3 de diciembre de 2002

Argentina tiene una esperanza

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por José Piñera

José Piñera fue el ministro del Trabajo y Previsión Social de Chile responsable de la reforma radical del sistema de pensiones en 1980 (www.josepinera.com), es co-presidente del Proyecto para la Privatización de la Seguridad Social del Cato Institute, y presidente del International Center for Pension Reform (www.pensionreform.org).

Según un estudio publicado por el diario trasandino Clarín, realizado basándose en encuestas de las consultoras MORI Argentina y Latinobarómetro, cerca del 30% de los argentinos quiere emigrar. Además, el 66% opinó que hará falta una década o más para que Argentina sea un país con buenas condiciones de vida.

Recuerdo haber sido invitado por una semana a Moscú por el Presidente electo Vladimir Putin en abril del 2000, cuando Rusia se encontraba en medio de una crisis económica fenomenal, incluida la cesación de pagos de su deuda externa y una fuerte recesión. La inmensa mayoría de los expertos, incluyendo el posterior Premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz y el empresario-filántropo George Soros, hablaban de que Rusia estaba perdida. Una prestigiosa revista norteamericana publicó un dossier de ensayos agrupados bajo el título "Who lost Russia?". También fue invitado esa semana el Ministro de Economía de Nueva Zelanda, Roger Douglas, que fuera el responsable de la exitosa transformación económica de libre mercado de ese país, pese a ser el líder del Partido Laborista. Nuestra conclusión fue que si se adoptaba un conjunto de políticas públicas liberales y coherentes, Rusia podía despegar en poco tiempo. Al regresar a Nueva York expliqué ante una concurrencia escéptica esta visión optimista en un seminario del Cato Institute en el Waldorf Astoria ("A Chilean Model for Russia", Foreign Affairs, October-November, 2000).

En un articulo en el Moscow Times de hace sólo unos días titulado "How Russia was Won", Anders Aslund, el reputado experto en Rusia del Carnegie Endowment for International Peace, afirma lo siguiente: "Hace poco Rusia estaba sepultada por una horrenda debacle financiera. Hoy día eso es difícil de creer. La opinión generalizada ahora es que ese fue precisamente el toque de alerta que el país necesitaba. Rusia hoy en día no solo tiene una economía estable sino también una muy dinámica. Después de tres años de un crecimiento económico promedio de 6.5% anual, la preocupación es que descenderá a solo 4% en el 2002. El presupuesto posee un superávit, los excedentes de balanza comercial y cuenta corriente son enormes, y la deuda externa del gobierno ha caído por debajo del 40% del PGB. Pocas veces una crisis ha sido resuelta con mayor éxito".

La moraleja del caso de Rusia para Argentina es que las economías pueden dar vuelta hacia arriba casi con la misma velocidad con que se derrumban. Lo que sucede es que los actores de un mercado "internalizan" de inmediato el "valor presente" de un cambio de políticas públicas. Es por ello, por ejemplo, que el mero anuncio creíble del descubrimiento de un remedio contra el cáncer por una empresa farmacéutica multiplica instantáneamente el precio de sus acciones, aún cuando puedan faltar meses o años antes de que se venda el primer medicamento. Lo mismo sucede con un país. En el caso de Argentina, por ejemplo, en el momento en que haya un Presidente, Congreso y equipo económico con un plan económico liberal, serio y compartido, los mismos argentinos—mucho antes que los inversionistas extranjeros—retornarán miles de millones de dólares al país en un asunto de semanas buscando comprar activos o realizar inversiones en el momento atractivo del despegue de su economía, y esa misma decisión fortalecerá el círculo virtuoso acelerando los resultados económicos positivos del plan.

En esos porcentajes terribles de desilusión que muestra la citada encuesta, está, al mismo tiempo, el drama y la esperanza de salvación de Argentina. Después de todo, son esas mismas personas las que van a votar en el 2003. La pregunta clave entonces es: ¿Habrá algún candidato presidencial que ofrezca y explique con coraje, credibilidad y seriedad, un camino simple y probado, aquel del modelo económico chileno? Si en estas circunstancias los ciudadanos argentinos no lo eligen Presidente por amplia mayoría, entonces habrá que comenzar a pensar en una nueva elección... de ciudadanos.