por Richard Pollock
Richard Pollock es vicepresidente de Comunicaciones del Cato Institute.
Europa le rindió homenaje a George Orwell este año en
conmemoración de su cumpleaños número 100. Orwell,
por supuesto, es famoso por sus escritos sobre el levantamiento de un
Estado totalitario en el nombre de un ideal utópico. Bueno, los
europeos probaron un poco de esa medicina cuando el Financial Times
reveló una directriz secreta elaborada por la Comisionada europea
de Asuntos Sociales, Anna Diamantopolou.
Con el pretexto de acabar con los estereotipos sexuales de hombres
y mujeres, Diamantopolou opinó que cierta cobertura de prensa
y publicidad debería ser prohibida. En su gran proyecto, la autoridad
que define cuál es una representación estereotipada de
los hombres y mujeres debería ser los burócratas de la
Comisión Europea en Bruselas, o, de ser necesario, las cortes.
El borrador secreto fue inmediatamente denunciado por un amplio grupo
de medios de comunicación que, de acuerdo al Financial Times,
"reaccionaron con incredulidad" de que la Comisión
Europea estuviera considerando la censura de programas de televisión,
medios de comunicación masivos y de publicidad.
También llega en un momento en que Europa está considerando
su nueva constitución y trata de visionar el tipo de sociedad
en que se convertirá bajo una nueva y poderosa organización
política transnacional. ¿Continuará siendo Europa
una sociedad libre? ¿O se inclinará por las directrices
políticamente correctas de la elite burocrática de la
Eurozona que "saber mejor" lo que le conviene a sus ciudadanos?
Este es el contexto más inquietante de la iniciativa de Diamantopolou.
A través de uno de sus comisionados más poderosos, tenemos
una visión fugaz de las actitudes de los nuevos y ambiciosos
líderes de Europa. Mientras que este incidente puede ser considerado
un "asunto europeo", sí impacta a aquellas personas
que creen en la libertad de expresión y se oponen a la censura
gubernamental. También sirve de guía para aquellos que
quieran entender a Europa y ver hacia dónde se dirige.
A través de una fuente, obtuve el borrador secreto de 26 páginas
de Diamantopolou. El documento está bien planificado, lo cual
indica que una importante cantidad de trabajo ha sido invertida dentro
de la Comisión Europea para que el documento esté en un
nivel tan avanzado. No fue el trabajo de un comisionado anormal y sin
nada que hacer. Aparentemente, ningún miembro de los medios de
comunicación europeos sabía de su existencia mientras
éste pasaba por el laberinto burocrático de la Comisión.
El artículo 4 de la propuesta de Diamantopolou es simple pero
aplastante. Pretende censurar todos los medios de comunicación
masivos y publicidad del Continente. La comisionado socialista griega
dijo que su oficina busca "evitar en todas las formas de comunicación
masiva todas las caracterizaciones estereotipadas de mujeres y hombres
así como cualquier proyección en anuncios de imágenes
inaceptables de hombres y mujeres que afecten la dignidad humana y la
decencia".
No es una sugerencia. Es una orden. En el diccionario de Orwell, "evitar"
es censurar o prohibir, y los párrafos subsecuentes significan
que va a hacerse cumplir por la burocracia de la Comisión Europea
y las cortes. Específicamente, considera que cabe dentro de la
jurisdicción de la Comisión eliminar lo que se considere
"imágenes negativas de mujeres y hombres representados en
comerciales y medios de comunicación".
Lo más impresionante sobre este plan es que ninguno de los términos
es definido. ¿Qué significa "caracterizaciones estereotipadas?"
¿En los ojos de quién está un programa de televisión
o una película mostrando "imágenes inaceptables?"
Este es el mundo que Orwell creó para nosotros hace medio siglo.
En el Súper Estado de Oceanía, las elites del partido
decidían qué era verdad. En el nuevo orden de Orwell,
el totalitarismo era invocado en nombre de la utopía. Y el lenguaje
era la primera víctima, donde el "nuevo idioma" mandaba
que, "guerra es paz", "libertad es esclavitud" e
"ignorancia es fortaleza".
Y qué tipo de comunicación masiva podría caer
bajo la acusación de Diamantopolou de estereotipar: "Los
Ángeles de Charlie", o "Sex in the City" y "Los
Sopranos", repeticiones de "Taxi", o incluso "La
Ley y el Orden", el cual caracteriza a matones, violadores, abusadores
de niños y a criminales dementes.
¿Cuál es la virtud social en todo esto? Se convertirá
en una versión europea de "limpieza étnica"
de los medios de comunicación, justificado en el nombre de "implementar
el principio de igualdad entre mujeres y hombres". Incluso los
programas nocturnos de comedia que ridiculizan a casi todo el mundo
serían vulnerables. La sociedad sería correcta pero atrofiada,
sin sentido del humor, y carente de cualquier chispa de expresión
creativa.
Desdichadamente, Diamantopolou tiene muchos co-conspiradores europeos,
cuyo trabajo puede ser visto en la nueva "constitución"
de la Unión Europea. En la Constitución estadounidense,
la Carta de Derechos estipula que los derechos individuales prevalecen
sobre los derechos colectivos y el poder del Estado. En la constitución
de Europa, los estatistas de ese continente lo hicieron al revés,
y los "derechos" colectivos o grupales le pasan por encima
a los individuos y sus derechos.
Esta es la "Nueva Europa". Es el mundo del que Orwell, un
socialista, advirtió hace 50 años. En el nombre de algún
objetivo utópico vago, el alma de una sociedad es extinta. La
sociedad se convierte en un cascarón vacío, obediente
únicamente a las órdenes del Estado.
Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.