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Confusión de conceptos
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por Juan Carlos Hidalgo
VIDEO: La política exterior de EE.UU. hacia América Latina

Aquí Juan Carlos Hidalgo es entrevistado en el “Foro Interamericano” de Voice of America.
ESTUDIO: Qué hacer con el cambio climático
Indur M. Goklany demuestra en este estudio que "La mejor manera que tiene el mundo de combatir el cambio climático y promover el bienestar, en especial el de las poblaciones más vulnerables, es reducir las vulnerabilidades actuales a problemas relacionados con el clima que podrían exacerbarse por el cambio climático".
Cato en BBC Mundo (Reino Unido)
Gabriela Calderón en Diario El Universo (Ecuador)
Tom Palmer en Libertad Digital (España)
Johan Norberg en El Universal (Venezuela), en La Prensa (Nicaragua), y en El Universal (Venezuela)
Dan Griswold en Soitu (España)
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20 de junio de 2005
PolÃticas Ambientales Sensatas Para Nuestros Niños
por Juan Carlos Hidalgo
Juan Carlos Hidalgo es Coordinador de Proyectos para América Latina del Cato Institute.
Este mes de junio, los ministros de Ambiente y Salud de las Américas se reunirán en Mar del Plata, Argentina, con el objetivo de construir un consenso de políticas públicas relacionadas a la protección ambiental y la salud humana. Entre los puntos en consideración está la adopción de regulaciones especiales que garanticen un ambiente seguro y saludable “para nuestros niños”. Sin embargo, la mejor manera de alcanzar este objetivo es mediante una agenda que promueva el desarrollo económico de los países en cuestión, y no a través de la promulgación de regulaciones ambientales sin contenido científico.
El continente americano ilustra muy bien la transición de la pobreza y la contaminación hacia la riqueza y la salubridad. Por un lado, Canadá y Estados Unidos son países ricos y desarrollados que hace muchos años hicieron esta transición. La gente en esta parte de América generalmente vive muchos años, se beneficia de una economía e infraestructuras totalmente integradas, y tienen pocos problemas ambientales locales como contaminación, aguas sucias, y mala salubridad. Esto trae beneficios a la salud humana—la gente por lo general vive por más años y no tienen que realizar trabajos pesados.
En contraste, los demás países del continente americano—Latinoamérica y las naciones del Caribe—se encuentran en una etapa temprana de desarrollo. Estos países cuentan con diferentes prioridades y muchos aún necesitan llevar a cabo la transición para convertirse en naciones tecnológicamente sofisticadas y completamente desarrolladas. Muchos de los países latinoamericanos aún sufren del subdesarrollo, de la corrupción, y de la carencia de instituciones que permitan el crecimiento económico. Algunos no cuentan con instalaciones sanitarias básicas, y mucho menos con las tecnologías médicas sofisticadas que disfrutan sus contrapartes del Norte.
En el caso de estos países latinoamericanos y del Caribe, no tiene mucho sentido hablar de riesgos ambientales cuando hay mucho más qué ganar con la adquisición de mejores tecnologías, el crecimiento económico sostenido, y permitirle a la gente definir sus propias prioridades sobre el ambiente. Desafortunadamente, este tipo de reuniones ministeriales tienden a enfocarse excesivamente en las consecuencias negativas del desarrollo económico, en lugar de fomentar un debate sobre por qué las personas en las naciones más ricas son de hecho más saludables.
El desarrollo económico y los aumentos asociados en la riqueza, el incremento en la efectividad de las tecnologías, y las mejoras en la infraestructura han sido los principales motores en el avance de la calidad de vida de millones de niños alrededor del mundo. Más riqueza significa que los niños pueden ir a la escuela en lugar de tener que trabajar en el campo. Tecnologías más efectivas permiten la erradicación de enfermedades que se transmiten a través del agua. Una mejor infraestructura significa que los niños pueden tener acceso a una variedad de alimentos y medicinas que les permitirán crecer sanos y vivir mejor.
De ahí que el mejor consenso al que pueden llegar los ministros del continente es al de comprometer a sus gobiernos a fomentar el crecimiento económico de sus países, prestando oídos sordos a los llamados de activistas ambientales y burocracias internacionales que pretenden más regulaciones contraproducentes para el desarrollo. Se lo debemos a los niños de las Américas.