16 de abril de 2009
Obama debería promover la integración económica en la Cumbre de las Américas
WASHINGTON, DC—Ian Vásquez, Director del Centro para la Libertad y Prosperidad Global:
"Mientras el Presidente Obama se reúne con otros líderes del hemisferio en la Cumbre de las Américas esta semana, debería tener en cuenta que la manera más efectiva de ayudar a América Latina es fortalecer su propia economía mediante políticas sólidas que promuevan la creación de riqueza. El crecimiento económico de EE.UU., en vez de la ayuda externa, debería ser bien recibido por los líderes regionales. En la práctica, Obama debería anunciar un compromiso con respaldar los acuerdos comerciales con Colombia y Panamá y apartarse de medidas proteccionistas que prohíben que los camiones mexicanos ingresen a EE.UU., una medida que viola el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Tal anuncio enviaría una poderosa señal hacia la región acerca del continuo interés de EE.UU. en cuanto a la integración económica. Una mayor integración también debería incluir a Cuba, pero todos los líderes regionales deberían denunciar firmemente la dictadura de Castro y los abusos de derechos humanos que tradicionalmente son ignorados por los gobiernos democráticos de Latinoamérica. Otras áreas en las que la política estadounidense hacia la región puede cambiar de manera positiva incluyen la liberalización de la política migratoria que actualmente está en conflicto con la realidad económica; un fin a la fracasada guerra contra las drogas liderada por EE.UU. que está socavando las instituciones de la sociedad civil al sur del Rio Bravo. Tales medidas por parte de Washington serían un gran avance para las relaciones interamericanas. Al mismo tiempo, requerirían que los líderes latinoamericanos reconozcan que EE.UU. puede ayudar, pero no resolver, los problemas de la región. El trabajo duro del desarrollo tiene que ser realizado por los latinoamericanos".
Dan Ikenson, Director Asociado del Centro para Estudios de Política Comercial:
"Cuando la conversación entre el Presidente Obama y el Presidente
Calderón gire en torno al comercio, el presidente estadounidense debería
escuchar más y hablar menos. Mientras que muchos gobiernos, incluyendo
el de EE.UU., han establecido o están considerando implementar respuestas
proteccionistas a la recesión mundial, el gobierno mexicano se ha movido
decisivamente en la dirección de una mayor liberalización comercial.
En enero, cuando el congreso estadounidense estaba trabajando para prohibir
que los camiones mexicanos entreguen productos más allá de la
frontera con EE.UU., el gobierno de Calderón estaba reduciendo aranceles
unilateralmente a más de 8.000 productos que incluyen a 20 sectores industriales
distintos. Esas importaciones constituían más de la mitad del
valor total importado por los mexicanos en 2007.
México está ejerciendo un liderazgo fuerte a nivel mundial al
demostrar—no solamente con palabras—cómo la política
comercial puede ser un fuerte antídoto para los males económicos
presentes. Los objetivos de la liberalización de México son reducir
los costos de operación de los negocios, atraer y retener la inversión
extranjera, aumentar la productividad de las empresas, y proveer a los consumidores
de una variedad más amplia de productos y que a su vez estos sean de
mejor calidad y tengan precios más competitivos. Ese racionamiento se
aplica de igual manera a la economía estadounidense y representa una
alternativa viable frente a algunas ideas proteccionistas que están saliendo
del Congreso. El presidente Obama debería prestar atención esta
semana en México".
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