Expertos del Cato Institute opinan sobre el fracaso en el Congreso del plan del salvataje
(30 de septiembre de 2008)
Chile, Costa Rica y El Salvador son los paÃses con más libertad económica de América Latina
(16 de septiembre de 2008)
El ejército colombiano rescata a Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes
( 2 de julio de 2008)
Yon Goicoechea Ganador del Premio Milton Friedman por la Libertad 2008
(24 de abril de 2008)
Sobre las elecciones en Paraguay
(21 de abril de 2008)
El arte: ¿Objetivo o subjetivo?
por Alberto Benegas Lynch
Mercantilismo 101
por Juan Carlos Hidalgo
Sobre el federalismo
por Alberto Benegas Lynch
Evento: La revolución mundial de las pensiones y el futuro de España (Madrid, España)
Evento: Crisis financiera internacional: Desafíos y lecciones para países en desarrollo (San Salvador, El Salvador)
VIDEO: “Los paquetes de rescate son demasiado irresponsables”
Aquí puede ver la entrevista hecha a Ian Vásquez en CNN en Español sobre el plan de salvataje.
AUDIO: El plan de rescate carece de apoyo popular en EE.UU.
Aquí puede escuchar una corta entrevista a Juan Carlos Hidalgo acerca del plan de rescate para Wall Street propuesto por el gobierno estadounidense.
LIBRO: Libertad Económica en el Mundo; Informe Anual 2007
Aquí puedes descargar el texto entero de este libro publicado a principios de año por ElCato.org, El Economista (España) y Fraser Institute (Canadá). En este libro podrás encontrar puntajes de libertad económica a nivel mundial así como también un estudio acerca de cómo se esparce la apertura económica.
Lorenzo Bernaldo de Quirós en ABC Color (Paraguay) y en El Universal (Venezuela)
Michael Tanner en La Opinión (EE.UU.)
David Boaz en Libertad Digital (España)
Ian Vásquez en El Porvenir (EE.UU.)
Gabriela Calderón en El Universo (Ecuador)
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4 de abril de 2001
Kioto: Cuestión de matemáticas
por Patrick J. Michaels
Patrick Michaels es Académico Titular de Estudios Ambientales para Cato Institute.
Felicitaciones al Presidente Bush, el primer lÃder mundial que ha cuadrado a su administración para petrificar el tratado de Kioto.
Ya era hora. Además, es cuestión de matemáticas. Kioto fue probablemente el instrumento internacional más absurdo que llevara la firma del jefe del ejecutivo estadounidense.
Fuertes palabras, pero fáciles de respaldar con una pequeña clase fundamental de cambios climáticos. Si continuamos como hasta ahora, sin hacer nada y sin intentos dirigidos específicamente a popularizar tecnologÃas que reduzcan las emisiones de gases "invernadero", la temperatura de la tierra seguirá aumentando. Si promediamos los comúnmente llamados "modelos generales de circulación climática" que serán utilizados en el próximo compendio emitido por las Naciones Unidas respecto al clima, obtenemos una proyección de calentamiento de 2.2 grados Celsius (4 grados Fahrenheit) para los próximos cien años.
La mayorÃa de los modelos utilizados en el pasado (aunque no todos) exageran sus estimados respecto a la temperatura general del planeta, especialmente cuando se trata de las décadas más recientes. Cuando se ajusta la proyección media a esta realidad y al hecho cientÃfico de que una pequeña parte del calentamiento reciente se debe a cambios en el sol, baja inmediatamente el alza de temperatura esperada para los próximos cien años a alrededor de 1.4 grados Celsius (2.5 Fahrenheit). Varios cientÃficos, que van desde aquellos empleados por el gobierno británico (cuya posición radical frente al calentamiento global causó algunas revueltas callejeras el verano recÃen pasado), hasta los que forman parte de centros de pensamiento liberal, han analizado este cálculo para llegar a la misma conclusión.
