25 de agosto de 2005

¿Reforma o aumento de los impuestos?

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por Chris Edwards

Chris Edwards es Director de Estudios de Política Fiscal de Cato Institute.

¿Será que el Presidente Bush reversará su record de cortar impuestos y aumentará los impuestos? A primera vista aquello parece poco probable porque el presidente no quisiera manchar su record de cortar impuestos. Pero la “reforma de impuestos” ha reemplazado los “cortes de impuestos” en la agenda de Washington y eso presenta algunos peligros para los contribuyentes.

El panel de reforma de impuestos del presidente, dirigido por el ex-Senador Connie Mack, reportará sus conclusiones en septiembre. El panel tiene la tarea de proponer opciones que sean neutrales en cuanto a los ingresos, lo cual parece eliminar la opción de un aumento en impuestos. Sin embargo, en por lo menos tres formas los impuestos más altos amenazan ser parte de la reforma de los impuestos.

La primera amenaza es el impuesto mínimo alternativo. Los ingresos de este impuesto adicional se espera que exploten de $20 mil millones en el 2005 a $112 mil millones para el 2010. La administración dice que quiere fijar el impuesto mínimo alternativo en una base neutral en cuanto a los ingresos—pero aquello significa rendirse a un aumento de impuesto de cerca de $750 mil millones a lo largo de la próxima década. El panel de impuestos del presidente ha incluido similarmente crecientes ingresos del impuesto mínimo alternativo como base, introduciendo de esta manera un aumento de impuestos en la reforma de impuestos.

Los aumentos de impuestos son malos económica y políticamente. Consideren un paquete de impuestos que combine la eliminación del impuesto mínimo alternativo con la eliminación de algunas exenciones impositivas, tales como la deducción de impuestos estatales. Los contribuyentes verían lo primero como un beneficio futuro intangible, pero lo segundo los afectaría muy directamente.

Una mejor idea es eliminar el impuesto mínimo alternativo de la reforma de impuestos y compensar el impacto presupuestario con la disminución del gasto público. La mayoría de los políticos, incluyendo a los conservadores de los estados con impuestos altos, dicen que ellos favorecen la reforma del impuesto mínimo alternativo, entonces hagamos eso primero. Luego, un paquete de reforma de impuestos podría combinar un corte de los niveles de impuestos con la terminación de las deducciones por impuestos estatales entre otras exenciones. Aquello sería un intercambio justo que los contribuyentes entenderían.

Una segunda amenaza de impuestos parte de que el panel del presidente usa la evaluación estática de ingresos para proponer impuestos. Esto no es un asunto oscuro de contabilidad. La evaluación estadística resultará en una reforma que recaude demasiado dinero si es implementada porque los beneficios del crecimiento no serán considerados como lo serían con una evaluación dinámica.

El uso de la evaluación estática también significa que las propuestas del panel serán menos viables políticamente. Consideren los cambios en el impuesto corporativo. Un paquete de reforma podría incluir un corte en el nivel de impuestos a cambio de eliminar algunas exenciones de impuestos ineficientes. Un análisis estático podría demostrar que terminar tales exenciones podría recaudar suficiente dinero para reducir la carga impositiva corporativa por 5 puntos de porcentaje.

Sin embargo, sabemos que una disminución de la carga impositiva de las corporaciones perdería tan solo cerca de la mitad del ingreso que una evaluación estático indicaría debido a los efectos del crecimiento positivo a largo plazo. Por lo tanto un puntaje dinámico demostraría que eliminar estas particulares exenciones impositivas permitiría un corte de 10 puntos de porcentaje en la carga impositiva corporativa. Aquel corte más grande generaría un respaldo más fuerte del sector empresarial para la reforma.

Una tercera amenaza de impuestos es que un aumento en el ingreso podría llegar a ser parte del paquete de reforma mientras este circula por el congreso. Los legisladores podrían ver a la reforma de impuestos como una oportunidad para crear un nuevo impuesto de valor añadido para pagar por los crecientes costos de los programas de beneficios estatales. Desafortunadamente, el presidente Bush tiene un record de mandar leyes orientadas hacia la reforma al congreso, las cuales son convertidas en leyes de gobierno grande y luego él las firma para apuntarse una victoria legislativa. La ley de educación del 2002 y la de drogas de prescripción del 2003 son ejemplos increíblemente deprimentes.

¿Podría darse un desastre similar con la reforma de los impuestos? ¿Firmaría el presidente una ley de “reforma” que hiciera sus anteriores cortes de impuestos permanentes, metería por ahí exenciones para sus causas favorecidas tales como la educación e impondría un impuesto de valor añadido para ganar los votos de los halcones de déficit? Yo tengo miedo de que tal “compromiso bipartidista” creará un motor de impuestos más poderoso que generaría un crecimiento aún mayor del gobierno.

El presidente debería ser felicitado por poner la reforma de impuestos en la agenda y por conformar un distinguido panel para la reforma. Pero los liberales deberían vigilar de cerca el proceso. Ellos deberían rechazar los aumentos de impuestos relacionados con la eliminación del impuesto mínimo alternativo. Ellos deberían asegurar que el congreso evalúe de manera dinámica las opciones propuestas por el panel del presidente. Y ellos deberían obstruir la reforma de impuestos si se convierte en un vehículo para balancear el presupuesto en lugar de ser un vehículo para crear una economía de mayor crecimiento.

Traducido por Gabriela Calderón para Cato Institute.