1 de abril de 2003
Ántrax: Más miedo que amenaza
por Steven Milloy
Steven Milloy es investigador asociado del Cato Institute y es autor de Junk Science Judo: Self-defense Against Health Scares and Scams (Cato Institute 2001).
Los titulares de las últimas semanas asustan a cualquiera: "Un ataque de ántrax podría matar a 100.000 personas" y "Simulacro de bio-ataque en una ciudad grande predice muertes masivas con una distribución previa de antibióticos."
Los titulares tuvieron su origen en la publicación el 17 de marzo de un nuevo estudio de la Academia Nacional de Ciencias el cual predice que un ataque a gran escala de ántrax en una de las principales ciudades de Estados Unidos podría causar 123.000 muertes, dado el actual estado de preparación.
El estimado está basado en un modelo matemático de un escenario en donde 2.2 libras de esporas de ántrax son liberadas a 100 metros de altura sobre un área urbana de 11.5 millones de personas sin que nadie sea tratado hasta 48 horas después del ataque.
El modelo predice que un 13.1% de la población (1.49 millones) resultarán infectados y que un 8.3% de aquellos infectados morirán (123.000) en un área de 192 kilómetros de longitud y 18 kilómetros de ancho.
Los investigadores hicieron varias recomendaciones sanitarias, incluyendo expandir la cobertura de la red de atención médica y el almacenamiento doméstico de antibióticos tales como Cipro. Ellos afirman que se pueden salvar 60.000 vidas si los antibióticos están disponibles inmediatamente.
Desdichadamente, el modelo matemático empleado tiene deficiencias significativas. Dichos modelos son únicamente tan buenos como el pensamiento que contribuye a ellos. De otra forma, son tan útiles como las bolas de cristal.
El modelo asumió que todas las miles de millones de esporas de ántrax en las hipotéticas 2.2 libras liberadas son capaces de causar una infección. Este probablemente no sea el caso.
Las esporas de ántrax deben ser lo suficientemente pequeñas como para infiltrar los espacios alveolares del pulmón. Esto requeriría esporas finamente molidas y tratadas especialmenteconocido como ántrax armado-el cual no es fácil de fabricar, especialmente en grandes cantidades.
Una vez liberadas en el aire, muchas esporas se combinan con el polvo y la suciedad, formando cúmulos demasiado grandes como para penetrar los pulmones.
El modelo parece asumir que la totalidad de la población objetivo va a estar en la calle en el momento del ataque, haciéndola especialmente vulnerable a las esporas que caen del cielo. Sin embargo, la mayoría de la gente tiende a estar en interiores en todo momento. Cualquier espora que pueda entrar en los edificios tendería a asentarse sin causar ningún daño.
El modelo matemático ignora en gran medida la posibilidad de condiciones meteorológicas poco favorables, y en su lugar simula una brisa constante de 16 kilómetros por hora.
Pero un viento más fuerte o cambiante probablemente dispersaría las esporas a concentraciones menos nocivas. Muy poco viento, y las esporas caerán al suelo, mezclándose con el polvo y la suciedad sin que se puedan elevar nuevamente en concentraciones peligrosas.
Los investigadores reconocieron en su estudiopero aparentemente no a la prensaque su modelo "podría ser muy simplista para monitorear y predecir las concentraciones espaciotemporales del ántrax luego de un ataque verdadero."
Además, las predicciones del modelo entran en conflicto con la única población de gran escala expuesta al ántrax. En 1979, esporas de ántrax escaparon de una instalación de armas biológicas soviética, infectando a 79 personas y matando a 68 en un área urbana de 1.2 millones.
No es un número de víctimas insignificante, pero tampoco son miles de bajas.
El bioterrorismo en masa con ántrax no es un juego de altas probabilidades. El grupo terrorista Aum Shinrikyo dispersó en varias ocasiones aerosoles de ántrax en Tokio, fracasando en causar alguna enfermedad.
Una cosa es fabricar y distribuir pequeñas cantidades de ántraxcomo sucedió con los ataques por correo de Octubre del 2001pero otra muy diferente es distribuir efectivamente cantidades masivas desde las alturas.
Quizás la deficiencia más inquietante del modeloy la que levanta más interrogantes sobre la posibilidad de un motivo sensacionalista de parte de sus diseñadores-es que el mismo no fue diseñado para proveer una variedad de resultados dependiendo de condiciones diversas. A como está, el modelo esencialmente retrata un solo resultado basado en la poco probable acumulación de los peores escenarios.
Un mejor modeloes decir, uno que asuste menos y que llame menos la atenciónproveería resultados potenciales para una variedad de escenarios (condiciones climáticas diversas, tamaño de las esporas, tasas de infección y distribución de la población) y asignaría probabilidades para sus incidencias.
Dichos resultados le proveerían a las autoridades gubernamentales y sanitarias mayor información sobre las cuales elaborar decisiones de preparación. Si un ataque masivo de ántrax es poco probable, no deberíamos gastar mucho tiempo preocupándonos por eso.
Este modelo parece estar diseñado para conmocionar y asustarno para informar. ¿Suena como a otra clase de terrorismo?
Traducido por Juan Carlos Hidalgo para Cato Institute.



























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