1 de marzo de 2004
Por qué las prohibiciones de los juegos de azar en Internet no funcionarán
por Koleman Strumpf
Koleman Strumpf es profesor asociado de Economía en la University of North Carolina-Chapel Hill y Académico visitante en el Cato Institute.
Con el incremento constante de la actividad comercial en Internet, el Congreso de los Estados Unidos se ha estado moviendo hacia una prohibición formal de los juegos de azar en Internet. Mientras que tales políticas podrían fundamentarse desde un punto de vista moral, es poco probable que tengan éxito limitando las apuestas en línea. Debido a que las operaciones de juego en Internet están situadas a menudo fuera de los Estados Unidos, es poco lo que Washington puede hacer para restringir esas acciones.
Por otra parte, una política de prohibición tiene efectos perversos y anima el comportamiento que intenta reprimir. Esto se puede apreciar con un estudio mas de cerca de una de las formas más populares de juego: las apuestas deportivas. Hay una gran demanda para las apuestas deportivas y ha surgido un gran sector ilegal para proveer esta actividad, a pesar de una prohibición de muchos años. También es probable que falle una restricción similar a todas las apuestas deportivas basadas en Internet. Un régimen legalizado es una mejor manera de atenuar los peligros potenciales de las apuestas en Internet.
Para comenzar, vamos a echar un vistazo más de cerca a las apuestas en deportes importantes que actualmente son ilegales en todos los estados, excepto en Nevada, sin importar si involucra al Internet. Mientras que estas restricciones son impuestas principalmente por los estados, el gobierno federal se involucra si los apostadores cruzan de un estado a otro o hay sospechas de la implicación del crimen organizado. ¿Qué tan exitoso ha sido este régimen de prohibición en eliminar las apuestas deportivas? Por donde se lo mire, ha sido un fracaso. Un informe recientemente terminado de la National Gambling Impact Study Commission estima que los individuos apuestan entre $80 y $380 mil millones de dólares por medio de comisionistas ilegales. Esto es casi 100 veces la cantidad apostada en deportes profesionales con comisionistas legales en Nevada.
El tamaño total de los mercados de apuestas deportivas ilegales dice solamente parte de la historia. Recientemente terminé un análisis sobre los comisionistas ilegales en la ciudad Nueva York usando los registros de apuestas incautados en una serie de arrestos realizados por la Oficina del Fiscal de Distrito de Kings County (Brooklyn). Encontré que los comisionistas ilegales adoptan políticas que exacerban el daño potencial de las apuestas. Primero, ofrecen crédito a corto plazo y permiten a los apostadores jugar por una semana o más sin poner algún dinero por delante. La mayoría de los apostadores en mis expedientes serían considerados jugadores compulsivos, apostando casi cada día y poniendo centenares de dólares a la vez.
En segundo lugar, los comisionistas ilegales se aprovechan de los errores de la gente. Saben que muchos apostadores son aficionados a ciertos equipos. En el caso de los comisionistas que tengo expediente, alrededor de un cuarto de los apostadores parecen ser aficionados de los Yankees de Nueva York que constantemente apostaban a su equipo. Los corredores de apuestas entienden esta tendencia y hacen " discriminación de precios" contra tales apostadores: les cargan un precio más elevado para sus apuestas a los Yankees. Mientras que la discriminación de precios tiene un papel importante en los mercados libres, es probable que el uso constante de él sea imposibilitado si las apuestas deportivas fueran legalizadas.
Actualmente las apuestas por Internet están proliferando. Las operaciones del Internet que abastecen a los ciudadanos estadounidenses funcionan desde países tan diversos como Antigua, Costa Rica y Australia.
Suponiendo que continúen las tentativas actuales de prohibir las apuestas deportivas por Internet, ¿Qué podemos esperar de esto? Primero, habrá una alianza cada vez mayor entre los corredores de apuestas en Internet y los tradicionales comisionistas ilegales. Los corredores de apuestas callejeros tienen experiencia en el abastecimiento y el mantenimiento de crédito financiero, lo cual sería difícil proporcionar para los corredores de apuestas por Internet dada la dificultad de hacer cumplir un contrato de crédito a la distancia. Ya hay evidencia de que los operadores por Internet han comenzado a pagar a sus primos ilegales ubicados dentro de Estados Unidos para operar su negocio de crédito. Tal interacción ayudará a reforzar la influencia del sector ilegal y exacerbará los problemas percibidos de las apuestas deportivas, por ejemplo facilitar el lavado de dinero.
En segundo lugar, la prohibición conducirá a los operadores de Internet a irse lejos de los EE.UU.. Una característica importante del Internet es que hace irrelevante la distancia física y desde la perspectiva de los apostadores es tan conveniente apostar en línea con un comisionista de Antigua como con uno de la calle. A medida que los corredores de apuestas se mueven más lejos del territorio estadounidense para escapar de su influencia, se volverá más y más difícil legalizar en el futuro las apuestas por Internet, a la vez que estos consiguen refugiarse lugares costa afuera.
Una política más sensata sería legalizar a los corredores de apuestas en Internet. Esto permitiría que las políticas fueran puestas en su lugar y podría limitar los excesos potenciales del juego y reducir al mínimo el papel del elemento criminal. Como ventajas colaterales, un régimen legalizado desplazaría probablemente las extensas operaciones ilegales. Quizás es comprensible que tal opción sea considerada raramente. Los juegos de azar son un tema que genera pasiones en muchos. Pero el argumento para la legalización y la regulación debería de tener mucho atractivo tanto para los opositores como para los partidarios de las apuestas.
Traducido por Nicolás López para Cato Institute.

























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