24 de octubre de 2001

Todo depende

Printer-friendly versionSend to friend

por Roberto Salinas-León

Roberto Salinas León es presidente del Mexico Business Forum.

Una cosa es (casi) segura de los "pronósticos" económicos que el gobierno federal mexicano está manejando para el marco macroeconómico 2002: (casi) ninguno de ellos se dará, por lo menos con la exactitud numérica presentada. Una lección de este año es que nada nunca permanece igual. La figura del ceteris paribus es una ficción académica, ya sea para bien (un choque externo positivo) o para mal (un choque negativo). Un modelo dinámico sólo puede hablar de tendencias, escenarios, oportunidades y posibilidades, pero no de lo que va a pasar en el futuro. En el futuro... todo depende.

Curioso, por lo mismo, que hace exactamente un año el debate económico se daba alrededor de ese horror conceptual llamado "sobrecalentamiento." Ahora, los observadores han reaccionado con marcado pesimismo, apuntando, sobre todo entre la comunidad de  empresarios, sobre la necesidad de aflojar las riendas monetarias, estimular la actividad de la planta productiva, revivir la demanda por medio de un paquete de estímulos macro, o de plano subsidiar por medio de apoyos fiscales a los sectores más deprimidos. Esto sí nos llevaría a un auténtico sobrecalentamiento: los chocolates y las bebidas alcoholicas como el remedio para sacar al cuerpo económico de su condición letárgica. 

Hay dos caras de la moneda. Por un lado, el escenario económico es bastante más pesimista de las oportunidades que se planteaban al inicio de la administración foxista. Por otro lado, hay que ver las cosas en perspectiva. Este año hemos tenido una gama bastante desafortunada de choques externos negativos: la dramática caída de la actividad económica de EUA, la contracción económica global, los riesgos de contagio derivados de los fuertes problemas en economías como Turquía o Argentina, la relativa sequía en los mercados de capital internacionales. Ah, y está ese choque externo que cambió el mundo para siempre: el 11 de septiembre del 2001.

A pesar de ello, y a pesar del estancamiento estructural de la lista de reformas pendientes, especialmente la reforma fiscal, el cuadro macro pinta mucho, pero mucho menos peor que el cuadro imperante en otros países. Y ni se diga del cuadro que se dio en el primer año de gobierno de las cuatro administraciones pasadas.

Es decir, a pesar de todo, el país dispone de la inflación más baja en las últimas tres décadas, tasas de interés a los niveles históricos más bajos de la época moderna, una caída del producto sin un descalabro financiero o cambiario, e incluso una ligera revaluación del tipo de cambio. La política monetaria no ha sido víctima de intereses especiales, y sigue su rumbo anti-inflacionario. Se está materializando, por fin, por primera vez en la vida de los miembros de la "generación devaluada" de este país (la mayoría de nosotros), un escenario donde el bienestar depende no de más dinero, sino de dinero que compre más.

En otras palabras, a pesar de todo, a pesar de este año negro en materia económica y financiera, estamos en el umbral de lograr la estabilidad de precios, o sea, un clima donde las decisiones económicas de todos los días no son afectadas por expectativas futuras de inflación. En ese escenario las decisiones de cuánto ahorrar, como invertir, qué comprar y cuando pagar se toman en forma independiente del futuro comportamiento de la inflación. Una consecuencia de esto, por cierto, todavía lejos de darse en nuestra economía, es que un aumento salarial se convierte en función de la productividad laboral, no de ajustes que se determinan por motivo de la inflación vigente.

Vaya, apenas hace unos años, una meta de inflación del 0% al 3% era considerada no tanto "controvertida" nuestro país, sino más bien signo de esquizofrenia. Hoy, es casi una realidad, independientemente de... si todo permanece igual. Por cierto, estos y otros temas serán abordados en la Conferencia Monetaria del Cato Institute, hoy en el Hotel Four Seasons de México, D.F. La lista de participantes destaca a gente de peso en la materia: Robert McTeer Jr., Presidente del Federal Reserve Bank of Dallas, Francisco Gil Díaz, Secretario de Hacienda y Crédito Público, Robert Mundell, Premio Nobel de Economía 1999, Steve Hanke, experto mundial en regímenes conocidos como consejo monetario, Guillermo Ortiz, Gobernador del Banco de México, y varios más.

¿Cuánto durará la desaceleración en los mercados emergentes de América Latina? Se lo diremos en nuestro reporte de esta conferencia, en este espacio, la próxima semana.