2 de abril de 2003
Diez razones para legalizar las drogas
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Versión para imprimirpor Juan Carlos Hidalgo
Juan Carlos Hidalgo es Coordinador de Proyectos para América Latina del Cato Institute.
La prohibición de las drogas ha tenido consecuencias desastrosas
muy similares a la que sufrió el alcohol en los años veinte
en Estados Unidos. Sin embargo, en vez de reconocer el fracaso de dicha
política, la mayoría de los gobiernos alrededor del mundo
se han empeñado en gastar más recursos y atentar más
contra las libertades de sus ciudadanos en un esfuerzo inútil
por detener el comercio ilegal de narcóticos. Legalizar las drogas
eliminaría o mitigaría significativamente las terribles
consecuencias que enfrentamos bajo el actual enfoque prohibicionista:
- La legalización pondría fin a la parte exageradamente
lucrativa del negocio del narcotráfico, al traer a la superficie
el mercado negro existente. Y con la desaparición de la clandestinidad
del narcotráfico disminuye dramáticamente la problemática
social ligada a dicha actividad. La actual prohibición de las
drogas no detiene al mercado, simplemente lo ha sumergido bajo el
manto de la ilegalidad, y cuando un negocio es un crimen, los criminales
tomarán parte de éste. Según las Naciones Unidas,
el tráfico de drogas genera $400.000 millones anuales, lo cual
representa un 8% del comercio mundial, comparable con la industria
de textiles. Dicho botín representa una tentación irresistible
para los criminales del mundo.
- La legalización reduciría dramáticamente el
precio de las drogas, al acabar con los altísimos costos de
producción e intermediación que implica la prohibición.
Esto significa que mucha gente que posee adicción a estas sustancias
no tendrá que robar o prostituirse con el fin de costear el
actual precio inflado de dichas substancias.
- Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas
sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias
de un mercado legal. Bajo la prohibición, no existen controles
de calidad ni venta de dosis estandarizadas. Esto ha conducido a niveles
de mortalidad altos a causa de sobredosis o envenenamiento por el
consumo de drogas. De hecho, según un estudio del Cato Institute
realizado por James Ostrowski, el 80% de las muertes relacionadas
con drogas se deben a la falta de acceso a dosis estandarizadas.
- El narcotráfico ha extendido sus tentáculos en la
vida política de los países. Importantes figuras políticas
a lo largo de Latinoamérica han sido ligadas con personalidades
y dineros relacionados con el tráfico de drogas. Tal vez aquí
yace la razón por la cual la guerra contra las drogas se intensifica
año con año. Los grandes narcotraficantes son los que
más se benefician con la actual prohibición, y los operativos
anti-drogas que se practican en Latinoamérica sirven para eliminarles
la competencia que enfrentan por parte de los pequeños y medianos
distribuidores. La legalización acabaría con esta nefasta
alianza del narcotráfico y el poder político.
- Legalizar las drogas acabaría con un foco importante de corrupción,
la cual aumenta en todos los niveles del gobierno debido a que una
substancial cantidad de policías, oficiales de aduana, jueces
y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados
por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por
parte de la población hacia el sector público en general.
- Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de
dólares en el combate de las drogas, recursos que serían
destinados a combatir a los verdaderos criminales: los que le violan
los derechos a los demás (asesinos, estafadores, violadores,
ladrones, grupos terroristas). Además, con la legalización
se descongestionaría las cárceles, las cuales hoy en
día se ven inundadas por gente cuyo único crimen fue
el consumo de substancias que están prohibidas por la ley.
Todos estos esfuerzos por combatir el tráfico de drogas han
sido inútiles. Por ejemplo, las mismas autoridades reconocen
que a pesar de todo el dinero gastado, los esfuerzos actuales solo
interceptan el 13% de los embarques de heroína y un máximo
del 28% de los de cocaína. De acuerdo con las Naciones Unidas,
las ganancias de las drogas ilegales están tan infladas que
tres cuartos de todos los embarques deberían ser interceptados
con el fin de reducir de manera significativa lo lucrativo del negocio.
- Con la legalización se acaba el pretexto del Estado de socavar
nuestras libertades con el fin de llevar a cabo esta guerra contra
las drogas. Intervenciones telefónicas, allanamientos, registro
de expedientes, censura y control de armas son actos que atentan contra
nuestra libertad y autonomía como individuos. Si hoy en día
las drogas son accesibles incluso en las áreas de máxima
seguridad de las prisiones, ni siquiera convirtiendo a nuestros países
en cárceles vamos a lograr mantener a las drogas fuera del
alcance de aquellos que quieran consumirlas. Legalizando estas substancias
evitaremos que los gobiernos conviertan a nuestros países en
prisiones de facto.
- Legalizar las drogas desactivará la bomba de tiempo en la
que se ha convertido Latinoamérica, especialmente países
como Ecuador, Bolivia y Colombia. En este último, las guerrillas
financiadas por el narcotráfico manejan miles de millones de
dólares en equipos militares de primera línea, y amenazan
con extender su lucha a países como Panamá, Brasil y
Venezuela. Hace un par de años se descubrió la fabricación
de un submarino en Colombia para el transporte de armamentos y drogas,
lo que demuestra el poderío de estos grupos guerrilleros. Todo
esto ha llevado a una intervención creciente por parte de Estados
Unidos, quienes desde hace un par de años han venido fortaleciendo
su presencia militar en la región de una manera nunca vista
desde el fin de la Guerra Fría.
- En una sociedad en donde las drogas son legales, el número
de víctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes
se vería reducido substancialmente. La actual política
afecta directamente tanto a los consumidores de narcóticos
como a terceros. Es así como gran cantidad de personas que
nunca han consumido estas sustancias o que no están relacionadas
con la actividad se ven perjudicadas o incluso pierden la vida debido
a las "externalidades" de la guerra contra las drogas: violencia
urbana, abusos policiales, confiscación de propiedades, allanamientos
equivocados, entre muchos otros.
- La legalización conducirá a que la sociedad aprenda
a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias
como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente
valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos
que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias. Sin embargo,
políticas como las de la prohibición, al convertir a
los consumidores en criminales, desincentivan la aparición
de comportamientos y actitudes sociales necesarios para poder lidiar
con los problemas de la adicción y el consumo tempranero de
dichas sustancias.
Luego de muchos años de malas experiencias con la política
actual, y tras un análisis detallado de las consecuencias no
deseadas de prohibir el consumo y la venta de substancias que la gente
quiere, es necesario que lleguemos a la conclusión de que las
drogas deben ser legalizadas si no queremos seguir el camino autodestructivo
al que nos está conduciendo la prohibición moderna.