El ejército colombiano rescata a Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes
( 2 de julio de 2008)
Yon Goicoechea Ganador del Premio Milton Friedman por la Libertad 2008
(24 de abril de 2008)
Sobre las elecciones en Paraguay
(21 de abril de 2008)
Crisis diplomática entre Colombia, Venezuela y Ecuador
( 3 de marzo de 2008)
Gira de ElCato.org por Centroamérica y Colombia
( 4 de febrero de 2008)
La censura empieza
por Gabriela Calderón
Confusión de conceptos
por Gabriela Calderón
Asà hasta yo soy socialista
por Juan Carlos Hidalgo
VIDEO: La política exterior de EE.UU. hacia América Latina

Aquí Juan Carlos Hidalgo es entrevistado en el “Foro Interamericano” de Voice of America.
ESTUDIO: Qué hacer con el cambio climático
Indur M. Goklany demuestra en este estudio que "La mejor manera que tiene el mundo de combatir el cambio climático y promover el bienestar, en especial el de las poblaciones más vulnerables, es reducir las vulnerabilidades actuales a problemas relacionados con el clima que podrían exacerbarse por el cambio climático".
Cato en BBC Mundo (Reino Unido)
Gabriela Calderón en Diario El Universo (Ecuador)
Tom Palmer en Libertad Digital (España)
Johan Norberg en El Universal (Venezuela), en La Prensa (Nicaragua), y en El Universal (Venezuela)
Dan Griswold en Soitu (España)
Cato Institute
1000 Massachusetts Avenue,
N.W. Washington D.C.
20001-5403
Teléfono (202) 842-0200
Fax (202) 842-3490
25 de julio de 2000
El financiamiento público no ayuda en nada
por John Samples
John Samples es director del Centro para el Gobierno Representativo del Cato Institute.
El financiamiento de las campañas con dinero público supuestamente impide la corrupción de los representantes e incluso nivela las diferencias de la cancha electoral. ¿Será as�
Los partidarios de reformar el sistema de financiamiento electoral asumen que los intereses privados compran favores especiales con sus aportes a las campañas, pero los politólogos no han encontrado suficiente evidencia estadÃstica para respaldar esta aseveración. Los intereses privados sà entregan donaciones a los polÃticos, pero lo hacen mayoritariamente motivados por el hecho de que aquellos que optan por lo contrario pueden terminar recibiendo una mayor carga tributaria, más regulaciones, o ser objeto de engorrosas investigaciones. Al reemplazar el dinero privado, los aportes públicos podrÃan reemplazar el nivel de influencia que los polÃticos tienen sobre el resto de nosotros. Pero la cura serÃa peor que el mal. Después de todo, una contribución privada es un ejercicio de la libertad de expresión.
Ya tenemos una cancha bastante desigual. Aquellos candidatos que van a la reelección, en todos los niveles, tienen una probabilidad más alta de salir elegidos nuevamente. Los fondos estatales intentan arreglar este problema al entregar parte de la recaudación por impuestos a los candidatos y poniendo, a la vez, lÃmites a las contribuciones privadas. Con ello, quienes van a la reelección, como los nuevos postulantes, tendrÃan la misma cantidad de fondos para sus campañas, un escenario en el que probablemente gane siempre el postulante que quiere mantener su escaño. Un postulante nuevo, que entre a desafiar, necesita más dinero que quien va a la reelección para superar las dificultades inherentes que le presenta competir con un personaje conocido, como el reconomciento de nombre. Pero para los candidatos nuevos es mucho más difÃcil recaudar fondos cuando se limitan las contribuciones privadas.
¿Respalda la gente el financiamiento público? Los plebiscitos no nos dicen demasiado, ya que el número de participantes es minúsculo. Un medida mejor para evaluar esto serÃa el deseo de los ciudadanos de gastar su dinero en financiar campañas polÃticas. Cada vez son menos los ciudadanos dispuestos a participar llenando el formulario que permite financiar las campañas presidenciales con dinero de sus impuestos. Estos aportes han caÃdo de un 29% en 1980 a sólo un 12.5% en 1997. Los estados con financiamiento público han experimentado una disminución similar. Al quedarse sin dinero, Maine y otros estados recurren a las recaudaciones generales para financiar candidatos. Es un tremendo error.
La democracia norteamericana tiene como cuerpo la libertad de elegir ideas, partidos y candidatos. Como dijo Thomas Jefferson "Obligar a un hombre a hacer contribuciones de dinero para la propagación de opiniones en las que no cree es pecaminoso y tiránico". El financiamiento público hace exactamente eso al usar recursos provenientes de los impuestos generales. Pagar impuestos para que se haga cumplir la ley es una cosa, pero ser obligados a sostener al candidato de la postura contraria nos debiera ofender profundamente a todos.
Artículo publicado originalmente en USA Today.