Sistema Privado de Pensiones. Superintendencia de Banca, Seguros y AFP del Perú.

7. Piñera, José. Discurso ante la Cámara de Comercio de Lima el 17 de abril de 2008. II Foro Anual de Economía co-auspiciado por el Cato Institute y la Cámara de Comercio de Lima.

Perú: Alan García y su renovada fe en la liberalización

por Mary Anastasia O'Grady

Mary Anastasia O’Grady es editora de la columna de las Américas del Wall Street Journal.

La economía de Perú anda bien estos días. El presidente Alan García, un político inteligente, con experiencia y legendario por sus discursos populistas, ahora está tratando de promocionar el país ante los inversionistas. Y sus argumentos son buenos: la economía ha crecido a un promedio anual de más de 6,2% en los últimos seis años y esto se debe a mucho más que un auge en las exportaciones mineras. Perú ha prosperado por su competitividad, algo inimaginable hace una década.

Después de una presidencia desastrosa entre 1985 y 1990 y de años de exilio, García regresó y se postuló de nuevo a la presidencia. Su victoria en 2006 se dio fundamentalmente gracias al temor de los peruanos de que su rival implantara un gobierno de estilo chavista.

El García de ahora habla el lenguaje de alguien que renació con principios económicos liberales y defiende los mercados como una forma de reducir la pobreza. En Perú, esta transformación es aún un tema de debate. Lo que puedo asegurar, después de esta entrevista, es que García se aferra firmemente a los principios detrás de los argumentos en los que dice creer.

Los peruanos están descubriendo sus ventajas en mercados nicho del mundo en varios sectores aparte de la industria minera, incluyendo la manufactura, confección y agricultura. ¿Cómo ha sucedido todo esto?

"Pienso que el cambio esencial está en el modelo económico comercial de Perú", dice García. El país "ha decidido meterse en la economía global, abrir sus fronteras a la inversión, bajar aranceles [y] garantizar una estabilidad fiscal y monetaria. Pienso que esto, sostenido ya por más de 10 años, está dando frutos".

García también reconoce que muchos de sus vecinos no están cortejando a los inversores, lo cual beneficia a Perú. "[En la región], Perú parece el país que más favorece la modernización", generando un nivel de inversión "que es extraordinario". El país ha tenido "una importante tasa de crecimiento en los últimos tres años, desde 6% hasta casi 8% y luego 9% por año. Esperamos mantener, este año la tasa de crecimiento más alta y el nivel de inflación más bajo en Sudamérica".

Razones del cambio

Para un país marcado por décadas de pobreza y violencia, esto es algo casi milagroso. Pero quizás lo más sorprendente sea que el populista de izquierda más notorio de los años 80 ahora defienda el libre mercado. Le pregunté al presidente que me explicara este cambio.

"Primero, más que leer, uno tiene que ver la realidad y esta realidad es lo que ha cambiado. Hace 25 años, el mundo se dividió en dos", dice García, "y lo que no existía era la extraordinaria revolución en las comunicaciones y la informática, que es la base de todo el cambio en el mundo económico actual y del cambio en nuestras ideas. Internet, el dinero electrónico, la apertura económica sin fronteras, esto es que lo ha impulsado el cambio de pensamiento. Esta nueva realidad exige que no nos opongamos a la ola de globalización sino que la aprovechemos a favor de la sociedad".

Aún más sorprendente para los que recuerdan al viejo Alan García es su nueva fe en el sector privado como un motor de progreso humano. "Estamos comenzando un capítulo totalmente nuevo en la economía. El mundo está conectado y existe una democratización creciente a través de la participación de consumidores y productores". El rol del gobierno, según su opinión, es "persuadir a la gente —éste es su rol como líder— a que se abra a todas las posibilidades de... inversión y, con esto, descentralizar la actividad económica y así crear más empleo".

Sin embargo, sus críticos en Lima dicen que todavía tiene que demostrar su temple para impulsar la próxima fase de reformas. Perú particularmente necesita una reforma laboral que reduzca el costo de contratar y despedir a los trabajadores. Esto requerirá recortes en los impuestos de nómina y obligaciones de indemnización a las compañías cuando despiden a los trabajadores.

