3 de mayo de 2005

Libertad difícil de vender

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por Tibor R. Machan

Tibor R. Machan es un académico investigador de la Hoover Institution, profesor de la Escuela Agyros de Negocios de la Universidad Chapman, y académico asociado del Cato Institute.

En las conferencias que participo dedicamos muchas horas a discutir por qué la sociedad libre no es tan popular como debiera serlo y por qué tanta gente se opone a apoyar el concepto de una sociedad libre. Muchos intelectuales destacados se lamentan de esa situación y Milton Friedman sugirió en su famoso libro “Capitalismo y libertad”, publicado en 1962, que se trata de una grave deficiencia porque no hay suficiente presión para reducir rápidamente el tamaño del gobierno y para ampliar el alcance del sector privado. Eso es lo que se lograría al ganar la pelea por la libertad, aun tomando en cuenta que en términos prácticos se han ganado algunas batallas importantes, especialmente desde el colapso de la Unión Soviética y que hoy podemos palpar la miserable realidad de países como Cuba y Corea del Norte. Inclusive, hemos visto el retroceso ocurrido en Alemania y Francia.

La realidad es que aun si ofrecemos los mejores argumentos y demostramos cuán superior es la libertad, esto no nos garantiza la victoria. La gente no escoge siempre lo que es mejor para ellos, razón por la cual no importa la solidez de los argumentos a favor de la libertad individual, demasiadas personas prefieren tomar atajos, rechazan asumir responsabilidad por su propia conducta y creen que pueden siempre lograr que el gobierno obligue a otros a cargar con sus responsabilidades.

Los más frecuentes argumentos a favor de la libertad demuestran la eficiencia de instituciones –el conjunto de leyes y costumbres– que respetan la libertad individual en proveer prosperidad y en darle a la gente lo que realmente desean. Aunque positivo, esto no logra convencer del todo a la gente.

La libertad es algo que la gente puede usar para bien o para mal y si la usan para bien, no pueden probarlo y tienen pocas defensas contra las críticas de quienes prefieren un gobierno grande, redistribuidor y restrictivo. Fíjense cuántos nos critican por ser exitosos, a nivel personal si hemos acumulado fortuna o a nivel nacional, cuando Estados Unidos se convierte en el blanco de la envidia.

A fin de cuentas, la libertad requiere una defensa moral. Hay que dejar claro que sólo bajo un régimen de gran libertad individual puede uno lograr sus metas personales, incluyendo la prosperidad económica. Por encima de todo hay que poner énfasis en el hecho que los individuos deben tomar sus propias decisiones, cualquiera que sea el resultado. También es vital demostrar que el objetivo de lograr el éxito personal, de conseguir la propia felicidad es algo extraordinariamente positivo y también es una buena causa.

Sí lo es, pero mucha gente lo niega y la mera eficiencia de la libertad no logra vencer las dudas y las múltiples objeciones de los colectivistas y de aquellos que dicen amar al prójimo.

Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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