19 de abril de 2002
Los impuestos y el estado de derecho
por Richard W. Rahn
Richard W. Rahn es Director del Center for Economic Growth y académico asociado al Cato Institute.
Sabemos que los gobiernos totalitarios abusan de sus ciudadanos, pero menos conocido es el hecho que aún esos gobiernos pretenden actuar bajo el imperio de la ley y que a la gente la castigan por haber cometido supuestos delitos.
Esos gobiernos totalitarios suelen promulgar miles de nuevas leyes y regulaciones cubriendo casi toda actividad humana y son de tal complejidad que nadie puede saber si está faltando a una de ellas; por lo tanto, cualquiera puede ser encontrado culpable de algo, y se destruye, así, el estado de derecho.
Estados Unidos avanza en esa peligrosa dirección por la multiplicación y complejidad de las leyes y regulaciones. Las reglas del impuesto sobre la renta ya sobrepasan las 10 mil páginas y los cientos de miles de regulaciones. Se trata de algo tan complejo que nadie es capaz de comprenderlo todo.
En esta época del año, varias publicaciones financieras llevan la información de hipotéticos contribuyentes a varias oficinas del impuesto sobre la renta y a contadores especializados en declaraciones de impuestos, pidiéndoles que calculen el monto a pagar. Todos los resultados suelen ser diferentes y las diferencias suelen ser grandes. Parece divertido, pero el problema crece año tras año.
El resultado es que decenas de millones de individuos y empresas que tienen la mejor intención de cumplir con la ley pueden ser atacados por un agente del impuesto por interpretar una ley o regulación de manera diferente a la suya. Así cualquiera puede ser multado y hasta encarcelado, dependiendo del carácter vengativo de los funcionarios que le toquen.
Se nos dice que la ignorancia de las leyes no es excusa, pero resulta que las reglas del impuesto sobre la renta están mucho más allá de la comprensión humana, lo cual ha sido admitido inclusive por altos funcionarios del Tesoro. Que la ignorancia de las leyes no es excusa de su incumplimiento era algo muy razonable cuando Moisés bajó de la montaña con las Tablas de la Ley, los diez mandamientos que todo el mundo entiende.
Hoy, el contribuyente puede ser multado y encarcelado por no cumplir con una ley o regulación que ni siquiera los miembros del Congreso pretenden comprender cabalmente.
La función básica del gobierno en una sociedad libre es proteger a la gente y a sus propiedades. Ese principio fundamental ha sido invertido y la oficina del impuesto se ha convertido en predador, haciendo del el ciudadano su presa. Jefferson nos había advertido que "cuando el gobierno teme a la gente hay libertad y cuando la gente teme al gobierno hay tiranía".
¿Qué se debe hacer? La respuesta correcta es abolir el impuesto sobre la renta, reemplazándolo con impuestos al consumo. El impuesto sobre la renta no tiene arreglo posible porque es inherentemente, complejo e intruso.
Una táctica para lograr la simplificación de las leyes impositivas es que todos los congresistas tengan la obligación de publicar en Internet la totalidad de sus declaraciones de impuestos cada año. El propósito sería que quedarían al descubierto las diferencias en las declaraciones y por vergѼenza procederían entonces con las reformas necesarias.
Algunos congresistas argumentan que la nación no se puede dar el lujo de simplificar las leyes del impuesto y a estos debemos recordarles que una sociedad libre y próspera no puede existir cuando se cree que el cobro de impuestos es más importante que el estado de derecho.
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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