8 de febrero de 2011
Paraguay: La quiebra moral de la política
por Víctor Pavón
Víctor Pavón es Decano de Currículum UniNorte (Paraguay) y autor de los libros Gobierno, justicia y libre mercado y Cartas sobre el liberalismo.
En el Tribunal Superior de Justicia Electoral de Paraguay existen más de 8.000 contratados que no realizan actividad alguna; son planilleros, cobran sin trabajar. Esto no debería sorprendernos. La democracia de fachada trajo consigo el virus del populismo o lo que es lo mismo, creer que el dinero es como el maná bíblico que cae del cielo.
El recordado Milton Friedman, Nobel de Economía, tenía razón con su famosa frase “no hay tal cosa como un almuerzo gratis”. Cualquier suma de dinero que sale de las arcas del estado no es más que el resultado de la previa coerción del gobierno sobre los ciudadanos. El gasto público lo financiamos todos. Y no solo los que pagan sus tributos en el Ministerio de Hacienda, conocidos como los contribuyentes de derecho; también lo hacen los denominados informales que con cada compra no se salvan del peso muerto del estado, desde las empanadas en el bar, hasta las galletas, bebidas y verduras en las despensas del barrio.
Pero, convengamos que si la igualdad es la base del tributo, entonces, resulta todavía más injusto para aquellos que pagan en ventanilla sufriendo diariamente la estafa del gobierno cuando éste realiza gastos que no representan servicio alguno. En la actualidad el populismo en las democracias es de tal magnitud que solo la fe en Dios asegura que los políticos y burócratas utilizarán el dinero ajeno del modo más eficiente.
El dinero recaudado a través de impuestos se convierte en una verdadera tentación, tan fuerte que el soborno y el derroche son prácticamente inevitables, más aún si tomamos en cuenta que nuestro presupuesto no se rige por resultados, lo que permitiría que los gastos se justifiquen. Desde 1989 esto no ha cambiado, dando lugar a una cultura muy peculiar, la del trámite y la coima. Los denominados liberales del PLRA (Partido Liberal Radical Auténtico) privilegian su propia clientela; se volvieron "progresistas" y de este modo ya son pocos, demasiados pocos, los que defienden al ciudadano de los tentáculos del gran Leviatán. Demasiada gente vive a expensas de los que arriesgan sus ahorros e invierten en el país. Los genuinamente pobres son los últimos en beneficiarse porque carecen del conocimiento suficiente y de la palanca política que llame la atención sobre sus existencias.
A diferencia de lo que algunos creen, en realidad los estados también quiebran. Tomemos solo algunos ejemplos recientes. Grecia, Irlanda y España están en quiebra; pero, los estados tienen sus rescatistas avalados por el Fondo Monetario Internacional. Lo que ocurrió en otros lugares también puede darse en nuestro país. Si los miembros del Estado y me refiero a los tres poderes, ejecutivo, judicial y legislativo continúan despilfarrando nuestro dinero, les puedo asegurar que aún con las emisiones de deuda del Tesoro la Administración pública sucumbirá.
Y los platos rotos los pagaremos todos, usted señora, señor, que con tanto esfuerzo junta sus guaraníes para ir al mercado todos los días. Los políticos de todos los partidos no pueden hacer oídos sordos acerca de lo que ocurre en el Tribunal Electoral. 8.000 contratados sin trabajar es la antesala de la quiebra del estado y, de hecho, constituye la muestra verificable de la quiebra moral de los dirigentes políticos.



























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