31 de diciembre de 1969

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El hombre olvidado

Adrián Ravier reseña "El hombre olvidado" de William Graham Sumner, artículo escrito en 1883 que desde ese entonces diagnosticaba aquello que, con mayor sofisticación, ha explicado la Teoría de Opción Pública.

VIDEO: El espíritu de Catón, aquí y ahora

por Francisco Pérez de Antón

Presentación para Universidad ElCato-Francisco Marroquín 2010.

Ecuador: La burocracia

Gabriela Calderón de Burgos asevera que el crecimiento del gasto público y de la burocracia suele derivar en un aumento en el nivel de corrupción de un país. Además, indica que ambas cosas están sucediendo en Ecuador.

Prisioneros de los buscadores de renta

En los últimos días estamos siendo testigos los mexicanos del poder formidable que tienen los llamados buscadores de rentas. Sólo hay que ver al grupo de gasolineros y la forma en que han impuesto el fraude como regla ante un gobierno que simple y sencillamente es incompetente para defender los intereses de los consumidores. Vale la pena recordar qué significa el concepto de buscadores de rentas.

La búsqueda de rentas políticas

por Pedro Schwartz

Pedro Schwartz es Presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia de Madrid y Profesor de Economía de la Universidad San Pablo CEU.

Las campañas electorales me deprimen. Los candidatos buscan votos ofreciendo rentas políticas a grupos de presión más o menos vocingleros. Un ejemplo: la cuestión de la apertura de comercios en días festivos en España. Rafael Simancas, el aspirante del PSOE a la presidencia de la Autonomía madrileña, quiere rebajarlos de los 21 actuales a sólo 14; Justo Fernández, el de Izquierda Unida, a menos de 12; la candidata del Partido Popular, Esperanza Aguirre, calla; y el Gobierno, que ya se prepara para las generales del año que viene, ha aplazado la libertad de horarios, proclamada en la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, al año 2005. Todos ellos saben, en especial los del PP, que en una economía de mercado lo suyo es la libertad de elección de tenderos y consumidores. Sin embargo, prometen a una minoría de tenderos que teme competir en busca de clientes una renta de situación, a costa de la gran mayoría de ciudadanos.

La búsqueda de rentas políticas es la persecución socialmente perniciosa de transferencias de riqueza con ayuda de los poderes públicos. El análisis de estas actividades comenzó con la controversia sobre los aranceles proteccionistas en el comercio exterior. Un economista de origen austriaco, Gottfried Haberler, argumentó en 1936 que la protección otorgada a una industria nacional no causaba grandes pérdidas para el conjunto de la sociedad si, en vez de utilizarse el arancel para fomentarla, se beneficiaba a los fabricantes nacionales con un subsidio directo, financiado con impuestos generales. El arancel exterior encarecía el bien importado, lo que forzaba a los demandantes a consumir menos, a precios más altos. Mas esa pequeña pérdida de bienestar incluso se podía evitar si la protección se convertía en una transferencia fiscal, en una mera redistribución de la riqueza de consumidores a fabricantes.

Gordon Tullock dio un gran paso adelante en el análisis de la utilización del poder político para conseguir rentas al margen del proceso productivo. En 1967 señaló que los esfuerzos para conseguir rentas políticas acabarían por disipar todo el beneficio que un grupo de presión pudiera obtener con ayuda de la Administración. El gasto en servicios de abogados y economistas, en asociaciones patronales, relaciones públicas, campañas de opinión, contribuciones electorales llevaría a los competidores por el favor político a un punto de equilibrio en el que la renta política obtenida se había perdido en las arenas del lobby. Lo más grave es que, en ese punto final, la productividad económica se habrá visto reducida por efecto de la intervención, sin ningún beneficio neto para los contendientes.

El mal no para ahí. Una vez creado el arancel, o controlados los precios de frutas y verduras, o prohibido el descuento de libros, o limitados por ley los horarios y días de apertura comercial, el gasto de lobby continúa para defender la situación obtenida, o, si ésta es estéril, para volver a la situación competitiva y tirar por la borda todo el esfuerzo realizado. Aparecen pues nuevos gastos no productivos para defender la situación de privilegio legal. El fenómeno es bien conocido. Una vez concedida una subvención, privilegio exclusivo, beneficio "social" o renta política, no hay nada más difícil que retirarla. Incluso si todos están de acuerdo que la suma de esas trabas maniata la economía nacional, los grupos de interés aceptan que todo se reforme menos lo suyo.

Sino vean la situación de Alemania. Esa poderosa economía ha dejado de crecer debido a los excesos del Estado de Bienestar, a la estrechez de visión de los sindicatos, a las infinitas reglamentaciones de una vieja Administración. El canciller socialdemócrata Schroeder ha tenido que poner en juego su futuro político para sacar adelante un mínimo plan de reforma competitiva. Francia, por su parte, parece derivar placer masoquista del daño que le infligen sus ubicuos lobbies. A un panal de rica miel cien mil moscas acudieron y por golosas se vieron presas de patas en él.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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Mi peregrinaje intelectual

por James M. Buchanan

Conferencia dictada por el Dr. James M.

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