22 de Abril de 2004
El Misterio de Hernando de Soto
por Juan Camilo Restrepo
Uno de los escritores sobre temas de desarrollo económico
más consultados por primeros ministros y por presidentes
alrededor del mundo entero.
Hernando de Soto, el escritor y economista peruano que se hizo
famoso, primero con su libro El otro sendero en 1986, y más
recientemente con el 'best-seller' El misterio del capital
en el 2000, acaba de ser galardonado con el premio "Milton
Friedman". Una especie de Nobel alternativo de economía
que otorga cada año el prestigioso Instituto "Cato"
de los Estados Unidos.
Parafraseando el título de su último libro, podríamos
preguntarnos: ¿cuál es el misterio de Hernando de
Soto? ¿Qué explica su arrolladora popularidad? ¿Por
qué se ha convertido en uno de los escritores sobre temas
de desarrollo económico más consultados por primeros
ministros y por presidentes alrededor del mundo entero?
Quizás la clave para entender el éxito de De Soto
es comprender que en sus libros se ocupa -no de problemas esotéricos-
sino de los asuntos cruciales que le aprietan en el zapato al ciudadano
pobre de cualquier país en vía de desarrollo.
En su primer libro se concentró -a partir de su experiencia
peruana, donde dirige un centro denominado "Libertad y Democracia"-
en analizar los efectos demoledores de la informalidad sobre la
pobreza, que en vez de superarla la perpetúa. Y de cómo
la burocracia y los papeleos hacen a menudo imposible que los esfuerzos
de los empresarios pobres cristalicen.
En su segundo libro, El misterio del capital, aborda un
tema afín pero diferente: según De Soto, los pobres
en todo el mundo paradójicamente lo son porque no pueden
movilizar la inmensa riqueza colectiva que poseen. ¿Y por
qué no pueden movilizar esa riqueza en el circuito comercial?
Porque carecen de títulos de propiedad idóneos.
Y al carecer de títulos quedan marginados de todo: quedan
marginados del crédito, porque sus inmuebles están
inutilizados para ofrecerse en garantía; quedan marginados
del mercado hipotecario, porque no pueden servir de respaldo a nuevas
obligaciones con las que podrían financiar sus propias empresas
o microempresas; quedan marginados de la movilidad social y empresarial
a la que servirían, porque los inmuebles en que viven o en
los que trabajan en el campo están fuera del comercio por
carencia de títulos; a menudo quedan marginados también
del acceso a servicios públicos. Son, en síntesis,
los bienes de "manos muertas" de los tiempos modernos.
Y, sin embargo, el valor de reposición de estos bienes marginados
de los circuitos comerciales es inmenso.
En una reciente entrevista, refiriéndose a Egipto (pero
la situación es similar en todos los países en vía
de desarrollo), De Soto presenta estas impresionantes cifras. "Nosotros
calculamos recientemente -dice- el valor de los hogares en que vive,
a menudo sin títulos de propiedad, la clase media baja y
los más pobres de Egipto. Pudimos constatar que el valor
económico de reemplazo de estos hogares (así sean
muy modestos) es de 241 billones de dólares. Esta cifra es
equivalente a 55 veces el valor de toda la inversión extranjera
en Egipto durante los últimos 200 años, incluyendo
el canal de Suez y la represa de Aswan, y 30 veces el valor de las
acciones que se cotizan en la bolsa de El Cairo".
El rezago en la titularización de las viviendas urbanas
o de las parcelas en las que trabajan los más pobres de Colombia
no es menos alarmante. Según estudios recientes, el 40 por
ciento de las viviendas urbanas y el 35 por ciento de los predios
rurales del país carecen de adecuada titularización.
La moraleja que fluye de las tesis de De Soto es, pues, bastante
clara, pero trascendental. Una de las mejores estrategias de desarrollo
y de lucha contra la pobreza que puede emprender cualquier gobierno
-manteniendo la más pura filosofía de una economía
de mercado- es facilitar la formalización de los derechos
de propiedad de los sectores más pobres de la sociedad.
Esto les daría a los más desvalidos una palanca formidable
(que probablemente nunca podría ofrecerles ningún
gobierno a través de mecanismos presupuestales directos)
para desarrollar su iniciativa y para financiar con dignidad su
propio destino. Y así, en buena medida, superar colectivamente
la pobreza. Tal es la clave del misterio de Hernando de Soto.
Juan Camilo Restrepo es economista de la Universidad Javeriana
en Colombia y Doctor en Derecho Administrativo de la Universidad
de París. Ex candidato a la presidencia y ex Ministro de
Hacienda de Colombia.
Este artículo fue publicado en el Diario el Tiempo de Bogota
el 21 de Abril de 2004. Copyright © 2004 Casa Editorial El
Tiempo S.A.
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