2 de octubre de 2003

Las relaciones futuras de América Latina con el BM y el FMI

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por Ian Vásquez

Ian Vásquez es Director del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute.

Las reuniones anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional concluyeron la semana pasada en Dubai. El 29 de septiembre, el boletín Latin America Advisor le preguntó a Ian Vásquez ¿qué conclusiones sacan los países en desarrollo, en especial los latinoamericanos, de estas reuniones en términos de sus relaciones futuras con estas dos instituciones multilaterales?

América Latina no debería esperar mucho de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Dubai. Tanto el Banco como el Fondo han estado dispensando créditos y consejos para la región por aproximadamente 50 años y no se puede decir que han promovido exitosamente el crecimiento sostenible o reformas económicas.

El desdichado colapso de las negociaciones de la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio en Cancún hace dos semanas podría estimular a las agencias multilaterales de préstamos y a sus clientes latinoamericanos a intensificar las relaciones de ayuda externa, pero eso sería un gran error.

Los líderes regionales deberían tomar nota de que se ha formado un consenso general alrededor de los siguientes puntos:

  • No hay una correlación entre la ayuda y el crecimiento.
  • La ayuda dirigida a países con políticas erróneas no sirve y contribuye al endeudamiento.
  • La ayuda condicionada a reformas de mercado ha sido un fracaso.
  • Los países que han adoptado políticas de mercado lo han hecho debido a factores que no están relacionados a la ayuda, tales como crisis económicas, el cual es el caso en América Latina.

Tampoco los préstamos del FMI, con su famosa condicionalidad, han funcionado. En la práctica, el crédito del Fondo ha sido de largo plazo. Al menos 18 países de la región han dependido de la ayuda del FMI por 20 ó más años. Aunque las intervenciones del Banco y el Fondo minan al mercado y retrasan las reformas económicas, no debiéramos esperar que el historial de ninguna agencia cambie en el futuro cercano.

El FMI, por ejemplo, aprobó recientemente un nuevo préstamo para Argentina luego de que el país declarara una moratoria de pagos sobre la deuda del Fondo, a pesar de que no hay ningún progreso de política económica visible. El Banco está haciendo afirmaciones dudosas de que ha aprendido del fracaso de los programas de ayuda externa en el pasado y está haciendo un llamado por duplicar los flujos de ayuda externa.

En los siguientes años, las economías relativamente exitosas de Chile, El Salvador y México continuarán distinguiéndose de las Venezuelas y Argentinas de la región. Los desempeños divergentes deberían dejar aún más claro que la región necesita libertad económica en lugar de ayuda externa.

Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.