García está de acuerdo con que la regulación laboral es una traba para las compañías. "Ya no vivimos en una economía cerrada proteccionista. Esta es una economía de competencia y velocidad. Y por eso, las empresas están destinadas a nacer, vivir y morir porque cualquier compañía puede entrar a un mercado y desplazar a otra. En este sentido, las compañías están condenadas a la inestabilidad. Como consecuencia, no podemos continuar con conceptos que vienen de otro tiempo y otra situación".

Formalizar las masas

El problema de la inestabilidad, dice, dificulta la vida de los trabajadores peruanos. "Necesitamos una reforma que formalice a las masas —un 70% de los trabajadores peruanos— que trabajan en el sector informal y no tienen derechos, así como a los comercios que no son legales y no pagan impuestos".

Para reducir la economía informal, García parece estar a favor de los incentivos. En vez de contratar un ejército de inspectores, sabe que las reglas del juego deben cambiar. García dice que Perú tiene que bajar el costo de estar en el sector formal si quiere "incrementar su capacidad de ahorro interno a través de fondos de pensión y aumentar su capacidad de ofrecer planes de salud a los peruanos". Sin esos cambios, el país se quedará estancado en la "informalidad", lo que el presidente describe como "la esclavitud del siglo XXI".

Una significativa reforma laboral ayudaría mucho a borrar sus pecados del pasado y quizás también asegurar su legado. Pero mucho dependerá de la inflación. García culpa el alza en los precios de los alimentos al "desastroso programa de etanol" y el hecho de que el país no cultiva trigo y tiene que importarlo del exterior.

García quiere que el mundo sepa que es un creyente en la conexión entre la libertad y el progreso humano. Pero los peruanos no están tan ansiosos por bendecir su conversión. Parecería que la clave para poner fin al debate y reescribir los libros de historia es el poner su visión en acción.

Optimismo no le falta, y desestima un escenario de ruina y oscuridad. "Cuando dicen que el mundo está amenazado por la inmigración, la pobreza, la destrucción del medio ambiente y la concentración de monopolios, me río. Yo tengo una fe total en que la inteligencia humana y la tecnología superarán cualquier obstáculo, geográfico o social".

Este artículo fue publicado originalmente en el Wall Street Journal (EE.UU.) el 13 de mayo de 2008.

Este artículo ha sido reproducido con el permiso del Wall Street Journal © 2011
Dow Jones & Company, Inc.
Todos los derechos reservados.

Amigos del terrorismo en el Perú

por Mary Anastasia O'Grady

Mary Anastasia O’Grady es editora de la columna de las Américas del Wall Street Journal.

La decisión del jueves pasado del Parlamento Europeo de retirar al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) de su lista de grupos terroristas ha alborotado a todo Perú. Y con buena razón. El MRTA es conocido por secuestrar, torturar y asesinar a civiles con tal de cumplir su agenda política. Recientemente, funcionarios peruanos lo han ligado al "Movimiento Bolivariano" de Hugo Chávez, que busca desestabilizar las democracias de Latinoamérica, así como al grupo guerrillero colombiano FARC.

La decisión de los europeos es exasperante. Pero también es educativa en la medida en que muestra cómo los terroristas pueden avanzar su causa con la ayuda de los organismos no gubernamentales. Bajo títulos como la defensa de los "derechos humanos", las ONG que comparten la ideología de la extrema izquierda trabajan a diario en Perú, tratando de legitimizar a sus amigotes que, tras bambalinas, continúan su "lucha armada". Lo curioso es que estas a menudo son financiadas por gobiernos o filántropos extranjeros.

El congresista peruano Rolando Sosa, a quién entrevisté en Lima hace 10 días, sabe mucho acerca del problema. Sosa encabezó un subcomité del Congreso que investigó las actividades del Movimiento Bolivariano en Perú. Sus hallazgos se presentaron a una comisión especial con facultades para llamar a declarar que probablemente encontrará aún más. Pero lo que ya se ha descubierto es suficiente para provocar alarma.

