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Confusión de conceptos
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por Juan Carlos Hidalgo
VIDEO: La política exterior de EE.UU. hacia América Latina

Aquí Juan Carlos Hidalgo es entrevistado en el “Foro Interamericano” de Voice of America.
ESTUDIO: Qué hacer con el cambio climático
Indur M. Goklany demuestra en este estudio que "La mejor manera que tiene el mundo de combatir el cambio climático y promover el bienestar, en especial el de las poblaciones más vulnerables, es reducir las vulnerabilidades actuales a problemas relacionados con el clima que podrían exacerbarse por el cambio climático".
Cato en BBC Mundo (Reino Unido)
Gabriela Calderón en Diario El Universo (Ecuador)
Tom Palmer en Libertad Digital (España)
Johan Norberg en El Universal (Venezuela), en La Prensa (Nicaragua), y en El Universal (Venezuela)
Dan Griswold en Soitu (España)
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19 de abril de 1999
Kosovares: Dejemos que vengan, dejemos que vivan
por Ted Galen Carpenter
Ted Galen Carpenter es vicepresidente de Estudios de Defensa y Política Exterior del Cato Institute y autor o editor de 16 libros sobre asuntos internacionales, incluyendo Bad Neighbor Policy: Washington's Futile War on Drugs in Latin America (Cato Institute, 2002).
La administración Clinton ha acordado recibir a unos 20 mil refugiados de la guerra en Kosovo y trasladarlos a Guam o a la base militar de Guantánamo, en Cuba. Las autoridades estadounidenses no parecen tener otra intención que la de almacenar temporalmente a las vÃctimas de la más reciente tragedia en los Balcanes. Se trata de algo parecido a lo que el gobierno de Clinton hizo con los refugiados haitianos en 1993 y 1994.Washington insiste que los kosovares deben volver eventualmente a casa, seguramente bajo la custodia de tropas de la OTAN.
Esa polÃtica es cÃnica y cruel. Estados Unidos puede y debe hacer algo más por las vÃctimas de "limpieza étnica" que almacenarlas temporalmente en campamentos de refugiados. Washington le debe permitir a los kosovares que quieran emigrar a Estados Unidos quedarse aquà permanentemente. Nuestro paÃs, fundado y construido por inmigrantes, debe darle acogida a las más recientes vÃctimas de la locura y de los odios en los Balcanes.
La realidad es que muy pocos kosovares albaneses van a regresar a sus hogares. Usarlos como tÃteres de la incoherente polÃtica de la OTAN contra Serbia significa convertirlos en vÃctimas por segunda vez. No hay manera de devolverlos a sus hogares sin el respaldo de una fuerza de ocupación de la OTAN en Kosovo, embrollando a Estados Unidos por años o décadas en una peligrosa y frustrante aventura.
Permitirle a los kosovares venir a Estados Unidos los beneficiarÃa tanto a ellos como a nosotros. En lugar de una tierra devastada por la guerra, estos inmigrantes se establecerÃan en una tierra de oportunidades, donde podrán desarrollar sus habilidades y alcanzar sus sueños. Y Estados Unidos ganarÃa con otro contingente de hombres y mujeres trabajadores y capaces. Esta ha sido la experiencia a lo largo de nuestra historia. Estados Unidos se ha beneficiado de brutales persecuciones y de regÃmenes intolerantes alrededor del mundo, que por fanatismos religiosos, ideológicos o étnicos expulsan a su mejor gente. PodrÃamos haber enviado cartas dando las gracias a BerlÃn, Roma, Moscú, Beijing, La Habana, Hanoi, Teherán y tantas otras capitales, por aumentar la dinámica calidad de la mezcla americana. Ahora podemos añadir a Belgrado a esa lista. No se trata de premiar a Serbia por su polÃtica de "limpieza étnica". El premio por tal crueldad serÃa ilusorio. La grandeza de una nación no se mide por el número de siembras de trigo ni de minas de carbón ni de bosques. La verdadera medida es la grandeza de su gente y la diversidad de sus talentos. Al expulsar a cientos de miles de kosovares, Serbia lejos de engrandecerse sale perdiendo.
Lamentablemente, algunos estadounidenses quieren que le demos la espalda a nuestra larga tradición, cerrándole las puertas a inmigrantes y a las vÃctimas de nuevas opresiones. Pero hasta su argumento favorito, que le quitarÃan puestos de trabajo a ciudadanos estadounidenses, suena algo tonto hoy en dÃa. Con la tasa de desempleo más baja en tres décadas y la actual incapacidad de obtener suficiente personal a nivel de primer empleo y para las industrias de servicio y de la construcción, el arribo de mano de obra de Kosovo, lejos de debilitar nuestra economÃa la reforzarÃa.
Además, las contribuciones de los kosovares adultos serÃan apenas una pequeña parte del aporte potencial. Es cierto que muchos de esos inmigrantes no tienen mucha educación ni hablan inglés ni conocen nuestras costumbres. Pero sus hijos no tendrán tales deficiencias. Y como lo dijo un experto en polÃtica inmigratoria: muchos de los más talentosos inmigrantes llegaron a nuestro paÃs muy chiquitos. La realidad es que abrirles las puertas a los kosovares aumentarÃa nuestra reserva de talento, no sólo a corto plazo sino por generaciones.
Estados Unidos debe ser fiel a sus tradiciones, invitando a los kosovares y no solamente a esos 20.000 que de mala gana la administración Clinton les ofrece un refugio temporal. SerÃa más inteligente que empeorar el conflicto devolviéndolos por la fuerza a una región donde volverán a ser vÃctimas de la próxima sangrienta persecución étnica. Dejemos que vengan. Dejemos que vivan.
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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