Yon Goicoechea Ganador del Premio Milton Friedman por la Libertad 2008
(24 de abril de 2008)
Sobre las elecciones en Paraguay
(21 de abril de 2008)
Crisis diplomática entre Colombia, Venezuela y Ecuador
( 3 de marzo de 2008)
Gira de ElCato.org por Centroamérica y Colombia
( 4 de febrero de 2008)
Cato Institute estrena sitios en Internet en 6 idiomas
(12 de diciembre de 2007)
¡Felicidades, Santa Cruz!
por Juan Carlos Hidalgo
¿Quo vadis Perú?
por Gabriela Calderón
Publicanos reunidos en La Antigua
por Luis Figueroa
VIDEO: Yon Goicoechea en Bolivia
Aquí pueden ver el discurso de Yon Goiboechea, ex-presidente del Parlamento Estudiantil Venezolano, ante un grupo de estudiantes bolivianos en enero de 2008. En el discurso Goicoechea explica cómo surgió el movimiento estudiantil de resistencia civil en Venezuela.
En este mapa interactivo podrás hacer click en cualquier país y/o año en que se ha publicado el Índice de Libertad Económica en el Mundo del Fraser Institute y Cato Institute para ver como ha progresado la libertad económica en el mundo.
Gabriela Calderón en El Universo (Ecuador)
Cato en Andina (Perú), en Diario Sur Noticias (Perú), en 24 Horas Libre (Perú), en RPP Noticias (Perú), en Invertia (Latinoamérica)
Patrick J. Michaels en Siglo XXI (Guatemala), en ABC Color (Paraguay), en El Universal (Venezuela, versión en inglés), en El Tiempo (Colombia), en El Universal (Venezuela), y en El Tiempo (Honduras)
Cato en Diario Sur Noticias (Perú)
Ian Vásquez en Emprendia (España), en Hispanidad (España), en Libertad Digital (España), y en El Economista (España)
Cato Institute
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11 de mayo de 2007
por Manuel F. Ayau
Manuel F. Ayau Cordón es Ingeniero y empresario guatemalteco, fundador de la Universidad Francisco Marroquín, fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin.
Lo que existe en América Latina es mercantilismo, un sistema totalmente diferente al liberalismo. La confusión es dañina porque al hacerse un mal diagnóstico, el daño perdura. Siempre se culpa al inexistente liberalismo para desacreditarlo; en parte debido al desconocimiento de su verdadera naturaleza, la cual se basa en la protección de los derechos de las personas.
Por el contrario, el mercantilismo —como también el socialismo y el nacional socialismo (nazismo)— se basa en el dirigismo de la economía por parte del gobierno; es decir, por los burócratas y políticos. Ellos son encargados de legislar e instrumentar las políticas económicas, para encausar el diario quehacer de los habitantes hacia ciertas metas y no hacia las metas que cada persona escogería. Así proliferan reglamentos que criminalizan hasta faltas leves sin intención y surge el terrorismo fiscal.
La mezcla de poder y discrecionalidad crea tentadoras oportunidades para extorsionar y ello desemboca inevitablemente en corrupción. Prolifera el compadrazgo y el clientelismo político que ha caracterizado a América Latina. Los más listos compiten por desviar el poder del gobierno para sus propios propósitos, de manera de explotar a los demás en base a privilegios legales, mercados cautivos y otras ventajas. El éxito depende del cabildeo, del soborno y de la astucia en influenciar legislación. Por el contrario, bajo el liberalismo, el éxito depende de la habilidad de competir en el mercado de recursos, productos y servicios, con el fin de satisfacer mejor las necesidades de los consumidores, con el menor costo posible.
El mercantilismo es pragmático (el fin justifica los medios) y no respeta principios, pues éstos no dependen del gobernante, quien con frecuencia los consideran obstáculos para sus fines. Como su legislación no respeta los derechos individuales (la propiedad, la libertad y los contratos), escasean las plazas de trabajo, la ineficiencia abunda, surgen las economías informales, aumenta la violencia, se arruina el medio ambiente y aumenta la miseria.
Al contrario del liberalismo, el mercantilismo no es cosmopolita y supone que la riqueza del país consiste en atesorar reservas, en exportar mucho e importar poco. Surgió en el feudalismo de la Edad Media, cuando el comercio se consideraba una cuestión entre los nuevos estado-naciones y no entre las personas. Inglaterra, una pequeña isla, abandonó el mercantilismo en el siglo XIX y surgió como ejemplar potencia económica mundial.
Bajo el liberalismo, el gobierno respeta la libertad de las personas, limitada solamente por los iguales derechos de los demás; protege la integridad física de las personas (la vida) y sus legítimas posesiones (la propiedad privada), pero deja a las personas libres para buscar su felicidad, en cooperación pacífica con los demás.
Ni el mercantilismo ni el socialismo logran éxito por las mismas razones, algunas meramente técnicas, otras relacionadas a la ausencia de incentivos constructivos y también por la abundancia de incentivos perversos. Tanto el mercantilismo como el socialismo fomentan que personas y grupos interesados corrompan y controlen al gobierno, también que se enriquezcan sacrificando a los demás. En cambio, bajo un sistema de libertad (limitada por los iguales derechos de los demás, aunque siempre existirán diferencias de riqueza), las personas solamente se pueden enriquecer en el grado que sirven y enriquecen a los demás.
Artículo de la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE)
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