Sosa dice que el Movimiento Bolivariano de Chávez depende de un banco de tres patas. Dos de ellas son legales, pero la tercera no lo es. La primera es la "diplomacia" oficial de Venezuela. La venta con descuento de petróleo han comprado la lealtad de 19 países de la región. Otros planes, tales como la compra de deuda argentina y la ayuda a proyectos energéticos en Ecuador están igualmente diseñados para crear dependencia y establecer el dominio venezolano en la región.

La segunda pata es el esfuerzo para establecer un control ideológico al interior de los sindicatos y las organizaciones de base. Estos grupos han creado una serie de "asociaciones" sin fines de lucro, que según Sosa, operan internamente como partidos políticos, con títulos oficiales como "secretario de relaciones exteriores y secretario de doctrina".

Los nombres de estas ONG, tales como "Casas de Alba" (Alternativa Bolivariana para las Américas) y "Casas de Amistad", podrían sonar inofensivos. Pero, según Sosa, "lo que importa es su objetivo que, como una moneda, tiene dos caras. Una cara es pública. La otra está oculta".

Públicamente, estos organismos administran clínicas oculares, programas de alfabetismo y centros de salud donde abundan los médicos cubanos. Tras bambalinas, advierte Sosa, trabajan para adoctrinar a los peruanos más pobres en la ideología de la extrema izquierda.

La tercera pata, la ilegal, es la más peligrosa. Sousa cita a dos grupos: el "Coordinador Continental Bolivariano" y el "Congreso Bolivariano del Pueblo". El comité del congresista encontró que ambos están reclutando y usando a los elementos más extremistas del país, como anarquistas, terroristas y la izquierda radical, para producir "las condiciones sociales… el caos" necesario para crear la impresión de que la democracia no funciona.

Una vez que esto se logra, las organizaciones de base, ayudadas por las ONG, estarán listas para llevar a los extremistas al poder a través del voto. Esa estrategia fue usada en Bolivia para deponer al gobierno de Sánchez de Lozada en 2003 y llevar al títere de Chávez, Evo Morales, al poder.

Ahora hay amplia evidencia que liga a Chávez, el artífice del Movimiento Bolivariano, al terrorismo, cortesía de las computadoras encontradas en el campamento del guerrillero colombiano Raúl Reyes. Por el momento, la conexión, más allá de la ideología, entre las ONG bolivarianas y los terroristas bolivarianos es borrosa, anota Sosa. Sin embargo, la comisión especial del Congreso peruano podría aclarar estos vínculos.

Mientras tanto, el trabajo de otras ONG financiadas por extranjeros y que velan por los intereses de las organizaciones terroristas requiere de urgente atención. Un ejemplo es el grupo peruano de "derechos humanos" Aprodeh, que trabajó en Europa para lograr que sacaran al MRTA de la lista de terroristas, pese a que Perú aún lo considera una grave amenaza a su seguridad.

En 2007, según documentos del gobierno, Aprodeh recibió fondos de Oxfam America, la Open Society ligada al inversionista George Soros, la Fundación John Merck, la ciudad de Barcelona, la embajada holandesa y una organización del gobierno estadounidense llamada Inter-American Foundation, entre otras. El viernes, el gobierno peruano le pidió a Aprodeh explicaciones sobre cómo su status de ONG le permite intervenir en representación de terroristas, cómo lo hizo ante el Parlamento Europeo.

No es de extrañar, entonces, que ONG se haya vuelto una palabra sucia en Perú. En una entrevista en Lima la semana pasada, el presidente peruano, Alan García, me dijo que las ONG "anti-capitalismo" financiadas por extranjeros también juegan un papel importante en el bloqueo del desarrollo. "Es algo que me sorprende", manifestó.

A mi también. Especialmente tomando en cuenta que las víctimas de la pobreza y la violencia que su agenda produce son la gente más vulnerable de Perú.

Este artículo fue publicado originalmente en el Wall Street Journal (EE.UU.) el 28 de abril de 2008.

Syndicate content