Este último no es un gran número, y está distribuido en forma desproporcionada al incorporar al cálculo del nivel de calentamiento las temperaturas invernales más frÃas. Pero, más allá de todo esto, ¿qué diferencia sustancial traería Kioto?
La respuesta es: ninguna.
Por lo menos nada que pueda tener un efecto discernible en la manera en que el clima afecta nuestras vidas. Los cientÃficos de la administración Clinton ya contestaron esta pregunta por nosotros: si todos los paÃses hicieran lo que se comprometieron a hacer bajo el acuerdo de Kioto, la cantidad neta de disminución del calentamiento para el año 2100 serÃa 0.14 grados Celsius. Esto es el 6.4% del calentamiento promedio de los modelos de Naciones Unidas a los que me referà anteriormente.
¿Cuánto cuesta todo esto? Las estimaciones van desde un 1% a un 3.5% del PIB por año. Las sumas más elevadas asumen que existirá muy poca "transacción de emisiones" entre los paÃses, donde podrÃamos, por ejemplo, tomar crédito por las emisiones prevenidas en Africa, mediante la entrega a ese continente de tecnologÃas menos contaminantes. Debo mencionar que nuestros amigos europeos no quieren que contrapesemos la mayorÃa de nuestras emisiones con este acto humanitario. La figura final del costo total aperece exagerada, como un espejismo, si no podemos contener nuestras emisiones con árboles y tierras y nos vemos forzados a subir el nivel de precios de la energÃa. De nuevo, nuestros amigos europeos no dejan que esto ocurra. Por lo tanto, un 3% del PIB es la figura más probable.
Si uno quiere ver un microcosmos de lo que Kioto traerÃa, no hay que mirar más allá de California, salvo, claro, que ahà la falta de energÃa también debe exacerbarse con impuestos exagerados, a la propia energÃa.
Estos números son más que conocidos por la administración Bush, que necesita darlos a conocer al público y a la prensa medioambientalista, que nunca los menciona.
Piense en los mismos términos que se anliza un seguro. Sustituya "su casa" por el PIB. Según el acuerdo de Kioto, usted pagarÃa un 3% del valor de su propiedad, año a año. ¿Y si la casa se quema? Kioto le devolverá el 6.3% del valor total de la propiedad. ¿Eso es todo lo que obtiene por su dinero?
No. Es todavÃa peor. Kioto probablemente genere también graves daños al medioambiente. Es bien sabido que mientras más pudiente es una sociedad, más protege el medioambiente. Entre otras cosas, la gente tiene más capital para invertir en el desarrollo de tecnologÃa eficiente. Extirpar este capital mediante impuestos onerosos a la energÃa (necesarios para la promulgación del acuerdo de Kioto), tiene el pernicioso efecto adicional de entregar al gobierno un fondo virtualmente ilimatado para disipar, siendo que la inversión debiera ser patrimonio exclusivo de los individuos. Personalmente he perdido miles de dólares en Ballard Power Systems, una compañÃa de energÃa celular, y conduzco un Honda Insight que funciona a electricidad y gas (un gran vehÃculo que realmente logra 70 millas por galón). Pero no es la responsabilidad del gobierno el andar comprando acciones o automóviles para mà ni para nadie.
Finalmente, Kioto es irrelevante. La historia nos enseña que no podemos anticipar los cambios tecnológicos de los próximos cien años, pero podemos estar seguros que aquello que nos proporciona energía, el poder para hacer funcionar las cosas, será muy diferente a lo que nos hace funcionar hoy en dÃa. Compare los coches a caballo del 1900 con los más avanzados de nuestra época, que pueden ser manejados completamente por la Internet, por citar un ejemplo. No tengo idea de qué hará funcionar el mundo del 2100, pero dudo que produzca muchos gases "invernadero", dañinos o no.
Resuelva el problema matemático. Kioto fue un mal negocio, le importe o no el calentamiento global. Asà como es fabuloso que finalmente aparezca un lÃder mundial con la valentÃa suficiente para decir la verdad.