31 de diciembre de 1969

Hugo Chávez

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Expropia, que nada queda

Carlos Alberto Montaner afirma "Donde las sociedades son sensatas y las gentes quieren progresar y prosperar, en lugar de expropiar negocios y constituir ruinosos Estados-empresarios, lo que hacen los políticos más sagaces, impulsados por sus electores, es propiciar la incesante creación de un denso tejido empresarial privado que paga impuestos para beneficio de todos".

La agonía de Hugo Chávez

Carlos Alberto Montaner plantea "¿Qué es, en suma, la revolución bolivariana? Chávez lo sabe y se lo lleva a la tumba con pesar: es sólo una nueva oligarquía política que saquea al país impunemente".

El reino de la amoralidad política

Carlos Alberto Montaner comenta que "Hoy la amoralidad corre por cuenta de los latinoamericanos. Quienes antes, justamente, criticaban a EE.UU. por abrazarse con los dictadores durante la época de la Guerra Fría... Hoy están haciendo exactamente eso mismo".

Venezuela después de Chávez

Mary Anastasia O'Grady asevera que "Incluso a aquellos que no simpatizan con el mandatario les preocupa lo que sucedería con el país si el presidente no se prepara para su deceso y nombra un sucesor".

Cuba se prepara para el post chavismo

Carlos Alberto Montaner afirma que "[Fidel] En los noventa del siglo pasado languidecía melancólicamente convencido de que todo había sido inútil, cuando, súbitamente, apareció Chávez en el panorama con una cartera repleta de petrodólares".

El alto costo de los presidentes-payasos

Carlos Alberto Montaner considera que "cuando Rafael Correa gana 40 millones de dólares por medio de detestables trucos legales —aunque luego los asigne a una causa caritativa—, no sólo arruina a una familia y a centenares de trabajadores de El Universo, sino, además, perjudica a todos sus compatriotas".

La República contra el caudillismo neopopulista

Carlos Alberto Montaner asevera que "Si la oposición [venezolana] se mantiene firme con los millones de personas que la respaldan, y si continúa hablando con una sola voz, la de Henrique Capriles, nadie podrá evitar que acabe imponiéndose la voluntad democrática".

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