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Aquí Juan Carlos Hidalgo es entrevistado en el “Foro Interamericano” de Voice of America.
ESTUDIO: Qué hacer con el cambio climático
Indur M. Goklany demuestra en este estudio que "La mejor manera que tiene el mundo de combatir el cambio climático y promover el bienestar, en especial el de las poblaciones más vulnerables, es reducir las vulnerabilidades actuales a problemas relacionados con el clima que podrían exacerbarse por el cambio climático".
Gabriela Calderón en El Universo (Ecuador)
Cato en BBC Mundo (Reino Unido)
Gabriela Calderón en Diario El Universo (Ecuador)
Johan Norberg en La Prensa (Nicaragua), en El Universal (Venezuela)en La Nación (Costa Rica)
Daniel Griswold en Noroeste (México)
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29 de mayo de 1998
Kyoto: Emisiones de aire caliente
por Jerry Taylor
Jerry Taylor es Director de Estudios de Recursos Naturales del Cato Institute.
Representantes de 160 naciones están reunidos en Kyoto, Japón para negociar un tratado internacional que controle las emisiones de los llamados gases invernadero. Mientras que esta cumbre tiene toda la apariencia de algo importante, la reunión de Kyoto es un evento más de relaciones públicas que de estadistas serios. Más aire caliente que frÃa lógica ha dominado la conferencia y su resultado serán sólo artimañas polÃticas.
Es asà porque según el Panel Internacional sobre Cambios Climatológicos (el cuerpo de expertos de las Naciones Unidas), aun las propuestas más agresivas y costosas apenas si reducirÃan una fracción los aumentos de temperatura proyectados para el año 2100 por los modelos computarizados. Alcanzar tal reducción de emisiones le costarÃa a cada estadounidense entre $1.000 y $3.000 al año en precios más altos de energÃa. Tales propuestas, según el economista de Yale, William Nordhous, nos devolverÃan a los años de crisis de energÃa casi permanentes, como en la década del 70.
Tanto los alarmistas como los escépticos están de acuerdo que prevenir el recalentamiento previsto en los modelos computarizados requerirÃan que el mundo disminuya las emisiones de dióxido de carbono (CO2) entre 60% y 80%. Sólo con la virtual eliminación del uso del petróleo y del carbón se lograrÃan tales reducciones. A pesar de las promesas de "almuerzo gratis" del presidente Clinton, nadie realmente está proponiendo una verdadera polÃtica para impedir el cambio del clima porque nadie quiere una depresión mundial permanente. La idea, entonces, es que el mundo se comprometa a una polÃtica de cámara lenta, que nos conduzca gradualmente a precios más altos de energÃa y a un reordenamiento de la economÃa mundial, a "una nueva sociedad", estructurada bajo un menor uso de energÃa.
Pero si las proyecciones computarizadas son correctas (y los datos no convencen), ¿qué alternativas tenemos? ¿No serÃa prudente tomar medidas desde ya? Pues, no. Todas las indicaciones apuntan hacia que "los remedios" contra el recalentamiento son peores que "la enfermedad".
Primero, apenas 2% de la economÃa de Estados Unidos es sensible a las condiciones climatológicas. No importa cuán severo los cambios puedan ser, no lograrÃan un impacto grave a largo plazo. Hasta los estimados de los alarmistas que predicen que el nivel del mar subirá unos 90 centÃmetros resultan triviales. Si Amsterdam hace 100 años se las arregló para confrontar una mayor elevación del nivel del mar, obviamente que un paÃs mucho más adelantando tecnológicamente como Estados Unidos también lo resolverÃa. Y ayuda extranjera para los paÃses más pobres resultarÃa mucho más barato que las propuestas de Kyoto.
No está comprobado que un mundo más caliente resultarÃa menos habitable. El aumento de temperatura anunciado por los alarmistas es exactamente lo que sucedió hace 1.000 años, entre el año 850 y 1300, perÃodo al cual los climatólogos se refieren como "el pequeño óptimo climatológico". FÃjese que no se refieren a la "pequeña edad infernal" porque el resultado fue tiempos más largos para las cosechas, desarrollo económico acelerado, expansión de los bosques y de los cultivos, un pequeño renacimiento cultural y caÃda en las tasas de mortalidad.
Como las estadÃsticas muestran que el pequeño recalentamiento experimentado en los últimos 100 años se ha concentrado en las noches de invierno y en las latitudes nórdicas extremas, tenemos bases tanto empÃricas como teóricas para pensar que el recalentamiento será más benigno que dañino.
El informe del panel de las Naciones Unidas dice que pasarán diez años para saber si los cambios climatológicos serán insignificantes o moderadamente significativos. Entonces ¿porqué no esperar? La revista Nature reportó que esperar 20 años, hasta tener información cientÃfica más fidedigna, en el peor de los casos nos podrÃa costar 0,2°C en los próximos 100 años.
Ante esta situación, la mejor póliza de seguro es aumentar la riqueza a disposición de la sociedad para poder encarar cualquier problema. Empobrecer a la sociedad con impuestos a la energÃa para evitar un posible problema futuro lejos de ayudar a las próximas generaciones las harÃa más vulnerables. ©
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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