27 de mayo de 2004

La película 'El día después de mañana': Temores infundados

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por Patrick J. Michaels

Patrick Michaels es Académico Titular de Estudios Ambientales para Cato Institute.

Como científico, me erizo cuando mentiras disfrazadas de “ciencia” se usan para influir el discurso político. El ejemplo más reciente es la película sobre el desastre del calentamiento global, El Día Después de Mañana (anunciada originalmente en inglés como The Day After Tomorrow).

Este filme es propaganda diseñada para movilizar la política pública en EE.UU. en materia de cambio climático. Al menos eso es lo que deduzco del comentario del productor Mark Gordon, que “parte de la razón por la que hicimos esta película” fue “crear conciencia sobre el medio ambiente”.

El vocero de Fox, Jeffrey Godsick, dice: “El verdadero poder de la película es generar conciencia sobre el asunto de (calentamiento global)”.

La trama de la película va así: El calentamiento global hace que la corriente del Golfo se detenga. Esta corriente normalmente trae el calor tropical al Norte y hace de Europa un lugar mucho más cómodo que lo que debería ser en su latitud norteña. El calor sigue atrapado en los trópicos, las regiones polares se enfrían más y, de pronto, la atmósfera desata una “gran tempestad”. La frígida estratosfera cambia de lugar con nuestra habitable troposfera y, en cuestión de días, se genera una era de hielo. Las temperaturas caen 100 grados por hora en Canadá. Huracanes destrozan Belfast. La gente en Japón es golpeada por granizo del tamaño de una bola de boliche. Si sólo hubiéramos escuchado a los científicos preocupados y detenido el calentamiento global mientras hubiéramos podido.

Cada uno de estos fenómenos es físicamente imposible.

Comencemos con la corriente del Golfo. Carl Wunsch, un profesor de oceanografía física en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), sabe más sobre corrientes marinas que nadie. Él piensa que las tonterías de El Día Después de Mañana empañan la seriedad del asunto del calentamiento global. Por eso recientemente escribió en la prestigiosa revista científica Nature que el escenario presentado en la película requiere que “uno apague el sistema de vientos o detenga la rotación de la tierra o ambos”.

La estratosfera se volverá la troposfera cuando las tres leyes de la termodinámica sean revocadas. El granizo no puede alcanzar el tamaño de una bola de boliche porque su crecimiento está limitado por la gravedad. Los huracanes no pueden golpear Belfast porque la isla de Irlanda los destruiría.

¿Cómo sé tanto de una película que no se ha estrenado aún? He visto las propagandas y leí y critiqué el libro sobre el que se basa, The Coming Global Superstorm (La próxima gran tempestad global, podría ser su título en español) escrito por Art Bell y Withley Strieber. En el trabajo anterior de Strieber, Communion (Comunión), él explicó que había sido advertido del Apocalipsis futuro por extraterrestres. Y la manera como ese conocimiento fue comunicado es más una imagen para un sitio web para adultos que para un periódico familiar. Lo que está en el sitio web de la película es peor –nada más que puras mentiras.

También insiste que lo que se presenta en la pantalla ya ha comenzado.

¿“Sabía usted,” dice la página, “que hubo más tornados registrados en Mayo de 2003 que en cualquier otro mes”?

Miré las estadísticas federales sobre tornados y, en efecto, éstas están incrementando y hubo un pico en Mayo de 2003. Luego determiné el número de estaciones de radar y su tipo. Cuando nuestra primera red de rastreo de tornados fue establecida en los 1960 y 70s, el número de tornados se incrementó proporcionalmente, luego se niveló en un nivel inferior hasta que los nuevos radares Doppler se establecieron en 1988. Tomó una década para poner este sistema a funcionar y el número de tornados reportados se incrementó de la misma manera.

Luego definí el número de tornados severos. Si hay algún cambio, es que están disminuyendo. Los llamativos radares Doppler simplemente están detectando tormentas más débiles que causan poco, si algún, daño.

También el sitio web insinúa que el calentamiento global está empeorando los huracanes. Christopher Landsea, el más apto para ser denominado científico de los huracanes del mundo, ha estudiado los vientos máximos en estas tormentas medidas por avión y encuentra un descenso significativo.

¿Calentamiento global? Algunos científicos piensan que el cambio climático fortalece a El Niño, la gran oscilación atmosférica responsable de una variación en el clima –lo cual es bueno y malo. El Niño es conocido por destrozar huracanes. O sea que es más probable que el cambio climático esté debilitando estas tormentas que aumentándolas.

¿Se saldrán con la suya Godsick y Gordon? Seguramente ellos han sido ayudados e incitados por MoveOn.org, el grupo activista de izquierda y el juguete político del multimillonario George Soros. Ellos tienen a Al Gore al frente y al centro, ovacionando la película. Tienen su sitio web que usa la película para obtener apoyo para la legislación propuesta por los senadores John McCain, Republicano de Arizona, y Joe Lieberman, Demócrata de Connecticut, para reducir las emisiones de dióxido de carbono, que fue derrotada por sólo 12 votos el pasado otoño. Hay una gran sequía en el Oeste de EE.UU., por la que un editorial del New York Times culpó al calentamiento global. El asunto está lo suficientemente caliente como para influir en los votos.

Recuérdese que los humanos han calentado ligeramente el planeta en las décadas recientes, pero la correlación entre la sequía del Oeste de EE.UU. y el calentamiento es cero.

De ninguna manera estoy criticando la libertad de expresión de cada cual. Pero recuérdese que esa clase de propaganda puede tener consecuencias. La medida de McCain y Lieberman imita el infame Protocolo de Kyoto sobre calentamiento global de las Naciones Unidas, del que muchos científicos reconocen que no hará nada medible respecto de la temperatura planetaria en el futuro en que la política pública pueda tener impacto. Pero costará dinero.

Este no es el primer intento que hace Hollywood para asustar a las personas en su forma de pensar. ¿Qué decir sobre la película anti-nuclear de Jane Fonda en 1979, The China Síndrome (El síndrome de China)?

Doce días después de su estreno, ocurrió el accidente en Three Mile Island. A pesar del hecho que sólo liberó pequeñas cantidades de radiación, la política de histeria efectivamente mató cualquier nueva planta nuclear.

Haga una analogía entre la sequía del Oeste de EE.UU. y Three Mile Island y tendrá una idea.

O, ¿qué decir de la película de 1983, The Day After (El Día Después), cuyo propósito fue fortalecer el movimiento anti-nuclear? Falló.

El Día Después de Mañana agrega solo un día más a The Day After (El Día Después), y merece el mismo destino. Las mentiras disfrazadas como ciencia nunca deberían determinar cómo vivimos nuestras vidas.

Traducido por Javier L. Garay Vargas para Cato Institute.