7 de noviembre de 2012

Perú: ¿Petro-Perú compite en igualdad de condiciones?

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por Alfredo Bullard

Alfredo Bullard es un reconocido arbitrador latinoamericano y autor de Derecho y economía: El análisis económico de las instituciones legales. Bullard es socio del estudio Bullard Falla y Ezcurra Abogados.

En la saga de “Star Wars”, el malévolo Darth Vader podía llenarse derazones para justificar un imperio dictatorial. Siempre hay buenas excusas para justificar la concentración del poder, en especial aquellas dadas por quienes quieren acapararlo.

En la historia, toda dictadura política se ha dibujado a sí misma como buena. El patrón es el mismo. Un discurso simple, aparentemente atractivo. Dos o tres frases hechas que parecen decir algo pero que en realidad no dicen nada. Las dictaduras económicas siguen el mismo parámetro. Su objetivo es concentrar el poder y liberarlo de la disciplina de la competencia. Como no se atreven a competir, entonces quieren aniquilar su competencia.

Hace unos días el presidente de Petro-Perú, Humberto Campodónico Sánchez, publicó en este mismo diario una oda a la empresa estatal (“La verdad sobre Petro-Perú"). Interesante el comienzo: “85% de las reservas mundiales de petróleo pertenece a empresas estatales, a lo que se suma que 15 de las 20 empresas petroleras más grandes del mundo son también estatales”.

Lo que siguió fue una defensa de las empresas estatales, en especial las petroleras. Son buenas y necesarias. No son “sanguijuelas” cuando chupan la sangre de los privados porque chupan sangre en varios lugares del mundo, como si la universalidad de los parásitos les quitara esa condición.

Suena a Darth Vader diciendo que su modelo de gobierno es bueno porque ha subyugado muchas galaxias. No discuto las cifras del señor Campodónico. Allí no radica su error. El error está en su conclusión. Sus cifras prueban lo nefasto de las empresas estatales, creadas políticamente. Finalmente, con lo que vale el petróleo, no hay que soltar la mamadera.

Pareciese que para el presidente de Petro-Perú el dominio de lo estatal fuese producto de empresas compitiendo en igualdad de condiciones, invirtiendo capital y asumiendo sus riesgos, desplazando a los privados en buena lid. Es un chiste tan malo como decir que las empresas estatales han ganado esa competencia de la misma manera como Fidel Castro gana elecciones democráticas en Cuba.

La supremacía de las empresas estatales en petróleo se debe a decisiones políticas que crean verdaderos engendros como PDVSA en Venezuela. Son empresas protegidas de la competencia con monopolios legales, con capital que viene, sin riesgo, de nuestros impuestos o con esquilmar a los privados forzándolos a asociaciones que no tendrían ningún futuro si los privados pudieran elegir. Se basan en regulaciones y subsidios. Se basan en regalos estatales donde el dueño del santo les quita dinero a sus invitados para comprar sus propios regalos. ¿Así todavía le asombra que “solo” controlen el 85 % de las reservas mundiales?

El enemigo de las dictaduras económicas es la competencia. En un mercado abierto, las empresas que hacen mal las cosas quiebran y las que las hacen bien triunfan. Las empresas estatales no crecen porque compiten lealmente, sino porque hacen trampa. Acaparan poder y ponen candados para que nadie se los quite. Si alguien le diera el derecho a un privado a asociarse forzosamente con otro para poder obtener un proyecto petrolero, lo llamaríamos parásito, merca o sanguijuela. ¿Qué corona tiene el Estado para que, al hacer lo mismo, lo llamemos “legítimo emprendedor”?

Los peruanos creímos que nos habíamos liberado de esa forma de dictadura. Pero nos equivocamos. De nada ha servido la demostración de que las empresas e inversión privadas nos rescataron del foso donde nos había sepultado en los años setenta y ochenta la aventura de la empresa pública.

El imperio contraataca con un discurso tan bonito como falaz. Como aconsejaba Joda, el maestro Jedi: “Si una vez andas por el lado oscuro, por siempre dominará tu destino, te consumirá. El lado oscuro no es más fuerte, pero más fácil y seductor es”.

Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 2 de noviembre de 2012.